Presidentes históricos

PORTADA
Noticias
CANDIDATURAS
Fernando Lamikiz
Javier Uria
ELECCIONES 2001
Jornada electoral
La polémica
Choque de estilos
Athletic 2000-2001

La perspectiva electoral


La carrera por la sucesión de José María Arrate se presenta como un choque de estilos entre Javier Uria y Fernando Lamikiz

Lezama y la elección del técnico y del manager ocuparán el centro del debate Uria quiere abanderar el cambio tranquilo y Lamikiz, el más radical. Los programas presentan muchas similitudes en los grandes proyectos. La composición de ambas planchas garantizan la renovación

Jon Agiriano

Las elecciones del Athletic se han puesto en marcha y, confirmada ayer la renuncia de Esteban Aróstegui, los comicios se presentan ya como lo que siempre parecieron: un choque de estilos entre dos jugadores de mentalidad ofensiva: Lamikiz y Uria. Tras sus presentaciones, ya se pueden realizar una aproximación a lo que va a ser la carrera por el sillón de Ibaigane.

El cambio

Tanto Javier Uria como Fernando Lamikiz se presentan como abanderados del cambio. En eso coinciden. Por lo visto, la continuidad no sólo es sospechosa sino que es percibida por los candidatos como una tumba electoral. Algo que no deja de resultar curioso habida cuenta de la nula oposición que ha tenido José María Arrate en estos años y de que, si el todavía presidente se hubiera presentado a la reelección, quizás no hubiera habido votaciones. Misterios del Athletic.

Pese a estar unidos por su voluntad de renovación y modernidad, Lamikiz y Uria representan dos estilos diferentes. El abogado de Busturia abandera el cambio radical, drástico. Uria, por su parte, viene a ser el cambio tranquilo, sin traumas ni convulsiones, «la cirugía fina que no deja cicatrices», como afirmó en su presentación. De hecho, si algo ha alarmado a Uria de su propuesta de abrir Lezama a toda España es la sospecha de que esa idea sí que puede dejar cicatrices.

La lucha por el voto

La diferencia de estilos entre los dos candidatos va a poder comprobarse en la campaña electoral. Concretamente, en el puro debate por la captación de votos. Ambos se fajarán hasta el último aliento, de eso no hay duda, pero de forma diferente. Javier Uria ya ha advertido de que su gran objetivo es intentar informar y convencer de la idoneidad de su proyecto al mayor número de socios que le sea posible. No va a reparar en medios para hacerlo. En todo lo que pueda, intentará evitar el enfrentamiento directo con su rival, «las polémicas estériles», como dijo el miércoles. Fernando Lamikiz, en cambio, sabe que su elocuencia le da ventaja en el cuerpo a cuerpo. A nadie pudo extrañar que, en su presentación, ya lanzara insinuaciones a su rival para ir al debate abierto.

Los programas

Analizados en su conjunto, los programas electorales de ambos candidatos presentan importantes similitudes, especialmente en el modelo de gestión económica, en el organigrama interno y en el capítulo social. Temas como el museo del club, el canal televisión Athletic, el local social, el Centro de Alto Rendimiento para el primer equipo, la Fundación para el fútbol-base, la potenciación de las relaciones con el fútbol vizcaíno o el nuevo campo destacan en ambos programas. Sobre ellos hay coincidencia o ciertas diferencias de matiz.

La discusión

La impresión es que el debate sobre los proyectos citados en el párrafo anterior no va a dar demasiado de sí. Al fin y al cabo, los dos candidatos saben por experiencia que las discusiones sobre matices no sólo se agotan rápido, sino que acaban aburriendo y no son productivas electoralmente. Nadie gana unas elecciones porque la figura de su director general sea más o menos preponderante. Tampoco parece previsible, teniendo en cuenta la relación entre Fernando Lamikiz y Javier Uria, y el respeto mutuo que se profesan, que la discusión se emponzoñe con descalificaciones personales. Como mucho, llegarán a lanzarse puyas sobre quién es el continuista y quién no, el que fue adjunto a Arrate entre 1994 y 1998 o el que no le abandonó como secretario «hasta anteayer», como recordó Uria en su presentación.

Llegados a este punto, todo indica que el debate va tener dos grandes centros de atención. Uno de ellos es Lezama. Y, más en concreto, la propuesta de Javier Uria de abrir la factoría rojiblanca a jóvenes valores de toda España. Esta iniciativa tiene tal calado que resulta inaudito que el empresario de Zeberio no la explicara en profundidad en la presentación de su candidatura. Va a ser, sin duda, uno de los motivos de discusión durante las próximas semanas y puede que hasta de decantamiento de voto el próximo 1 de junio.

El segundo centro de atención serán los nombres, la figuras, los fichajes. Por mucho que los dos aspirantes rehusen con firmeza, al menos de momento, «a dar nombres», éstos van a tener un peso decisivo a la hora de inclinar el fiel de la balanza a un lado o al otro. Se quiera o no, las cosas son así en unas elecciones. A estas alturas, nadie puede dudar, por ejemplo, de la incidencia que tiene en unas elecciones del Athletic, ya sea como sumador o restador de votos, Javier Clemente, a quien Lamikiz ha ofrecido el puesto de manager.

Las planchas

La composición de ambas planchas garantiza la renovación, al menos en lo que se refiere a personas. Sólo tres directivos de la última junta están en las listas. Dos de ellos –José Luis Bilbao y Fermín Palomar– lo hacen en la plancha de Javier Uria, con quien también colabora en campaña Juan Elejalde, que tiene reputación como captador de votos. El otro, Txema de la Presa, lo hace en la candidatura de Fernando Lamikiz.

El perfil de los aspirantes a directivo es similar en ambos casos –empresarios, profesionales liberales, gentes del fútbol etc.–, aunque la plancha de Uria es más joven. Políticamente, en ambas domina claramente el PNV, aunque existe una cierta pluralidad y también una convicción general de que la despolitización es no ya necesaria sino obligatoria. Uria, por ejemplo, no ha dudado en rodearse de colaboradores que no pertenecen, precisamente, al espectro político del nacionalismo vasco.