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JOSÉ JULIÁN LERTXUNDI / EX PRESIDENTE DEL ATHLETIC

«Laredo, Medina o Haro son espacios naturales del Athletic»


Defiende dos vías al hablar de un jugador vasco: "Que lo sea por nacimiento o que se haya hecho aquí"

Jon Agiriano

Si uno habla de elecciones en el Athletic, se puede decir que José Julián Lertxundi es la voz de la experiencia. Salió elegido presidente en las de 1990, tras derrotar a José María Arrate, y se fue de Ibaigane cuatro años después, cuando su víctima se convirtió en su verdugo. Lertxundi se fue con elegancia y, desde entonces, ha permanecido al margen de las entretelas diarias del club. Ahora bien, su pasión rojiblanca permanece intacta al cabo de los años. Basta con observar su despacho en la Gran Vía, barnizado de recuerdos de su mandato, y escucharle hablar del Athletic. Sigue siendo su tema de conversación preferido.

–¿Qué le están pareciendo las elecciones?

–Lo que son desde hace tiempo: un acontecimiento para la masa social del club.

–Las dos primeras semanas, la verdad, están resultando bastante movidas.

–Sí, es cierto. Pero hay que tener en cuenta que durante la captación de firmas y avales se suele ser más beligerante. Lo que espero es que, a partir de ahora, el debate sobre proyectos sea más enriquecedor.

–¿Tienen tanta importancia las firmas?

–A nivel psicológico, sí. Luego, a la hora de la verdad, cualquiera sabe. Yo gané en firmas en el 90, y gané. Y perdí en firmas en el 94, y perdí. De todas formas, en esas últimas elecciones yo me paré en las 2.000 firmas y luego tuve casi 7.000 votos. Yo diría que son importantes pero no trascendentales.

–¿Le recuerdan en algo estos comicios a los que usted protagonizó?

–Me recuerdan porque, inevitablemente, te vienen a la mente situaciones que has vivido, algunas entrañables y otras, no tanto.

–¿Qué ha cambiado desde entonces?

–Hombre, han cambiado los candidatos, pero los mensajes siguen siendo los mismos. Por un lado, el respeto a la tradición del club por parte de ambas candidaturas y luego el tema de Lezama, del que se habló entonces, se habla ahora y se hablará en el futuro.

Saber ganar y perder

–Tras las elecciones de 1994 se produjo una fractura entre la masa social del Athletic. ¿Puede volver a suceder algo parecido?

–Vamos a ver. Yo creo que la fractura se produjo cuando yo gané las elecciones en el 90. Y me explico. Más importante que ganar unas elecciones es saber perderlas. Y digo esto desde la legitimidad que me da el haber sabido ganar en el 90 y el haber sabido perder en el 94. Mi derrota fue señorial. Cuando perdí, me recluí en mi casa, en mi familia y en mis amigos. Nunca he hecho oposición al Athletic. Sin embargo, entre el 90 y el 94, yo sufrí verdaderas convulsiones. No voy a decir inducidas por la candidatura perdedora, Dios me libre, pero hay que recordar lo que tuve que soportar: grupos de compromisarios en permanente enfrentamiento, asambleas turbulentas, kamikazes preparados desde no se qué instancias, una contestación permanente desde diversos medios de comunicación, recogidas de firmas en bares, cartas al director... Hasta se habló de una moción de censura. Todo eso pasó entre el 90 y el 94. Por lo tanto, la fractura la veo durante mi mandato.

«Irureta pagó el pato»

–Pero también Irureta sufrió la resaca de las elecciones del 94.

–Es cierto, y hay que reconocerlo. Lo que ocurre es que, en aquel momento, había en San Mamés más perdedores que ganadores. Entre mis 7.000 votos y los 2.500 de Gorordo, había allí 9.500 perdedores frente a 8.500 ganadores de Arrate. Irureta pagó el pato, sin duda. Ahora bien, también te digo, y lo hago sin acritud, que él tuvo una parte de culpa por decantarse por un candidato.

–Hablando de candidatos, los dos actuales se presentan como abanderados del cambio. ¿Cree que lo necesita el Athletic?

–El Athletic lo que necesita es tener un presidente señor.

–No me refería a señorío sino a cambios estructurales en la gestión del club o en Lezama, por ejemplo.

–Seguro que se pueden hacer cambios estructurales, aunque tampoco sean ninguna novedad. Yo tengo aquí un estudio de modelo de gestión que me hizo Arthur Andersen en noviembre de 1990. Y es calcado al que ahora plantean los candidatos. Yo no lo pude llevar a cabo por diferentes motivos, pero ahí está. Respecto a Lezama, pues es la palabra mágica. También se habla ahora de la Escuela de Alto Rendimiento, que yo la tenía también en mi programa. Creo que hay que optimizar la producción de jugadores y que es necesario potenciar el entorno, de forma que el producto, el jugador, llegue medio acabado a Lezama y allí se termine de acabar.

–Lamikiz defiende algo parecido.

–Es que es algo que se ha dicho siempre, pero que no se ha hecho. De la misma manera, me identifico con lo que dijo Uria de potenciar la red de ojeadores. Estoy seguro que se refería a captarlos de nuestro entorno geográfico y social. Me gustó el ejemplo que puso de Amavisca. Un jugador que nace a 20 kilómetros de la muga tiene que ser captable. Ya se ha hecho con otros jugadores. El ejemplo de Chus Pereda es el ejemplo de lo que nunca nos debe pasar. Yo creo que la filosofía del Athletic está clara: jugamos con jugadores vascos. Y un jugador vasco es el que es vasco por nacimiento o el que se ha hecho aquí, aunque como ciudadano no sea vasco. Yo distingo entre el ciudadano y el jugador.

–¿Pero dónde se pone la frontera, en que punto kilométrico?

– Je, je. Yo hablaría de espacios naturales. Y Laredo, Medina de Pomar o Haro, está claro que son espacios naturales del Athletic.

–¿Qué propuestas de los dos candidatos le han llamado más la atención?

–Lo que me llama la atención es que seamos tan pulcros con la tradición y estemos dispuestos a tirar San Mamés. Me parece un completo contrasentido. A mí me gustaría que, en este tema, el Athletic fuese como el Liverpool. En el túnel de salida de su estadio pone: «Esto es Anfield». Yo lo pondría en San Mamés. «Esto es La Catedral». Mira, que pongan butacas de cuero y aire acondicionado, pero para mí San Mamés es intocable.

Quedarse al margen

–Hablemos de los candidatos. ¿Qué opina de Uria?

–Es un hombre tranquilo e inteligente, y, como empresario, un triunfador. Su capacidad de gestión está fuera de toda duda. Me parece muy valido para ser presidente del Athletic.

–¿Y de Lamikiz?

–También es un hombre inteligente y un gran abogado. El hecho de que fuese mi contestación permanente me limita un poco al hablar de él. No es que quiera recordar aquellas situaciones, pero tampoco voy a regalarle el oído. Sería demasiado. Un poco fuerte.

–¿Cuál va a ser su actitud en estas elecciones?

–Voy a trata de ver los toros desde la barrera, que es como mejor se ven. Ahora mismo no veo un motivo por el cual deba posicionarme públicamente.

–¿Alguno de los aspirantes ha querido recabar su apoyo?

–Los dos han hablado conmigo para mostrarme sus proyectos, lo cual les agradezco públicamente. Ha sido un detalle.

–¿Cree que las elecciones las van a acabar decidiendo el mánager y el entrenador que elijan cada uno de los dos candidatos?

–Estamos en el fútbol y los nombres son importantes. Ahora bien, el tema está dar con las personas que generen verdadera ilusión.

–¿Va a votar?

–Sí, por supuesto.

–¿Se puede saber a quién?

–De momento no, aunque si hubiera alguna circunstancia que me hiciera cambiar de opinión, lo diría.

–¿Qué circunstancia?

–Si apagas la grabadora, te lo digo.



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