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DÍA 49

Fernando J.Pérez
Enviado especial

«Ésta es la única ascensión en la que he sentido miedo de verdad»

  Asalto a la cima I GRÁFICO »
Iñurrategi habla con el walkie desde la cima del Annapurna. / F. J. PÉREZ

Sólo han pasado tres días desde que hiciera cumbre del Annapurna y ya parece tener cerrada esa página -aunque sabe que la deberá de volver a abrir cuando llegue a casa-. Habla sin cesar de los proyectos futuros, de sus próximos objetivos. Pero Alberto Iñurrategi va a llevar esta cima grabada durante mucho tiempo en los más hondo de su ser, donde la huellas son tan indelebles como silenciosas. Por algo es la única en la que ha pasado «miedo de verdad», como asegura.

-¿Tres días después de hollar el Annapurna, ya en la tranquilidad del campo base, qué sensaciones le produce esta ascensión?

-La verdad es que aún no he interiorizado lo que significa esta ascensión. Estoy todavía al margen de lo que se está viviendo en casa. Por supuesto me he quitado un peso de encima y desde luego estoy muy contento con lo que he hecho, pero todavía no soy muy consciente del efecto que ha tenido en la vida de casa. Estoy viviendo todavía una situación extraña.

-¿Siente efectivamente esa liberación de la que hablan todos los que terminan los Catorce Ochomiles?

-Sí, pero de manera relativa. Creo que me va a dar más libertad de la que tenía antes a la hora de decidir proyectos o actividades, pero yo creo que voy a seguir llevando la vida que llevaba antes. Es decir, siempre pensando en nuevas ascensiones o nuevos proyectos. De alguna forma me he quitado una presión de encima, pero no me va a cambiar la vida.

-Esta ascensión tenía mucha connotaciones para usted. No se si iba buscando algo más que la cumbre del Annapurna en ella, pero ¿lo ha encontrado?

-Para mí sí ha sido algo mas que una simple ascensión. Ha sido la demostración de que todavía soy capaz de buscar ascensiones e ideas que me motiven y que me lleven a dar todo lo que pueda. Hasta el límite; cosa que no es fácil cuando entras en la dinámica de los Catorce , cuando parece que vas a las montañas porque hay que ir. Creo que, en este caso, he sido capaz, y durante la ascensión he sido muy consciente de ello, de que todavía tengo la capacidad de motivarme y de dar bastante más de lo que pensaba.

-Habla de límites. ¿Ha estado al límete en esta ascensión?

-Sí.

-¿Como nunca hasta ahora en una montaña?

-Sí. Es la ascensión más dura que he hecho, la más exigente y la más comprometida sin lugar a dudas. Y he salido muy bien de ella. No me huelo a acetona (risas), lo que es muy significativo.

El abrazo

-¿Como vivió el momento de la cumbre?

-Muy contento. Me acuerdo que llegamos a la arista, que es muy afilada, y nos dimos un abrazo muy emotivo. Los dos íbamos con muchísima motivación por diferentes razones, los dos muy ilusionados, dando en la ascensión todo lo que teníamos y fue un momento muy bonito. Pienso que Jean Christophe pensará lo mismo. Me recordó momentos, algunos abrazos que nos habíamos dado Félix y yo en otras cumbres. Porque el abrazo es de verdad cuando la implicación y la motivación son las mismas y no es fácil encontrar un compañero de cordada que cumpla esas condiciones, las mismas que llevas tú. Y, en este caso, sí creo que se produjo. Los dos íbamos dándolo todo y el momento fue bonito.

-¿Qué le ha parecido Jean Christophe Lafaille?

-Un profesional. Lo más difícil con Lafaille es encontrar objetivos que ofrezcan la misma motivación. No es fácil ponerse a su nivel. Pero si encuentras el objetivo es un compañero de cordada fortísimo. Puedes ir con él a cualquier sitio.

-¿Llegaron a pensar que podrían no llegar a la cumbre?

-Sí. Yo varias veces además. Jean Christophe no lo sé, pero yo varias veces. Y en diferentes días, aunque el último fue, digamos, el más confuso porque nos salimos de la información que teníamos, que nos había dado Loretan. Íbamos a vista e improvisando, tratando de buscar el camino mas corto, Y en esas condiciones al final hay momentos muy difíciles, momentos muy tensos en los que ves que se te va a escapar la cumbre. Hasta que al final ya dimos con la pendiente de la vía normal y ya tuvimos claro que lo conseguiríamos, pero hasta ese momento sí que tuvimos muchas dudas.

-Ha comentado que el abrazo con Lafaille le recordó mucho a su hermano. Como dijo Juanjo San Sebastián en su comentario de cumbre, ¿sintió cerca a Félix allí arriba?

-Más que en la cumbre llegando a ella. Porque la ultima parte es muy sencilla, una pendiente poco pronunciada que te permite ir de manera incluso relajada. En cambio, en la cumbre, entre que llamas al campo base, que si la entrevista, las fotos, la emoción, el abrazo con el compañero de cordada... Estás más predispuesto cuando vas metido en tu mundo, subiendo una pendiente sencilla y tratando de agarrarte a cosas pequeñas y grandes para sacar fuerzas y seguir para adelante.

-Y su hermano es una buena motivación.

-Sí. La mejor. Y no te quiero decir que exclusivamente me apoyaba en ello, pero a ratos si que me ayudaba a seguir para arriba.

Una suma de todo

-¿Esta es la cumbre que más satisfacción le ha producido?

-Es la ruta más importante que he hecho, pero en cuanto a satisfacción, creo que el mismo Pumori en su día fue importantísimo, el Makalu también, el Everest, el K2, el Kancheng... todas han sido importantes, pero sí pienso que esta ascensión ha sido la suma de todas las anteriores.

-¿Cuál fue el peor momento que vivieron durante la ascensión?

-El mismo día de cumbre, de bajada, paramos en el último campamento que teníamos, bebimos un poco, comimos, descansamos un ratito y decidimos seguir bajando por perder altura y por ir escapándonos de la arista. Y la bajada fue muy dura. Ya íbamos debilitados, con mucho peso. Y hubo un momento en el que nos vimos con muy pocas fuerzas. Queríamos llegar a un depósito de comida y combustible que habíamos dejado un poco más adelante pero vimos que no llegábamos, que no teníamos fuerza y paramos en un collado sobre los 7.300, pero no teníamos ni comida ni gas y hacía un viento impresionante y yo personalmente estuve muy preocupado esa noche. No pudimos dormir apenas nada. No sabíamos si al día siguiente el viento iba a parar y si nos íbamos a recuperar para seguir bajando. La verdad es que fueron momentos muy tensos.

El miedo objetivo

-En el campo base, Juanjo comentó que la noche siguiente a hacer cumbre en un ochomil lo que se siente es miedo. ¿Lo tuvieron esa noche?

-Sí. Esta ascensión ha sido la única en la que he sentido miedo., miedo de verdad. Sí, porque es una vía sin una escapatoria fácil. En cualquier otra montaña, incluso en un K2, con el solo hecho de bajar, de perder altura, huyes de ese riesgo, pero es que en este caso la escapatoria era muy difícil,

-¿Pero era un miedo abstracto o ese concreto que se siente cuando el menor descuido puede ser fatal?

-Miedo objetivo. De que si no para este viento no podemos salir de aquí y como no recuperemos fuerzas de hoy a mañana no vamos a poder salir de aquí. Un miedo muy real.

-¿Y ante vías como ésta hay sentimientos hacia la montaña, se le odia, se le maldice?

-No en mi caso, no. En todo caso te puedes enfadar contigo mismo por haberte metido en semejante fregado, pero con la montaña la verdad es que no.

-¿La considera su mejor ascensión?

-La considero la ascensión mas comprometida que he hecho, pero no por eso la mejor. Pienso que así como en ésta no he disfrutado nada porque ha sido muy duro, muy sacrificado y de mucho trabajo, en otras he ido más relajado y disfrutando más de la ascensión y para mí han sido mejores a ese nivel, el del disfrute. Pero como vía de peso creo que sí es la más importante de las que he hecho hasta ahora.

-¿Pone esta ascensión por encima del logro de los Catorce?

-Por supuesto. Sin ninguna duda.

-¿Y a partir de ahora, qué?

-¿Ahora? A ver si viene el helicóptero mañana (por hoy) y vamos a tomar unas cervezas (risas). No en serio, mi vida va a seguir igual. Tenemos el año cubierto, filmaremos en el Naranjo de Bulnes, Monte Kenia, Kilimanjaro y la ascensión invernal probablemente al Cho Oyu. Vamos a responder lo mejor que podamos y a seguir trabajando.

Proyectos

-¿Dará una alegría a la familia y se tomará un descanso al final de esos compromisos?

-Espero que, a partir del final de este año, pueda andar algo más tranquilo y en consecuencia los de casa también tomen un respiro.

-Cuando le preguntaron por qué subía a las montañas, Mallory contestó que porque están ahí. ¿Porqué las sube Alberto Iñurrategi?

-Las subo por una suma de circunstancias muy larga. Pienso que, en el fondo, todos las subimos por las mismas motivaciones, aunque luego, según los casos, unos elementos tienen mas fuerza que otros. Pero, en definitiva, supongo que, como todos, subo a las montañas por vanidad, por superación, por ver lo que hay al otro lado, porque sí, porque... no sé, por que te conoces mucho mejor, porque forman parte de tu vida. Es una lista de circunstancias muy larga...


La expedición parte hoy hacia Katmandú

Llegó la hora de la despedida. Después de 38 días de vida en el campo base, la expedición Oinak Izarretan parte hoy hacia Katmandú. Atrás quedan casi cuarenta días de intensa convivencia en los que ha habido casi de todo: preocupaciones, camaradería, malos y buenos momentos, emociones...

El grupo saldrá hacia Katmandú en helicóptero a primera hora de la mañana. Ése es al menos el plan previsto. Hace falta que el tiempo acompañe y la previsión meteorológica cumpla el anunciado día despejado. Si no es así, y el helicóptero no puede llegar al campo base, los montañeros deberán descender andando, con lo que su llegada a la capital nepalí se retrasaría tres o cuatro jornadas. Tras un par de días en Katmandú para cumplimentar los trámites burocráticos de la expedición y la obligada visita a Elizabeth Hawley para oficializar la ascensión, los alpinistas partirán por fin para casa. Allí, inevitablemente, volverán a recordar sus días en el Annapurna.