Elecciones de broma
Los medios de comunicación
se lanzan a la autocrítica y a la sátira ante la
desesperación informativa provocada por el caos electoral
- La
larga noche electoral
Los cambios de sentido de las informaciones
obligaron a los rotativos norteamericanos a corregir varias veces
sus primeras páginas
- Todos
culpan a la televisión, y ésta a las encuestas
Periódicos y cadenas de TV
emitieron dos proyecciones equivocadas que asignaron primero
al demócrata Al Gore una victoria en Florida, y luego
atribuyeron ese estado clave -y la victoria presidencial- al
republicano George Bush
Mercedes Gallego
Enviada Especial. Austin
«Un portavoz de los confederados
denunció anoche que las cadenas de televisión se
han apresurado a la ahora de dar el resultado de la Guerra Civil»,
leyó con seriedad el presentador. «La victoria de
federados 'ha sido prematura', observó, el portavoz».
A este nivel de demencia había llegado ayer la programación
de las televisiones estadounidenses, desesperadas después
de varias días de cobertura ininterrumpida en los que
han tenido que desmentir sus propias noticias una y otra vez,
mantener en tensión a la audiencia prometiéndole
resultados que nunca llegan y encima ser el blanco de todas las
críticas.
La sátira y el humor han sido los
mejores instrumentos para combatir con dignidad la práctica
de este «sólo sé que no sé nada».
«Una pregunta importante a algo que debe saber la nación.
«¿Hay alguien que le esté explicando la situación
a George W. Bush?» «¿Están seguros
de que está entendiendo lo que ocurre?», se preguntaba
irónicamente con cierta maledicencia un presentador de
la cadena NBC.
Pero no eran sólo los programas
más famosos por el humor de sus presentadores. En estos
días el cansancio y la frustración han hecho posible
ver transformaciones inéditas en algunas caras de la televisión
que siempre permacen impertérritas ocurra lo que ocurra.
Era el caso de la CNN en el amanecer de un día que cerraba
toda una noche de patinazos. «Por favor, para las próximas
elecciones hagan un esfuerzo por aclarse una poco más
las ideas», suplicaba el presentador a la audiencia a la
hora de despedirse.
Las conexiones con los enviados especiales
a los cuarteles generales de Austin y Nashville merecían
capítulo aparte. Las caras más dulces resultaban
hurañas después de toda la noche bajo un temporal
de agua y frío que puso la temperaturo bajo cero en la
calurosa Texas. A más de uno el cansancio, el frío
y estrés de la noche le jugó malas pasadas y le
dejó en blanca frente a la cámara, verdugo de los
periodistas en la era de las conexiones en directo.
En los estudios, la cosa no iba mejor. Los analistas y expertos
a los que siempre recurren las cadenas para llenar los espacios
y explicar los acontecimientos habían decidido rebelarse.
Un experto electoral aprovechó su intervención
para echarle un chaparrón a la presentadora de la CNN
por la actuación de su cadena a lo largo de la noche.
Titulares de carcajada
La editora de un periódico que debía explicar los
sustos de la noche en las rotativas se sintió molesta
por las mofas a las que era sometido su periódico y acabó
por enfrentarse en directo a los entrevistadores. «Es muy
fácil reírse de la prensa porque queda escrito
y lo puden releer una y otra vez. ¿Por qué no se
aplican el cuento y enseñan un 'trailer' de las diferentes
versiones que han estado ustedes contando». En el estudio
se quedaron sin habla, pero poco después aparecía
en las pantallas un vídeo de frases y victorias recopiladas
que oídas horas después arrancaban más de
una carcajada.
La risa se convirtió así en la mejor recerta para
combatir la incertidumbre y la crisis de confianza en la que
«ya uno no puede creer ni lo que le dicen en la televisión»,
suspiraba una mujer frente a la pantalla.
- La
larga noche electoral
Los cambios de sentido de las informaciones
obligaron a los rotativos norteamericanos a corregir varias veces
sus primeras páginas
- Todos
culpan a la televisión, y ésta a las encuestas
Periódicos y cadenas de TV
emitieron dos proyecciones equivocadas que asignaron primero
al demócrata Al Gore una victoria en Florida, y luego
atribuyeron ese estado clave -y la victoria presidencial- al
republicano George Bush
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