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Todos culpan a la televisión, y ésta a las encuestas

Periódicos y cadenas de TV emitieron dos proyecciones equivocadas que asignaron primero al demócrata Al Gore una victoria en Florida, y luego atribuyeron ese estado clave -y la victoria presidencial- al republicano George Bush

Las elecciones estadounidenses del año 2000 se recordarán con una sola palabra: locura, que ha provocado, además, una reacción en cadena. Nadie hubiera sospechado que 24 horas después de las votaciones no se conocería todavía el nombre del presidente, y mucho menos, que ambos hayan pasado por unos momentos de gloria efímera.

AGENCIAS

Los políticos y comentaristas culpan hoy, miércoles, a las cadenas de televisión por dos proyecciones equivocadas que asignaron primero al demócrata Al Gore una victoria en Florida, y luego atribuyeron ese estado clave -y la victoria presidencial- al republicano George Bush.

Y las cadenas de televisión -Fox, CNN, NBC, CBS y ABC- le achacan el fiasco a Voter News Service, la firma de sondeos de opinión y encuestas a pie de urna sobre cuyos datos se construyeron apresuradamente las proyecciones erróneas.

Pero no fue sólo la prensa. En los cuarteles generales demócrata y republicano las risas y las caras serias se sucedieron hasta que la gente se quedó impasible, agotada por la dura jornada y alucinada con lo que estaba viendo.

Todas las cadenas de televisión se habían comprometido a no divulgar los resultados de las encuestas de VSN a la salida de la votación, pero este pacto, aparentemente, no restringió el uso de esos datos para efectuar las proyecciones de posibles ganadores.

Y sobre esos datos, a las 00:56 GMT el portal MSNBC -de la NBC- divulgó su proyección de que Gore había ganado el estado de Florida, con sus 25 votos electorales, cruciales para una victoria en los mayores estados del este del país.

De inmediato, la cohorte de expertos, analistas, comentaristas y portavoces de una u otra campaña que poblaron los estudios de televisión en transmisiones sin pausa, se lanzó a especular con que el candidato demócrata no tenía más que adjudicarse uno o dos estados del centro del país, y con la victoria asegurada en California (54 votos electorales) y ya estaba resuelta la elección.
Karl Rove, estratega jefe de la campaña de Bush apareció minutos después en NBC y se quejó, amargamente, de que esa noticia era "prematura" y que podría desalentar a los simpatizantes del gobernador de Texas en los estados situados más al oeste donde todavía no habían concluido los comicios.

Más tarde, las cadenas de televisión admitieron que sus proyecciones eran erróneas y devolvieron Florida a la lista de supuestos triunfos de Bush.
La historia no terminó ahí: el margen de diferencia de votos en Florida es tan escaso que, en cumplimiento de la ley electoral del estado se ordenó un recuento de casi seis millones de votos, mientras se aguarda el escrutinio de miles de sufragios enviados por correo por ciudadanos que no estaban en sus distritos el día de la elección.

David Carr, de la publicación en internet Insider -que se especializa en medios- indicó hoy que "todos ellos lucieron como patanes".

Carr indicó que "fue un momento bello para la democracia y un mal vuelco para todos los sabiondos que pretenden conocer cada uno de los movimientos de esa gran bestia, el pueblo".

"Dos horas más tarde quedó claro que un proceso que los expertos y analistas creían que estaba en sus manos, en realidad pertenecía al pueblo", agregó.

"Recién entonces los figurones de la televisión se dieron cuenta de que habían perdido la tutoría del proceso y que lo que ellos pensaban que sería un show bonito y prolijo a medida de la televisión, se convertía en un problema matemático de última hora", agregó.

"Como ciudadano que mira la televisión, todo eso fue muy confuso", dijo Tom Rosentiel, director ejecutivo del Comité de Periodistas Preocupados. "Ahora hemos vuelto al tiempo en que las redes de televisión no saben exactamente qué es lo que ocurre".

El analista de CNN, Jeff Greenfield dijo que "durante la noche toda la historia se ha tornado más complicada y llena de volteretas".

La portavoz de CBS, Sandy Genelius señaló que "a medida que pasaron las horas quedó claro que algunos de los datos que recibimos sobre Florida eran malos, pero no sabemos si provinieron de las encuestas a la salida de la votación o de los escrutinios en los centros de votación".

Jeffrey Schneider, de la cadena ABC, afirmó que "ya no estábamos seguros de las proyecciones porque VNS nos indicó que había algunos problemas con los datos".

Y, para completar el peloteo de responsabilidades la portavoz de Fox News, Danna White, dijo que "sencillamente, VNS se equivocó".

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