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Entrevista

JAVIER CLEMENTE / ENTRENADOR


«Recomendaré a Lamikiz que mantenga a Rojo como entrenador»

«En 1986 se rompió con la casta y se apostó por los jugadores peloteros. Fue un error que hay que rectificar de forma inmediata», dice el baracaldés

J. Ortiz de Lazkano

Clemente tras una victoria con el Olimpique de Marsella.
EL CORREO
Un nuevo pelaje para el Athletic. Menos florituras y más solidez y dedicación. Basta ya de crear en Lezama lo que él califica como futbolistas de salón. Que la cantera vuelva a dar partisanos. Esta es la apuesta de Clemente para el Athletic y la base del informe que entregará a Lamikiz si éste gana las elecciones y le nombra manager general. En una extensa conversación con EL CORREO, el baracaldés adelanta las líneas del estudio sobre el trabajo que se debe desarrollar en los próximos años y en el que destaca su inquebrantable apuesta por la continuidad de Txetxu Rojo, al punto de que Clemente no tiene reparo en admitir que, aunque quizá no sea electoralista, recomendará a Lamikiz que siga en el banquillo la próxima temporada.

–¿A quién va a votar?
–A Lamikiz, indudablemente.

–¿Va a ser su manager general?
–No lo sé, depende de lo que él diga.

–Fue usted el que dijo que ya trabajaba para ser su manager.
–Me pidió que le hiciera un informe. Para eso he hablado con toda la gente que está dentro de las tripas del club. Y elaboro un estudio de lo que se debe hacer. Pero mi opinión y pensamiento es que hace falta un cambio fuerte de estructura y de forma de trabajo.

–¿A qué se refiere cuando pide el cambio en la forma de trabajo?
–A hacer un trabajo desde abajo totalmente diferente.

–O sea, ¿replantearse el porvenir de Lezama?
–Yo cambiaría parte de la estructura y buscaría una dinámica de trabajo diferente, aunque insisto en que respeto lo que hacen los otros profesionales. Pero de eso, prefiero no dar muchos detalles.

–¿Cuándo presentará su informe a Lamikiz?
–Después de las elecciones. A Lamikiz no le interesa conocerlo antes porque es un trabajo profesional. Si gana, se lo entrego; y si no, al cajón.

–¿Cobrará por ese informe?
–No, nada. Lo que pasa es que a mí me preocupa todo del Athletic.

–¿Y qué le preocupa ahora?
–La filosofía de Lezama la tengo muy clara, pero me preocupa muchísimo quién va a ser el entrenador del primer equipo. Creo que es un grave error tener un entrenador extranjero. Eso es pensar sólo en el rendimiento del primer equipo y en ganar las elecciones.

-Pero si usted mismo ha sido, en el Olympique Marsella, un entrenador extranjero.
–Respeto a los extranjeros, porque, como dices, lo he sido. Pero el Athletic es distinto. Vienen aquí para ponerse en el escaparate y nuestra filosofía sólo la soportan. Nunca se preocupan de hacer equipo para el futuro.

–En su informe, ¿recomendará algún entrenador a Lamikiz?
–Sí. Tenemos un gran entrenador, que es Txetxu Rojo. Le respaldo al ciento por ciento porque he analizado la temporada del Athletic.

–¿Y qué dice su análisis?
–Alkorta, seis meses lesionado. Etxeberria, cuatro meses. Carlos García, seis meses. Ríos, lesionado. Ezquerro, seis meses. Alkiza, seis meses. Guerrero, lesionado también. Te digo una cosa. El Athletic, con sus seis jugadores más importantes y de más experiencia ausentes, ha estado más tiempo cerca de la UEFA que en zonas peligrosas.

Los últimos técnicos

–Y con respecto al modelo de juego del Athletic, ¿qué propone?
–Todo el mundo habló de falta de garra en el 5-0 de Oviedo. Pero eso no es nuevo. A mí me echaron en el 86 porque no permití la falta de trabajo. Mira, tras concertar nuestra cita he preparado un pequeño estudio.

Clemente busca entonces entre los bolsillos de su chaqueta y saca una hoja con un listado de los entrenadores del Athletic desde 1975.

–Koldo Aguirre. La operación retorno. Buenas campañas. El Athletic llega a la final de la UEFA. El equipo se hace un poco mayor. Llega Senekowitsch. Un auténtico desastre. Va a lo suyo, no hay reestructuración y se parte el ciclo. Llego yo en el 81. Subo a nueve críos de abajo. Todo el mundo piensa que nos vamos a matar. Del 81 al 86 se trabaja el presente y el futuro. No hace falta recordar los títulos. Al final, a mí me cepillan.

«Se olvida la garra»

–Siga, por favor.
–Llega Iribar. Se crea un mal ambiente. Se pierden la disciplina y la fuerza. Y se empieza a fomentar otro estilo de juego. Se olvida la garra. Luego llega Kendall. Tiene un año bueno y se empieza a distorsionar el ambiente. Vuelvo yo en el año 90-91 con un equipo de niños. Un año dificilísimo, que lo pasamos muy mal, y a mí me echan. Luego pasan Sáez, con los mismos jugadores jovencitos, y Aranguren.Viene Heynckes, con los mismos jugadores que ya tienen tres años de experiencia. Tiene un año discreto y en otro mete al equipo en UEFA, y al final se marcha porque dice que su mujer no quería estar aquí, y luego se va a Tenerife. O sea, una mentira. Pensó ‘bastante he hecho y me voy’. Viene Irureta, un gran técnico, y a la gente no le cae bien. Luego viene Stepanovic. Eso ya es la leche. Luego, Luis Fernández... Si los de casa hubiéramos hecho las cosas que hizo él, no duramos cuatro semanas.

–¿Y qué conclusión extrae de ello?
–Que este año, con un entrenador extranjero bajamos. Porque, con esas bajas, para cuando se entera, el equipo está hundido. No se ha valorado lo que ha hecho Rojo. Y hay otra cosa. En el año 86, el equipo no se dividió en los Clemente sí–Clemente no. La división real era entre los que querían sólo jugadores peloteros y los que los queríamos también con garra. Se apostó por los peloteros y fue un error que hay que rectificar de forma inmediata. Hay que volver a los orígenes, a la fuerza y la garra, porque extraordinarios jugadores siempre ha habido en el Athletic.