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DÍA 18

Fernando J.Pérez
Enviado especial
Iñurrategi regresa al campo base tras equipar la ruta hasta los 6.100 metros

Juanjo San Sebastián prepara una cazuela de bacalao al pil-pil.

La expedición Oinak Izarretan al Annapurna continúa a paso firme su marcha camino del decimocuarto ochomil de Alberto Iñurrategi. Después de tres días de intenso trabajo en la montaña, ayer volvieron al campo base con excelentes noticias. Alberto y Jon Beloki han equipado la ruta hasta los 6.100 metros, siempre en coordinación con Jean-Christophe Lafaille, Ed Viesturs y Veikka Gustafsson.

El miércoles empezaron ya a equipar el tramo de la ruta entre los campos I y II y ayer continuaron trabajando hasta colocar prácticamente 1.000 metros de cuerda fija. El grupo ha aprovechado que finalmente el mal tiempo anunciado se quedó en una suave nevada a última hora de ayer para llegar todo lo arriba posible, que ha sido la cota de los 6.100 metros.

Con este tramo de cuerdas fijas instalado, los alpinistas dan por equipada la parte más técnica de la ruta. El campo I está instalado en la cabecera del glaciar y tras atravesar un pilar es donde comenzaron a instalar las cuerdas camino del C-II. Se trata de una arista de terreno mixto muy descompuesto (roca y nieve), calificado de forma muy expresiva por Alberto como «un terreno muy jodido». Los últimos 150 metros de arista, por el contrario, son un tramo de hielo «muy bonito» que les situó bajo una gran serac a prácticamente 6.000 metros de altitud, la última dificultad técnica del recorrido.

Aunque el gran bloque de hielo, de unos 70 metros de alto (la sede del BBVA en Bilbao mide 60 metros), presentaba una viejas cuerdas de alguna expedición anterior, probablemente la de Loretan de 1984, Iñurrategi y Lafaille optaron por bordear el serac.
Realizaron una travesía de unos 70 metros por debajo de él para ascender luego a su parte superior por la derecha. Desde este punto, al grupo le quedan unos trescientos metros de desnivel para alcanzar el punto donde instalarán el campo II, a 6.400 metros. El recorrido discurre por una zona mucho menos técnica, un gran plató y una pala de nieve hasta la arista entre el Singu Chuli y el Glaciar Dome.

«Se está portando»

Los rostros de Alberto Iñurrategi y Jon Beloki eran una mezcla de cansancio y satisfacción a su llegada al campo base, aunque la segunda se imponía al primero. «No pensábamos que íbamos a poder currar tanto, porque las previsiones del tiempo anunciaban un cambio a peor, pero no ha sido así y hemos aprovechado el día. Ha estado muy bien. El tiempo se está portando», explicó Alberto. «Ahora nos tomaremos un par de días de descanso y la próxima vez que subamos instalaremos el campo II», añadió el de Aretxabaleta con la satisfacción en su rostro.


Recibimiento gastronómico

Después de la intranquilidad que llevó al campo base los dos días de silencio de los expedicionarios metidos en la montaña -mezcla de los imponderables de la montaña y de algún despiste con la frecuencia de los talkie - Alberto y Jon tuvieron una recibimiento gastronómico triunfal. Juanjo San Sebastián cumplió su palabra y preparó una cazuela de bacalao al pil-pil, con un toque experimental de salsa vizcaína por encima, digna de un maestro culinario si se tiene en cuenta las condiciones de preparación.

Por si no fuera suficiente, el montañero bilbaíno, afamado aficionado a la cocina, tenía preparada una sorpresa a los dos alpinistas guipuzcoanos para cuando llegasen al campo base: una tortilla de bacalao, toque de perejil incluido, de la que dieron buena cuenta, apenas quitadas las mochilas, y acompañada de chapati , una tradicional torta de harina que hace las veces del pan en Nepal.

Un auténtico manjar de dioses después de tres días en el campo I a base de arroz deshidratado, comida liofilizada, papillas y sopas de sobre.