
Fernando J.Pérez
Enviado especial |
Comienza el asalto a la cumbre
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| Una ladera en la arista este
del Annapurna zigzaguea hacia la cumbre. / F. J. PÉREZ
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Todo está a punto. Alberto Iñurrategi y Jon Beloki,
en compañía del francés Jean Christophe Lafaille,
el estadounidense Ed Viesturs y el finlandés Veikka Gustafsson
iniciarán mañana el primer ataque a la cumbre del
Annapurna. Jon Lazkano ha desistido del intento tras las vicisitudes
que ha vivido en el campo base y que le han impedido realizar
la aclimatación adecuada. En cualquier caso, será
un apoyo inestimable en los campos de altura para los que intentarán
alcanzar los 8.091 metros del Annapurna I.
La decisión la tomaron ayer entre los cinco alpinistas
tras una reunión en la tienda-comedor de la expedición
vasca y después de comprobar y analizar los partes meteorológicos
recibidos tanto desde España como desde Francia. Aunque
estos muestran para hoy un empeoramiento, será provisional
y mañana el tiempo se estabilizará. Para la semana
que viene anuncian el mantenimiento de ese buen tiempo y, sobre
todo, un notable descenso de la velocidad del viento a partir
de los 7.500 metros, que pasará de los más de 100
kilómetros por hora que hasta ahora anunciaban invariablemente
a los menos de 50 que presagian a partir del domingo. Un elemento
fundamental para el éxito del intento.
El tiempo se ha convertido en una obsesión para los alpinistas.
Si en cualquier ochomil es fundamental, aquí lo es aún
más. La ventana de buen tiempo que necesitan debe ser más
amplia que nunca. La particularidad y dificultad de la vía
elegida hace que el ataque a cumbre sea inusualmente largo y su
prolongada estancia en la arista este del Annapurna, por encima
de los 7.500 metros, se prolongue durante cinco o seis días,
entre ida y vuelta a la cumbre. En total, desde su salida del
campo base -mañana- a su vuelta transcurrirán ocho
o nueve días, el doble de lo que es habitual en cualquier
otro ochomil .
Si cumplen el plan previsto, Alberto Iñurrategi hollará
su decimocuarto ochomil el jueves. Los próximos tres días
los emplearán el subir los tres campos de altura y situarse
a 7.100 metros de altitud. Tras dormir el lunes en el C-III, el
martes ascenderán el Roc Noir (7.490 m.) y se internarán
en la arista este de la Diosa Madre de la Abundancia , la clave
de esta vía.
Con todo el equipo a sus espaldas, durante dos días recorrerán
sus 7,5 kilómetros de longitud y ascenderan el Annapurna
este (8.026 m.) y el central (8.051 m.). ante de hollar la cumbre
principal. «En principio, la idea es vivaquear la primera
noche a media arista, aproximadamente, y la segunda, entre el
Annapurna este y el central» explica Iñurrategi.
Una vez coronada la cima, el retorno les llevaría entre
tres y cuatro días, dependiendo del estado de sus reservas
físicas.
Si los alpinistas fracasan y tienen que dar media vuelta, todo
dependerá del punto en el que lo hagan, pero están
de acuerdo en que aún habrá tiempo para un segundo
intento. El límite lo marca la entrada del monzón.
Estadísticamente, la época de lluvias en Nepal entra
entre 25 y 30 de mayo. Y cuando lo hace, todas las expediciones
del Himalaya pueden ir haciendo las maletas, ya que la inestabilidad
meteorológica, con lluvias -nevadas en las alturas- diarias,
hace inviable cualquier intento de cumbre.
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