- ÚLTIMA HORA -

- MAPA RESULTADOS -

- TABLA RESULTADOS -

- NOTICIAS -

- GORE / BUSH -

- IMÁGENES -

- ENLACES -

- EL PROCESO ELECTORAL -

- CRONOLOGÍA DEL AÑO -

- LOS TEMAS PRINCIPALES -

- AÑOS ANTERIORES (Gráficos) -



NOTICIAS

Bush presiona a Gore para que renuncie y evite así una crisis

El autoproclamado presidente ha encargado ya la formación de un gabinete de transción al poder

MERCEDES GALLEGO

En Texas se empieza a perder la paciencia. Las presiones de un autoproclamado presidente, George W. Bush, que ya ha encargado el Gabinete de transición, contra otro que se comporta con dignidad presidenciable son el núcleo de un pulso en torno al bien del sistema y de la patria al que se ha sumado toda sociedad, tan dividida como refleja el mapa electoral de la noche del martes.

«¿'The New York Times'? No nos queda, se ha terminado», responde el dependiente de una tienda de periódicos. «Pero, si son las 7 de la mañana... ¿Cómo se le ha podido acabar?», pregunto atónita. «Es que hoy todos quieren saber lo que está pasando y lo que piensa la otra parte», explica él.

La otra parte, la de los Yankees, a los que espían estos sureños confederados, está a favor de la cautela y la velocidad para evitar «la crisis constitucional» de la que hablaba Bush en el comunicado de ayer, alentado sin duda por el rotativo liberal y los 327 votos de ventaja que le ha dado el recuento automático de Florida. El republicano pidió a su rival Al Gore que renuncie a «nuevas demandas judiciales con pocas posibilidades de prosperar» y que, sin embargo, pueden resquebrajar la credibilidad del sistema y abrir la mencionada crisis. Los demócratas de Nashville (Tennessee) ya han advertido que van a apoyar todas las demandas hasta volatizar la débil ventaja de Bush en la que descansa la presidencia.

El rotativo neoyorquino que endosó a Gore como candidato ha sacado a relucir la posición de un republicano histórico, Richard Nixon, cuya batalla electoral con Kennedy se ha comparado a la actual casi como licencia literaria para acabar superada por la realidad, como suele ocurrir cuando se juega con los libros. «La famosa decisión de Richard Nixon (contada en sus memorias) de no disputar el resultado de las elecciones de 1960 para no enrarecer el ritmo de la vida política de la nación en los volátiles tiempos de la Guerra Fría ha creado la expectación de que el vicepresidente debe decidir pronto», escribió el rotativo en su editorial.

Los texanos leyeron satisfechos la versión del enemigo, pero les disgustó esas páginas enteras de publicidad pagada en las que empresas, actores, presentadores de televisión y gente de todos los estamentos sociales salían ayer en defensa del vicepresidente para rogarle que dé la batalla hasta el final. Gore necesita imperiosamente este respaldo moral para no pasar a la historia como el hombre que resquebrajó el sistema democrático del imperio por ambición, hasta ese día considerado un modelo impecable que valió tantas guerras como cruzadas.

«Si la voluntad del pueblo cuenta, Gore será el nuevo presidente», dictaminó la víspera su jefe de campaña, William Daley, antes de mudarse al nuevo frente de guerra en Tallahasse, donde se han reagrupado las tropas para afrontar la batalla más decisiva, la de West Palm Beach. Los 19.000 votos de este condado, uno de los cuatro que hoy serán recontados a mano, pueden dar la victoria al vicepresidente.

Billonarios
Ante esa posibilidad las grandes empresas que habitualmente salen el día después de la elección insertando anuncios en los que felicitan al nuevo mandatario habían optado ayer por la fórmula Bush/Gore, que paradójicamente fue inventada en la Convención de Filadelfia por los manifestantes nacidos en las protestas de Seattle. El día en que Bush fue nominado ellos coronaban en nombre de las multinacionales a «'Billonarios por Bush y Gore', lo mismo da, los hemos comprado a los dos», decían la hilarante ceremonia.

Gore se ha mantenido discretamente alejado de la opinión pública dejando que sus generales den la cara. La promoción por la que ha luchado toda su vida podrá hacerse realidad si el próximo 18 de diciembre, cuando se reúnan los delegados electorales, Florida sigue en liza. Las leyes electorales contemplan que en tal caso se deje a un lado el Estado en disputa.

El candidato demócrata vivió ayer una jornada agridulce. Por un lado, el Estado de Nuevo México, que aporta cinco delegados, le ha sido retirado provisionalmente de su cómputo de victorias hasta que se verifiquen los resultados electorales. El 'ejército' republicano instalado en Austin ya había amenazado con exigir un nuevo recuento en Wisconsin, Iowa y el propio Nuevo México. Por el otro, se adjudicó los siete representantes de Oregón, al 99% del escrutinio, con una ventaja de 5.973 votos sobre su rival. De esta forma, el aspirante demócrata cuenta con 262 votos electorales por 246 del republicano.
«¡Que le pidan a Clinton que se quede, y que deje a estos dos pelearse!», sugería Eddy, un taxista que dice estar divirtiéndose de lo lindo con este enredo. «En realidad los americanos no queríamos a ninguno de los dos , y eso es lo que se ha reflejado en las urnas. ¡La democracia funciona!».

Subir


info@elcorreodigital.com