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Lunes, 29 de octubre de 2007
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DÍA 23
Desde el Campo Base



Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.

Vallejo: «Soy un fanático de Messner, el maestro que ha roto todas las reglas»
Entrevista con el ecuatoriano Iván Vallejo, que busca en el Nanga Parbat su undécimo 'ochomil'

FELIZ. Vallejo es un torbellino de optimismo y contagia su buen humor a toda la expedición. /Al Filo.
· A 6.200 metros en el flanco oeste

Iván Vallejo (1945, Ecuador) es de esas personas que contagian su ilusión, sus ganas de vivir. Un torbellino de optimismo. Una de esas personas que mantienen el ánimo de una expedición aún tras una semana de mal tiempo. Definitivamente no es un tipo cualquiera. La determinación de este profesor de matemáticas que un día decidió dejarlo todo por un sueño no tiene límites. Un día descubrió las montañas que rodean su Ambato natal y no paró hasta ascenderlas. Luego decidió ir al Himalaya y en cuanto vio el Everest soñó que algún día sería suyo y lo ascendió dos veces, y sin oxígeno suplementario. Y entonces decidió que lo que quería eran los 14 ochomiles. Y ya lleva ascendidos diez.

-¿Considera que su condición de sudamericano ha supuesto una dificultad añadida en tu objetivo de los Catorce?

-Le voy contar una historia. La primera ve que estuve en el Himalaya fui para ascender clandestinamente el Pumori, pues no tenía dinero para el permiso. Allí vi por primera vez el Everest... El caso es que conmigo estaba un austriaco que sí iba a subir. Yo me comparaba con él y me decía, '¿Cuál es la diferencia entre el y yo? ¿Ninguna! Ambos tenemos dos manos, dos pies, dos pulmones... La única diferencia es que él tenía dinero y yo no. Entonces me dije, 'vuelvo al Ecuador y consigo el dinero para escalar el Pumori'. Pero de vuelta a casa me dije, '¿el Pumori?, ¿Yo lo que quiero es el Everest! Y así empezó todo. Al principio fue muy duro. Las dos expediciones previas al Everest las tuve que sufragar con préstamos personales de amigos. Pero lo tenía asumido. Efectivamente, por ser sudamericano, la principal dificultad es la económica, pero si me comparo con mis amigos españoles, Juanito, Iñurrategi y compañía, ellos tienen una competencia brutal para lograr patrocinadores que yo no tengo.

El gran ejemplo

-Pero siempre tuvo los objetivos muy claros, como el de hacer los Catorce sin oxígeno.

-Siempre tuve clarísimo que los iba a hacer sin oxígeno. Soy un fanático de Reinhold Messner. Es el maestro que ha roto todas la reglas. Él es muy duro cuando dice que el que sube una montaña de 'ochomil' con oxígeno en realidad está subiendo una de 'seismil'. Y cuando decidí ir al Everest me dije, con mucho respeto hacia su figura, 'cuál es la diferencia entre Messner y yo? Ninguna. Es un hombre de una mente espectacular, pero físicamente es igualito. Con una ventaja, que él entrena en su casa a 500 metros de altitud y yo puedo hacerlo a 2.800. Así que lo menos que me puedo plantear es subir sin tanques de oxígeno, igual que él'. Y esa propuesta caló mucho en mi país y permitió que en el Ecuador se aceptase por primera vez un proyecto de patrocinio en el Himalaya.

-Casi todos los que han afrontado el proyecto de los Catorce han asegurado en su recta final que casi se había convertido en un lastre, en un peso a quitarse de encima. ¿Es su caso?

-Noooo¿. Yo tengo por principio el disfrutar de la vida. Desde los pequeños detalles hasta los grandes proyectos.

-Que es más importante en el objetivo de los Catorce? la suerte, el dinero, la constancia...

-Verá. Lo fundamental es lo que supone para mi como ser humano. El enriquecimiento personal. Yo me paro ante el espejo y me digo, a ver Vallejo, que vas a hacer con este 'ochomil.

Hombre o mujer

-Ante un objetivo tan importante en todos los aspectos, como son los Catorce, tiene miedo al después?

-Bueno, lo que tengo clarísimo es que el año inmediato va a ser de juerga total. Y luego me gustaría impulsar un proyecto con jóvenes ecuatorianos en el Himalaya. De hecho ya he dado algunos pasos. También tengo que saldar la cuenta pendiente con el Pumori, el culpable de mis inicios en el Everest. Y en mi vida profesional tengo pensado crear una escuela de valores para los jóvenes de mi país aprovechando la montaña en el Ecuador .

-¿Pero personalmente teme al vacío que se tiene cuando se concluye un gran proyecto vital, personal, que se ha llevado gran parte del tiempo y las energías de la persona?

-Claro. Más que miedo, lo voy encarando. Ahora estoy en la cresta de la ola y me digo 'tranquilo, ahorita goza, que tienes tu nombre, que te entrevistan, que te toman fotos'. Y después como todo, tiene que descender, es un proceso.

-Y ahora el Nanga. ¿Qué le está pareciendo la montaña?

-Siempre, para mal o para bien, he intentado subjetivizar la montaña, verla como un hombre o una mujer, como un amigo. Pero al Nanga no he podido encasillarla todavía, aunque la he visto como una montaña en muy buena onda.

 


Galería de fotografías
La ruta de ascenso GRÁFICO
El equipo de Edurne GRÁFICO
La expedición
Josu Bereziartu Marianne Chapuisat
Ester Sabadell Iván Vallejo
La expedición de Edurne Pasaban la completan Josu Bereziartu, Marianne
Chapuisat, Ester Sabadell e Iván Vallejo.