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NOTICIAS
Los republicanos dilatan
la impugnación para que no quepan apelaciones
Los abogados en la Corte de
Tallahassee eran tantos, que no cabían en la sala y hubo
que ir en busca de nuevos asientos
MERCEDES GALLEGO.CORRESPONSAL. NUEVA YORK
 |
| Bush se cobija también bajo una espesa sombra
de abogados. AP |
El juez Sanders Sauls tenía ayer un reto: cerrar la audiencia
en 12 horas. El partido republicano tenía otro: prolongarla
tanto como fuese posible para que a los demócratas no
les quede tiempo de apelar la sentencia en caso de que les sea
desfavorable.
La audiencia más decisiva de la campaña comenzó
con una victoria para estos últimos, materializada en
20 minutos de retraso. Los abogados eran tantos que no cabían
en la sala, y hubo que ir en busca de nuevos asientos. Y finalizó
con otro tanto a favor del séquito de George Bush: la
sesión continuará, al menos, hoy.
La campaña de Al Gore presentó el lunes pasado
en un juzgado de Tallahassee, capital burocrática de Florida,
la impugnación de los resultados certificados el domingo
por la secretaria de Estado Katherine Harris, que declaró
a Bush ganador de los comicios por 537 votos.
Los demócratas discrepan con los resultados ofrecidos
por tres condados, West Palm Beach, Miami Dade y Nassau, donde
creen que se ignoraron votos pertenecientes al vicepresidente.
Además, el partido desea que el juez ordene el recuento
inmediato de 1.16 millón de sufragios, bajo custodia del
tribunal desde que el miércoles fuesen embargados por
orden judicial. En ellos, dicen, descansa la victoria del cancidato
Gore.
El juez Sauls, un conservador de 59 años, se ha negado
tres veces esta semana a ordenar el recuento hasta que no se
celebrase la audiencia, donde los testigos y abogados debían
convencerle de que hay más de 10.000 papeletas que nunca
fueron computadas por las máquinas, al no haberse desprendido
completamente la lengueta de papel de la casilla perforada por
el votante.
Todo el proceso debe haber concluido en poco más de una
semana, o de lo contrario el Congreso de Florida, dominado por
los republicanos y que planea reunirse el miércoles, tendrá
potestad para seleccionar a los 25 delegados de Florida que elegirán
al presidente. Estos delegados deben haber sido nombrados el
próximo día 12, o serán ignorados en la
votación nacional.
Otros recursos
Si los demócratas no están de acuerdo con la sentencia
del juez Sauls, técnicamente aún podrían
recurrir a un tribunal de apelaciones y al Supremo de Florida,
pero los republicanos se encargarán de que el actual juicio
sea interminable.
Para frenar al reloj, los abogados de George Bush aparecieron
el viernes con una lista de 90 testigos, entre los que se incluían
individuos tan aparentemente desligados al caso de Florida como
el gobernador de Nueva York, George Pataki, o el senador Bob
Dole.
El magistrado cortó por lo sano limitando las apariciones
a dos testigos para cada parte. Fue ahí cuando empezaron
a surgir como hongos 'ciudadanos preocupados' que han pedido
intervenir en el juicio. Los abogados de cada uno de ellos dilataron
ayer el proceso en cada intervención con larguísimos
y patrióticos soliloquios sobre la importancia del voto,
que el juez tuvo soportar mientras se mecía nervioso en
su sillón, con las manos cruzadas sobre la túnica
negra.
El abogado de Gore, David Boies, fue el primero en tener la palabra
por ser la parte que había presentado la demanda. La estrategia
de Boies se basa en demostrar que existen votos legales que no
han sido incluidos en el cómputo. Su primer testigo, Kimball
Brace, experto en máquinas de votar, subió al estrado
con uno de estos aparatos fabricado en los años 70, semejante
al usado en West Palm Beach y Miami Dade.
Con el punzón en la mano, el especialista con 25 años
de experiencia explicó el nacimiento técnico de
las 'papeletas preñadas' por errores en la maquinaria,
acosado en todo momento por los abogados de Bush, que trataron
de minar su credibilidad.
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