EL AGUA / NUESTRA RÍA
El Plan de Saneamiento de la ría de Bilbao
entra en su fase final
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| El aspecto de la
ría de Bilbao va cambiando día a día. |
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Cumplido ya el 25 aniversario
de la puesta en marcha del Plan Integral de Saneamiento de la
Ría de Bilbao, el Consorcio de Aguas encara la recta final
de una ingente labor que está logrando depurar la gran
vía fluvial vizcaína. Actualmente, el 95% de las
aguas residuales, tanto industriales como domésticas, son
objeto de tratamiento y depuración.
De cloaca a medio de vida por el que van y vienen numerosas especies
de peces, moluscos, crustáceos y aves. Queda ya lejos aquel
año 1979 en el que arrancó un proyecto ingente promovido
por el Consorcio de Aguas Bilbao-Bizkaia que recibió el
nombre de Plan Integral de Saneamiento de la Ría de Bilbao.
Su objetivo era tan sencillo de exponer como complicado de llevar
a cabo: impedir que los vertidos residenciales e industriales
siguieran contaminando la Cuenca del Nervión.
Cerca de 700 millones de euros y más de un cuarto de siglo
después, se ha conseguido que el oxígeno (todos
sus tramos mantienen un mínimo del 60% en el agua), y con
él la vida, haya vuelto a la ría. La culpa de todo
ello la tienen una extensa red de colectores que recogen las aguas
residuales del Gran Bilbao y las llevan al depuradora de Galindo
(Sestao), donde se tratan antes de devolverlas a la ría
saneadas.
Esta central constituye la pieza básica del Plan Integral
de Saneamiento, ya que en ella se depuran las aguas del 80% de
la población futura del ámbito del plan. Al tratamiento
primario que se le dan a las aguas desde su puesta en servicio
en 1991, se le ha unido, desde 2001, un sistema de tratamiento
biológico de fangos activos que permite eliminar el 95%
de la materia orgánica disuelta en el agua residual. Los
procesos de depuración producen 300 toneladas al día
de fangos que se incineran para generar corriente eléctrica.
Finalmente, lo que queda son 30 toneladas de cenizas al día,
que son utilizadas como materia prima en la fabricación
de cemento, según el Consorcio.
El futuro
Esta infraestructura quedará concluida a finales del próximo
año. El pasado mes de marzo se puso el punto final al saneamiento
de la margen derecha del Nervión con la puesta en servicio
del interceptor Udondo-Erandio. Con una longitud de casi 3,5 kilómetros,
las tuberías subterráneas recogen las aguas residuales
de Erandio y Leioa, y supone la eliminación de 58 vertidos
directos a los ríos Udondo, Nervión y Asua. Esta
obra permitirá también acabar con las inundaciones
que se producen en la zona cuando coincide la pleamar con fuertes
precipitaciones.
El objetivo se centra ahora en atajar los vertidos residuales
que aún reciben tres de los afluentes de la ría,
Ibaizabal, Cadagua y Granada. Por otra parte, el Consorcio de
Aguas tiene ya diseñado el mayor desagüe submarino
del Cantábrico. El emisario tendría unos tres kilómetros
de longitud y se instalaría a 40 metros de profundidad.
Por él se llevarían mar adentro las aguas residuales
que ahora se vierten a la ría. La construcción de
esta infraestructura está pendiente de que sea declarada
de interés general por el Ministerio de Medio Ambiente,
lo que implicaría su cofinanciación por parte del
Gobierno vasco, el Estado y la Unión Europea. El proyecto,
según las primeras estimaciones, costaría 108 millones
de euros.
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