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DÍA 13

Fernando J.Pérez
Enviado especial
La expedición llega a los 4.900 metros en su primera incursión en la montaña

Iñurrategi inspeccionando la montaña.

La expedición al Annapurna alcanzó ayer los 4.900 metros de altitud en su primera incursión en la montaña. El objetivo de situar ya el campo 1 no pudo cumplirse, pero sí el de tener un primer contacto con la montaña y empezar a descubrir las sorpresas que les guarda. Y la primera está nada más salir del campo base. Pese a su ubicación, definitivamente el paso por el glaciar es obligado y ayer ese tramo volvió a ser el más peligroso, sobre todo las rampas de entrada y salida a la lengua de hielo.

A partir de ahí, en la ladera derecha del glaciar, encontraron una pala de nieve y roca de unos 300 metros de desnivel que les situó debajo de una gran roca que da acceso, 400 metros más arriba, a un gran plató bajo la cumbre del Shingu Chuli, donde tienen previsto instalar el campo uno (5.300 m.).

Tras cuatro horas de ascensión y después de dejar un primer depósito de material (cada montañero cargó con unos 15 kilos de equipo de escalada y tiendas), los seis alpinistas dieron por suficiente el esfuerzo de este primer día de actividad y volvieron al campo base. Para hoy queda equipar el tramo de roca hasta el C-I, en el que deberán colocar, según sus cálculos previos, unos 200 o 300 metros de cuerda fija, y la instalación del primer campo de altura.

Las impresiones de esta primera toma de contacto fueron positivas y confirmaron las apreciaciones previas sobre la ruta, según Alberto Iñurrategi. «Más o menos nos hemos encontrado lo que esperábamos. El paso del glaciar es muy incómodo e incluso peligroso en algún punto y no creo que tengamos una vía alternativa», explica el de Aretxabaleta. En el descenso, Veikka y Lafaille se aventuraron por otra ruta para evitar el hielo, pero en cuanto llegaron al campo base la desecharon por demasiado peligrosa, aun más que la del glaciar. «Era una zona de mucha pendiente con nieve sobre hierba en la que nosotros ni nos hemos querido meter», aclaró Iñurrategi.

Esta primera jornada de contacto con la montaña ha sido también la primera en la que los seis expedicionarios han trabajado juntos. Alberto Iñurrategi, Jon Beloki y Jon Lazkano ascendieron hasta los 4.900 metros de altitud con el francés Lafaille, el estadounidense Viesturs y el finlandés Veikka (prefiere que le llamen por su nombre de pila que por su apellido, Gustafsson). El grupo es, sin duda, uno de los más fuertes que se pueden reunir ahora mismo en el mundo del alpinismo, como lo constata el hecho de que entre todos sumen casi 40 ascensiones a Œochomiles¹, y el contacto también fue positivo. «Es muy buena gente en todos los sentidos, muy profesionales, y pienso que nos vamos a llevar muy bien», explica Iñurrategi.

Camino del annapurna
Plan para hoy:

Los montañeros pretenden equipar el tramo de roca hasta el campo I. Tien previsto colocar aproximadamente unos 300 metros de cuerda fija. Hoy también se instalará el primer campo de altura.

La nueva cocina vasco-nepalí
¿Cómo se organiza la intendencia de una expedición con seis personas aisladas en el Himalaya a 4.200 metros de altitud? Con mucha experiencia. Y Alberto Iñurrategi la tiene. Esa experiencia le permite calcular que son necesarios unos 800 kilos de comida para alimentar mes y medio a media docena de personas, teniendo en cuenta, además, el gasto energético extra de tres de ellas, las que intentarán ascender un Œochomil¹.

El fuerte desgaste que provoca la altitud hace que la base de la alimentación sean los hidratos de carbono. Más de 50 kilos de pasta y arroz serán combinados de mil y una formas por el cocinero con verduras, tomate, patatas, queso... Las sopas son una especialidad nepalí y tampoco faltarán cada noche para calentar el cuerpo.

Pero si hay algo que las expediciones le ha enseñado a Alberto es la necesidad de de sentirse como en casa. Y qué mejor forma que con la comida. Queso de Idiazabal, anchoas del cantábrico, foie, pimientos del piquillo o un buen surtido de embutido ­la experiencia de llevar jamón de jabugo a los campos de altura fue un éxito hace un par de años­ nunca faltan en las cargas del campo base. Incluso algún expedicionario se ha traído unas buenas raciones de cocochas para preparar al pil pil.nocerán personalmente.