- ÚLTIMA HORA -

- MAPA RESULTADOS -

- TABLA RESULTADOS -

- NOTICIAS -

- GORE / BUSH -

- IMÁGENES -

- ENLACES -

- EL PROCESO ELECTORAL -

- CRONOLOGÍA DEL AÑO -

- LOS TEMAS PRINCIPALES -

- AÑOS ANTERIORES (Gráficos) -



NOTICIAS

El caos electoral pone en cuestión el sistema democrático de EE UU

Los republicanos acusan a los demócratas de politizar el voto de Florida «a costa de nuestra democracia»

El acentuado federalismo desmembra a los Estados en el tema electoral

M. G. AUSTIN

Elecciones sin jornada de reflexión, resultados antes de que cierren los colegios electorales, candidatos que pierden a pesar de haber sido los más votados. Estos eran sólo tres ejemplos de las irregularidades legales del sistema democrático estadounidense que acaba de hacer aguas.

Las anómalas elecciones del martes pasado que, previsiblemente, dejarán al país más poderoso del mundo sin mandatario electo por una buena temporada, están forzando una revisión del sistema que ha sobrevivido durante dos siglos en 'status quo' sin que nadie se plantease mejorarlo.

El culto americano a una Constitución de dos siglo y medio que creen inmune a la evolución ha impedido cualquier crítica. La primera que los republicanos llevarán a los tribunales consistirá en denunciar la actuación de los medios, que prácticamente dieron por ganador a Al Gore cuando los colegios electorales de California, Washington, Oregón, Nevada y Arizona aún seguían abiertos.

Los asesores de George Bush sostienen que muchos de sus seguidores, a los que tanto cuesta arrastrar a las urnas, decidieron no molestarse en hacer el paseo al saber que no podrían ya influir en el resultado.

Otras quejas
También los demócratas tienen sus quejas al respecto. En Missouri, donde un juez había ordenado prolongar el cierre de determinados colegios en los que las colas daban la vuelta a la manzana, el mapa electoral del estado ya se había vuelto de color rojo (republicano).

La legislación electoral resulta altamente imprecisa a la hora de regular la actuación de los medios. Todos ellos asumen que no pueden dar ningún resultado de un estado hasta que llegue la hora del cierre oficial, pero no tienen en cuenta las excepciones que se hayan podido hacer a lo largo del día por cierres tardíos, retrasos en las papeletas, falta de personal, o avalancha de votantes.

El acentuado federalismo, que hace incluso que un carné de conducir de Florida no sea válido en Nueva York, desmembra también a los estados en el tema electoral. Cada uno tiene su propio horario de cierre y en ninguno se tiene en cuenta que otro estado siga votando para aguantar el resultado de los que ya hayan cerrado.

Si no fuera porque California es el segundo Estado más poblado, cuyos delegados pueden dar la vuelta a las elecciones, el voto de todos los de la costa oeste, con tres horas de diferencia horaria, nunca sería decisivo.
Por contra, los del este piensan que los del Pacífico tienen ventaja: cuando van a votar ya saben lo que ha ocurrido en la mayor parte del país y pueden alterar su voto para inclinar el resultado final. Es por ello que las últimas horas del día en los colegios del oeste son las que más afluencia registran.

Acusaciones
Y mientras continúan la incertidumbre sobre quién será el nuevo presidente, la campaña de George W. Bush acusó ayer a los demócratas de politizar los resultados electorales de Florida para intentar buscar una nueva elección «a costa de nuestra democracia».

«Los demócratas están politizando y distorsionando el voto de Florida, y lo están haciendo a costa de nuestra democracia», dijo el jefe de la campaña de Bush, Don Evans, durante una conferencia de prensa. Evans también acusó a los demócratas de intentar la celebración de una nueva elección. La Constitución sólo establece que habrá una jornada electoral, ya que «no podemos seguir votando hasta que a alguien les guste el resultado», afirmó.
Los dos candidatos presidenciales que aún se disputan la Casa Blanca tratan de mantener aparentemente la calma y aseguran que no hay ninguna crisis institucional, pero esto es sólo el principio.

Si Florida no logra decidir el resultado, será el Congreso el que vote al presidente, en una extraña situación nunca usada y por la que cada Estado gozará de un solo representante. Esta circunstancia, han advertido ya algunos, dejaría en mala posición a los habitantes de California, por ejemplo, que serían representados por el mismo número de personas que los de la depoblada Alaska, que sólo goza de tres electores porque es el mínimo adjudicado.
La 'Biblia' constitucional de Estados Unidos, que da derecho a portar armas o a ejecutar delincuentes desde que existía el salvaje Oeste, está al borde del cisma.

Subir


info@elcorreodigital.com