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DÍA 39

Fernando J.Pérez
Enviado especial

Comienza el asalto a la cumbre

Una ladera en la arista este del Annapurna zigzaguea hacia la cumbre. / F. J. PÉREZ

Todo está a punto. Alberto Iñurrategi y Jon Beloki, en compañía del francés Jean Christophe Lafaille, el estadounidense Ed Viesturs y el finlandés Veikka Gustafsson iniciarán mañana el primer ataque a la cumbre del Annapurna. Jon Lazkano ha desistido del intento tras las vicisitudes que ha vivido en el campo base y que le han impedido realizar la aclimatación adecuada. En cualquier caso, será un apoyo inestimable en los campos de altura para los que intentarán alcanzar los 8.091 metros del Annapurna I.

La decisión la tomaron ayer entre los cinco alpinistas tras una reunión en la tienda-comedor de la expedición vasca y después de comprobar y analizar los partes meteorológicos recibidos tanto desde España como desde Francia. Aunque estos muestran para hoy un empeoramiento, será provisional y mañana el tiempo se estabilizará. Para la semana que viene anuncian el mantenimiento de ese buen tiempo y, sobre todo, un notable descenso de la velocidad del viento a partir de los 7.500 metros, que pasará de los más de 100 kilómetros por hora que hasta ahora anunciaban invariablemente a los menos de 50 que presagian a partir del domingo. Un elemento fundamental para el éxito del intento.
El tiempo se ha convertido en una obsesión para los alpinistas. Si en cualquier ochomil es fundamental, aquí lo es aún más. La ventana de buen tiempo que necesitan debe ser más amplia que nunca. La particularidad y dificultad de la vía elegida hace que el ataque a cumbre sea inusualmente largo y su prolongada estancia en la arista este del Annapurna, por encima de los 7.500 metros, se prolongue durante cinco o seis días, entre ida y vuelta a la cumbre. En total, desde su salida del campo base -mañana- a su vuelta transcurrirán ocho o nueve días, el doble de lo que es habitual en cualquier otro ochomil .

Si cumplen el plan previsto, Alberto Iñurrategi hollará su decimocuarto ochomil el jueves. Los próximos tres días los emplearán el subir los tres campos de altura y situarse a 7.100 metros de altitud. Tras dormir el lunes en el C-III, el martes ascenderán el Roc Noir (7.490 m.) y se internarán en la arista este de la Diosa Madre de la Abundancia , la clave de esta vía.
Con todo el equipo a sus espaldas, durante dos días recorrerán sus 7,5 kilómetros de longitud y ascenderan el Annapurna este (8.026 m.) y el central (8.051 m.). ante de hollar la cumbre principal. «En principio, la idea es vivaquear la primera noche a media arista, aproximadamente, y la segunda, entre el Annapurna este y el central» explica Iñurrategi. Una vez coronada la cima, el retorno les llevaría entre tres y cuatro días, dependiendo del estado de sus reservas físicas.

Si los alpinistas fracasan y tienen que dar media vuelta, todo dependerá del punto en el que lo hagan, pero están de acuerdo en que aún habrá tiempo para un segundo intento. El límite lo marca la entrada del monzón. Estadísticamente, la época de lluvias en Nepal entra entre 25 y 30 de mayo. Y cuando lo hace, todas las expediciones del Himalaya pueden ir haciendo las maletas, ya que la inestabilidad meteorológica, con lluvias -nevadas en las alturas- diarias, hace inviable cualquier intento de cumbre.