|
«Ésta es la única ascensión
en la que he sentido miedo de verdad»
Sólo han pasado tres días desde que hiciera cumbre
del Annapurna y ya parece tener cerrada esa página -aunque
sabe que la deberá de volver a abrir cuando llegue a casa-.
Habla sin cesar de los proyectos futuros, de sus próximos
objetivos. Pero Alberto Iñurrategi va a llevar esta cima
grabada durante mucho tiempo en los más hondo de su ser,
donde la huellas son tan indelebles como silenciosas. Por algo
es la única en la que ha pasado «miedo de verdad»,
como asegura.
-¿Tres días después de hollar el Annapurna,
ya en la tranquilidad del campo base, qué sensaciones le
produce esta ascensión?
-La verdad es que aún no he interiorizado lo que significa
esta ascensión. Estoy todavía al margen de lo que
se está viviendo en casa. Por supuesto me he quitado un
peso de encima y desde luego estoy muy contento con lo que he
hecho, pero todavía no soy muy consciente del efecto que
ha tenido en la vida de casa. Estoy viviendo todavía una
situación extraña.
-¿Siente efectivamente esa liberación de la que
hablan todos los que terminan los Catorce Ochomiles?
-Sí, pero de manera relativa. Creo que me va a dar más
libertad de la que tenía antes a la hora de decidir proyectos
o actividades, pero yo creo que voy a seguir llevando la vida
que llevaba antes. Es decir, siempre pensando en nuevas ascensiones
o nuevos proyectos. De alguna forma me he quitado una presión
de encima, pero no me va a cambiar la vida.
-Esta ascensión tenía mucha connotaciones para
usted. No se si iba buscando algo más que la cumbre del
Annapurna en ella, pero ¿lo ha encontrado?
-Para mí sí ha sido algo mas que una simple ascensión.
Ha sido la demostración de que todavía soy capaz
de buscar ascensiones e ideas que me motiven y que me lleven a
dar todo lo que pueda. Hasta el límite; cosa que no es
fácil cuando entras en la dinámica de los Catorce
, cuando parece que vas a las montañas porque hay que ir.
Creo que, en este caso, he sido capaz, y durante la ascensión
he sido muy consciente de ello, de que todavía tengo la
capacidad de motivarme y de dar bastante más de lo que
pensaba.
-Habla de límites. ¿Ha estado al límete
en esta ascensión?
-Sí.
-¿Como nunca hasta ahora en una montaña?
-Sí. Es la ascensión más dura que he hecho,
la más exigente y la más comprometida sin lugar
a dudas. Y he salido muy bien de ella. No me huelo a acetona (risas),
lo que es muy significativo.
El abrazo
-¿Como vivió el momento de la cumbre?
-Muy contento. Me acuerdo que llegamos a la arista, que es muy
afilada, y nos dimos un abrazo muy emotivo. Los dos íbamos
con muchísima motivación por diferentes razones,
los dos muy ilusionados, dando en la ascensión todo lo
que teníamos y fue un momento muy bonito. Pienso que Jean
Christophe pensará lo mismo. Me recordó momentos,
algunos abrazos que nos habíamos dado Félix y yo
en otras cumbres. Porque el abrazo es de verdad cuando la implicación
y la motivación son las mismas y no es fácil encontrar
un compañero de cordada que cumpla esas condiciones, las
mismas que llevas tú. Y, en este caso, sí creo que
se produjo. Los dos íbamos dándolo todo y el momento
fue bonito.
-¿Qué le ha parecido Jean Christophe Lafaille?
-Un profesional. Lo más difícil con Lafaille es
encontrar objetivos que ofrezcan la misma motivación. No
es fácil ponerse a su nivel. Pero si encuentras el objetivo
es un compañero de cordada fortísimo. Puedes ir
con él a cualquier sitio.
-¿Llegaron a pensar que podrían no llegar a la
cumbre?
-Sí. Yo varias veces además. Jean Christophe no
lo sé, pero yo varias veces. Y en diferentes días,
aunque el último fue, digamos, el más confuso porque
nos salimos de la información que teníamos, que
nos había dado Loretan. Íbamos a vista e improvisando,
tratando de buscar el camino mas corto, Y en esas condiciones
al final hay momentos muy difíciles, momentos muy tensos
en los que ves que se te va a escapar la cumbre. Hasta que al
final ya dimos con la pendiente de la vía normal y ya tuvimos
claro que lo conseguiríamos, pero hasta ese momento sí
que tuvimos muchas dudas.
-Ha comentado que el abrazo con Lafaille le recordó mucho
a su hermano. Como dijo Juanjo San Sebastián en su comentario
de cumbre, ¿sintió cerca a Félix allí
arriba?
-Más que en la cumbre llegando a ella. Porque la ultima
parte es muy sencilla, una pendiente poco pronunciada que te permite
ir de manera incluso relajada. En cambio, en la cumbre, entre
que llamas al campo base, que si la entrevista, las fotos, la
emoción, el abrazo con el compañero de cordada...
Estás más predispuesto cuando vas metido en tu mundo,
subiendo una pendiente sencilla y tratando de agarrarte a cosas
pequeñas y grandes para sacar fuerzas y seguir para adelante.
-Y su hermano es una buena motivación.
-Sí. La mejor. Y no te quiero decir que exclusivamente
me apoyaba en ello, pero a ratos si que me ayudaba a seguir para
arriba.
Una suma de todo
-¿Esta es la cumbre que más satisfacción
le ha producido?
-Es la ruta más importante que he hecho, pero en cuanto
a satisfacción, creo que el mismo Pumori en su día
fue importantísimo, el Makalu también, el Everest,
el K2, el Kancheng... todas han sido importantes, pero sí
pienso que esta ascensión ha sido la suma de todas las
anteriores.
-¿Cuál fue el peor momento que vivieron durante
la ascensión?
-El mismo día de cumbre, de bajada, paramos en el último
campamento que teníamos, bebimos un poco, comimos, descansamos
un ratito y decidimos seguir bajando por perder altura y por ir
escapándonos de la arista. Y la bajada fue muy dura. Ya
íbamos debilitados, con mucho peso. Y hubo un momento en
el que nos vimos con muy pocas fuerzas. Queríamos llegar
a un depósito de comida y combustible que habíamos
dejado un poco más adelante pero vimos que no llegábamos,
que no teníamos fuerza y paramos en un collado sobre los
7.300, pero no teníamos ni comida ni gas y hacía
un viento impresionante y yo personalmente estuve muy preocupado
esa noche. No pudimos dormir apenas nada. No sabíamos si
al día siguiente el viento iba a parar y si nos íbamos
a recuperar para seguir bajando. La verdad es que fueron momentos
muy tensos.
El miedo objetivo
-En el campo base, Juanjo comentó que la noche siguiente
a hacer cumbre en un ochomil lo que se siente es miedo. ¿Lo
tuvieron esa noche?
-Sí. Esta ascensión ha sido la única en
la que he sentido miedo., miedo de verdad. Sí, porque es
una vía sin una escapatoria fácil. En cualquier
otra montaña, incluso en un K2, con el solo hecho de bajar,
de perder altura, huyes de ese riesgo, pero es que en este caso
la escapatoria era muy difícil,
-¿Pero era un miedo abstracto o ese concreto que se siente
cuando el menor descuido puede ser fatal?
-Miedo objetivo. De que si no para este viento no podemos salir
de aquí y como no recuperemos fuerzas de hoy a mañana
no vamos a poder salir de aquí. Un miedo muy real.
-¿Y ante vías como ésta hay sentimientos
hacia la montaña, se le odia, se le maldice?
-No en mi caso, no. En todo caso te puedes enfadar contigo mismo
por haberte metido en semejante fregado, pero con la montaña
la verdad es que no.
-¿La considera su mejor ascensión?
-La considero la ascensión mas comprometida que he hecho,
pero no por eso la mejor. Pienso que así como en ésta
no he disfrutado nada porque ha sido muy duro, muy sacrificado
y de mucho trabajo, en otras he ido más relajado y disfrutando
más de la ascensión y para mí han sido mejores
a ese nivel, el del disfrute. Pero como vía de peso creo
que sí es la más importante de las que he hecho
hasta ahora.
-¿Pone esta ascensión por encima del logro de los
Catorce?
-Por supuesto. Sin ninguna duda.
-¿Y a partir de ahora, qué?
-¿Ahora? A ver si viene el helicóptero mañana
(por hoy) y vamos a tomar unas cervezas (risas). No en serio,
mi vida va a seguir igual. Tenemos el año cubierto, filmaremos
en el Naranjo de Bulnes, Monte Kenia, Kilimanjaro y la ascensión
invernal probablemente al Cho Oyu. Vamos a responder lo mejor
que podamos y a seguir trabajando.
Proyectos
-¿Dará una alegría a la familia y se tomará
un descanso al final de esos compromisos?
-Espero que, a partir del final de este año, pueda andar
algo más tranquilo y en consecuencia los de casa también
tomen un respiro.
-Cuando le preguntaron por qué subía a las montañas,
Mallory contestó que porque están ahí. ¿Porqué
las sube Alberto Iñurrategi?
-Las subo por una suma de circunstancias muy larga. Pienso que,
en el fondo, todos las subimos por las mismas motivaciones, aunque
luego, según los casos, unos elementos tienen mas fuerza
que otros. Pero, en definitiva, supongo que, como todos, subo
a las montañas por vanidad, por superación, por
ver lo que hay al otro lado, porque sí, porque... no sé,
por que te conoces mucho mejor, porque forman parte de tu vida.
Es una lista de circunstancias muy larga...
|