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Lunes, 29 de octubre de 2007
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DÍA 14
Desde el Campo Base



Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.

Vallejo llega al campo II con nieve hasta la cintura
El miembro de la expedición de Edurne Pasabán y el porteador de altura Hassan comprueban la dureza del muro Kinshofer

Hassan explica a Pasaban el espesor de la nieve en el campo II. / F. J. PÉREZ

«Decir que es una porquería es poco para definir lo que hemos encontrado ahí arriba». Iván Vallejo se mostraba ayer así de expresivo en su comunicación de las tres de la tarde desde el campo I, después de casi doce horas de trabajo en los que ascendió hasta el campo II (6.100 m.) tras equipar el muro Kinshofer. En la ardua tarea estuvo acompañado por el porteador de altura de 'Al Filo', Hassan, los miembros de la expedición aragonesa Ricardo Valencia, Nacho Orviz, Martín Ramos y Miguel Ángel Martín, y los de la asturiana Jorge Egocheaga y Sandrine de Choudens.

El problema estuvo, como se preveía, en la calidad de la nieve. Tras llegar al campo base, a última hora de la tarde, el 'ochomilista' ecuatoriano explicó que «una vez que salimos del muro nos encontramos con nieve hasta la cintura». Los poco menos de cien metros lineales que hay desde ese punto hasta el lugar en el que se establece el campo II, sobre una pequeña arista a salvo de avalanchas y caídas de piedras «fueron durísimos y nos llevaron una eternidad», con el cansancio acumulado de llevar desde las cuatro de la madrugada ascendiendo desde el C-I y equipando el muro Kinshofer.

Una vez en el C-II, Iván y Hassan aún tuvieron tiempo de esculpir parcialmente la plataforma para instalar una de las dos tiendas, que finalmente no pudieron concluir. La prudencia les recomendó, sobre las doce y media del mediodía, iniciar el descenso para evitar la habitual caída de piedras o incluso avalanchas que se producen cuando el sol empieza a dar de lleno esta vertiente del Nanga Parbat. «Es increíble cómo se ha puesto en una hora la nieve. Tenemos que bajar y lo haremos con pies de plomo», relataba Iván Vallejo poco después del mediodía desde los 6.100 metros del campamento II.

Allá arriba quedaban, para hacer noche y aclimatarse, Jorge Egocheaga y Sandrine de Choudens, que hoy volverán al CB. También durmieron en el C-II los dos alpinistas de la expedición checa, que hoy continuarán hacia el campo III en su tentativa de hacer cumbre en estilo alpino.

Un muro vertical

Una vez en el campo base, que Iván Vallejo alcanzó poco antes del crepúsculo, el ecuatoriano reiteró la dificultad que entraña el tramo entre los campos I y II y, especialmente el muro Kinshofer. «El corredor hacia el pie del muro se hace realmente largo, aunque saliendo pronto la nieve está en buenas condiciones». Otro tema son los cien metros prácticamente verticales del muro Kinshofer. «Es un tramo muy duro. Hay que vivirlo. Y si encima vas con la mochila cargada realmente sientes la verticalidad de la pared, te tira para atrás», explicaba.

Vallejo alertó a sus compañeros de la necesidad de realizar el tramo sin crampones, porque es una pared de escalada pura», a la vez que reconoció la utilidad de un par de escalas instaladas hace años y que «ayudan en un par de zonas de pared lisa y totalmente vertical».

Tras conocer el trabajo realizado por Vallejo y el porteador, y a la vista del estado de la nieve y del parte meteorológico, que mantiene el buen tiempo hasta por lo menos el miércoles, el equipo de Edurne Pasaban ha decidido retrasar un día su salida hacia la montaña. Finalmente será hoy cuando la tolosarra, Marianne Chapuissat, Ester Sabadell y Josu Bereziartu partan hacia arriba. Su plan es salir por la tarde para llegar con las últimas luces del día al C-I donde harán noche.

Mañana ascenderán hasta el campo II donde acabarán de instalarlo y también dormirán como parte de la aclimatación, «en principio será una noche», explicaba ayer Edurne que no descartaba permanecer a 6.100 metros un día más».

Fiesta de cumpleaños

Mientras Iván Vallejo se batía el cobre a 6.000 metros abriendo huella con nieve hasta la cintura, el campo base celebraba su particular fiesta. El motivo, el 47 cumpleaños -aunque él insistía una y otra vez que eran 21- del italiano Silvio Mondinelli, que anteayer llegó al campo base. La fiesta tuvo su punto estelar en la comida: entrantes con espárragos y jamón serrano y confit de pato. A los postres llegó la obligada tarta de cumpleaños con una sola vela para evitar polémicas.

Tarta por partida doble, ya que a la realizada por Fida, el cocinero de la expedición de 'Al Filo', se sumó la cocinada por el grupo aragonés de Carlos Pauner, que prácticamente al completo vino a celebrar el cumpleaños. El agasajo incluyó un par de botellas de vino de Cariñena, Gran Reserva, aportado por los alpinistas originarios de esa comarca aragonesa.

Mondinelli y Pauner mantienen una estrecha amistad desde 2003, cuando coronaron juntos el Kangchenjunga y en cuyo descenso el aragonés vivió una odisea en la que incluso fue dado por muerto. Por la tarde, el partido de fútbol España-Resto del Mundo previsto en el campo base (4.100 m.) y que se venía anunciando desde Islamabad, fue sustituido por uno de voleibol 'Al Filo' contra Resto con victoria de los televisivos. El cambio se produjo tras recordar el último partido jugado en altitud por los miembros de 'Al Filo', en 2000 en Tingri, antes del campo base del Everest que acabó con media expedición lesionada.

 


Galería de fotografías
La ruta de ascenso GRÁFICO
El equipo de Edurne GRÁFICO
La expedición
Josu Bereziartu Marianne Chapuisat
Ester Sabadell Iván Vallejo
La expedición de Edurne Pasaban la completan Josu Bereziartu, Marianne
Chapuisat, Ester Sabadell e Iván Vallejo.