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DÍA 31

Fernando J.Pérez
Enviado especial

La expedición regresa al campo base

Un manto de nieve cubre por completo el campamento II. / F. J. PÉREZ

El mal tiempo sigue alterando los planes de la expedición ‘Oinak Izarretan’ al Annapurna. Ayer, el grupo se echó a la montaña con la idea de permanecer en ella cinco días y llegar hasta el campo III, a 7.200 metros de altura, y a media tarde Alberto Iñurrategi y Jon Beloki decidieron dar la vuelta desde el campo I ante la nevada que arreciaba. Por la mañana, la temprana aparición de Lafaille, Viesturs y Veikka en el CB –el día anterior habían subido al C-I– ya hacía presagiar que la meteorología en las alturas no iba a ofrecer tregua.

La jornada, por tanto, quedó reducida a un porteo hasta los 5.400 metros del campo I, en el que también participaron Jon Lazkano y Juanjo San Sebastián, que volvieron al CB sobre las cuatro de la tarde. Entre los cuatro alpinistas subieron casi 60 kilos de material repartidos entre una tienda de campaña (para instalar en el C-III), comida y gas para abastecer los campos de altura.

Sin embargo, a última hora de la tarde la desconcertante climatología volvía a hacer de las suyas. Para cuando Alberto y Jon llegaron al campo base,tras un vertiginoso descenso desde el C-I en apenas una hora y cuarto, el cielo lucía prácticamente azul anunciando una evidente mejoría.

«Si hoy hubiésemos estado todos en el C-I hubiésemos seguido hacia el II. Pero así, de vuelta en el campamento base, volvemos a estar todos juntos y podemos coordinar de nuevo las labores en altura», explicaba Alberto.

Otras expediciones

La expedición ‘Oinak Izarretan’ no es la única parada por el mal tiempo. La inestabilidad meteorológica afecta a todo el Himalaya y al resto de grupos vascos en otros ‘ochomiles’.

La expedición de ‘Al Filo’ al pilar oeste del Makalu, capitaneada por Juanito Oiarzabal, está a punto de llegar al campo III, a 7.300 metros, tras haber instalado 850 metros de cuerda desde el C-II, pero ese trabajo lo realizaron hace casi una semana. Desde entonces, el viento y la nieve les han impedido seguir. Algo parecido le sucede a la guipuzcoana Edurne Pasaban, que también intenta el Makalu, aunque por la vía normal.

También progresan con extremada lentitud las expediciones al Everest y Manaslu. En el techo del mundo, por su vertiente tibetana, se encuentra un grupo de Iparralde.