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Referendos para todos

Los estadounidenses opinaron en referendo sobre temas tan dispares como la eutanasia o la marihuana

M. G. AUSTIN

Había que aprovechar la parafernalia electoral y, de paso, darle a la gente un motivo menos aburrido para ir a las urnas. Los 50 estados de la Unión pusieron ayer a consulta 200 propuestas que cubrían el más amplio espectro de temas que enlazaban la época colonial con el futuro.

Alabama, por ejemplo, se convirtió ayer en el último estado del país en despenalizar los matrimonios interraciales. Para pesar de los grupos racistas, que aún siguen haciendo estragos en las tierras del sur, la ley existente estaba completamente en desuso, pero tenía un sentido simbólico para todas las partes.

En las costas de Nueva Escocia, el estado de Maine se colocaba precisamente a la vanguardia de los tiempos. Sus habitantes debían decidir ayer si legalizan la eutanasia, una iniciativa que prosperó en Oregón hace seis años. Desde entonces los moribundos peregrinan hasta la única parte del país en la que se les ayuda a morir.

Detractores y defensores del suicidio asistido aguardaban con atención la decisión de los ciudadanos de Maine, que supondrá el «desempate» de la polémica. Una iniciativa semejante fue derrotada hace dos años en Michigan.

La soleada California y la glacial Alaska encontraron un tema en común: las drogas. Alaska ponía a prueba la tolerancia cuestionando a sus ciudadanos sobre la legalización de la marihuana para si-tuarla al mismo nivel que el alcohol, acceso libre para todos los mayores de 21 años. Los políticos del estado creen que se liberará para luchar contra el crimen.

California, donde ya es legal si se utiliza con fines medicinales, sugería eliminar las penas carcelarias para quienes sean acusados de cualquier tipo de delitos relacionados con las drogas.

Otros tres estados, Massachusetts, Oregón y Utah, resultaban más moderados en la tendencia a aceptar las drogas y se limitaban a pedir más evidencias antes de requisar las propiedades de los traficantes.

La educación
La educación acaparaba el más amplio paquete de iniciativas sobre las que se preguntaban ayer los estadounidenses. Algunos millonarios, como el fundador de Microsoft Paul Allen, en Washington, o el magnate de Silicon Valley, Tim Drapper, se habían empeñado en gastar parte de sus fortunas en promocionar un programa de subvenciones para colegios privados.

De ser aceptados, los gobiernos se verían obligados a financiar parte del curso escolar en un colegio privado de su elección a los niños que no logren remontar en la pública. El programa, apoyado también por el candidato a la presidencia George Bush, es duramente criticado por los demócratas, ya que los gobiernos recuperarían los fondos entregados del presupuesto de las escuelas, perjudicando así la calidad de la educación que reciben los demás estudiantes.

En el sur del país las iniciativas más polémicas hacían temblar a millones de hispanos. Arizona tenía previsto ayer, según todos los sondeos, acabar con el programa de educación bilingüe que permite a los hijos de los inmigrantes aterrizar suavemente en el inglés durante tres años.

La decisión marca la tendencia general del país a imponer las políticas del denominado 'English Only' (inglés obligatorio). Esta medida ya fue aprobada en California, donde se ha puesto fin a la enseñanza en español para sustituirla por un programa de choque de idioma llamado 'de inmersión'.

A los 25 estados que ya se han blindado contra la invasión hispana se sumaba también Utah, donde se preveía que hoy estaría prohibido utilizar el español en cualquier documento legal. Con ello se pretende evitar casos como el de El Cenizo, un pequeño pueblo de la frontera de Texas en el que los concejales votaron unánimemente para imponer el español en el Ayuntamiento.

«Si yo fuera presidente ...»

«¿Qué es lo primero que haríais vosotros si fuérais presidente?», preguntó ayer Al Gore a los niños del colegio en el que votó. «Haría una ley», dijo una pequeña. «¡Muy bien!», aplaudió el vicepresidente, «¿Y para qué sería esa ley?». Fue entonces cuando la niña lo dejó helado. «Para que los criminales no puedan comprar armas».

Gore, que ha sido muy blando con el tema para no perder votantes, se quedó sin respuestas. «¿Por qué?», acertó a replicarle. «Porque así no podrán a herir a otra gente».

Eso era lo que decidían ayer los habitantes de Colorado, el estado donde el año pasado se produjo la masacre del Instituto Columbine.Trastornados por el impacto que desató el asesinato de 15 adolescentes a manos de dos estudiantes, sus habitantes se planteaban el control de armas. Lo que los niños parecen tener claro ha sido la consulta más polémica de todas.

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