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Lunes, 29 de octubre de 2007
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DÍA 12
Desde el Campo Base



Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.

«Estoy un poco cansada de la rueda de los ochomiles»
«Cuando has vivido lo que yo el pasado año en el K2 con Juanito te planteas si merece la pena volver»

Edurne, en el campo base del Nanga Parbat. / FERNANDO J. PÉREZ.
· «Se ve que las tres estamos disfrutando»

Edurne Pasaban ha vuelto a los 'ochomiles'. A la rueda, como ella lo llama. Ha pasado un año desde el ascenso al K2, pero la dramática experiencia que vivió allí junto a Juanito Oiarzabal -ambos sufrieron graves amputaciones en los dedos- sigue muy presente en su mente. Las heridas físicas han cicatrizado, pero las anímicas siguen abiertas. La reciente muerte de dos buenos amigos, Manel de la Matta y Christian Kuntner, y el accidente de Rakel Pérez nada más llegar al Nanga Parbat, tampoco han ayudado a cerrarlas. Así que sus palabras destilan un cierto hartazgo hacia la carrera en la que está inmersa.

-Ha sido un inicio muy accidentado de expedición, con el rescate de Rakel Pérez. ¿Te había sucedido alguna vez?

-Casi siempre me han pasado cosas en las expediciones, pero nunca llegar y el primer día tener que salir a hacer un rescate. Cuando nada más llegar te pasa eso y encima ves lo mal que está la montaña, la verdad es que te desmoralizas.

-¿Afecta al ánimo este tipo de cosas?

-Si me lo hubieras preguntado hace un par de días te hubiese dicho que sí, pero lleva tres días haciendo buen tiempo, hemos empezado a trabajar y nos estamos encontrando todos bien y eso anima mucho al grupo. Pero sí que afecta. Cuando vine y pasó lo de Rakel, y vi cómo está la montaña te dan ganas de tirar la toalla e irte para casa.

-Y hablando de ánimo, tu recuperación física del durísimo descenso del K2 es evidente pero ¿anímicamente estás también recuperada?

-(Resopla). Físicamente estoy bien y estos días lo estoy comprobando. La recuperación anímica, sin embargo, no es tan fácil. Y me he dado cuenta de ello cuando he llegado al campo base del Nanga Parbat. No sólo por el accidente de Rakel, el mal tiempo y que la montaña esté llena de nieve, sino porque cuando has vivido lo que yo en el K2 te planteas muchas cosas. Si realmente merece la pena volver a estar aquí, intentar otro 'ochomil'... Bueno... Al final estás dentro de una rueda y haces lo que te gusta, pero ahora pienso mucho mas las cosas y me las tomo con mucha más tranquilidad. Antes no.

-O sea, que hay un antes y un después del K2 en tu vida.

-Sí. Y me estoy dando más cuenta ahora que he vuelto a los 'ochomiles'. Ahora me tomo las cosas con mucha más tranquilidad, con más perspectiva . Hace dos o tres años era más fanática, mucho más ambiciosa... Y ahora lo sigo haciendo porque estoy a gusto, porque el grupo es bueno y porque al final me gusta lo que hago, pero también valoro otras mil cosas que antes seguramente no valoraba.

-Se te nota un poco cansada de toda la aventura de los 'ochomiles.'

-Sí, sí. Me noto un poco cansada. Quizá tenía que haber dejado pasar más tiempo desde el K2 para volver a un 'ochomil'. Tenía que haber dejado pasar otro año más. Si, sí, creo que tenía que haber dejado pasar más tiempo y estar más tranquila.

-¿Y por qué no lo has hecho?

-Por pura ambición mía y de mucha gente. No es que te sientas obligada, pero estás dentro de una rueda en la que la gente espera que vayas haciendo cosas y es difícil salir de ese rollo. Al final tienes que valorarlo todo y realmente sólo lo haces cuando estás aquí. Y te das cuenta de lo cansada que estás, y piensas 'jo, no sé si me apetece'. Y te planteas 'bueno, vamos a dejar un tiempo'.

«Lo he pasado muy mal»

-Y encima, hace poco más de un mes has perdido a otro amigo, Christian Kuntner en el Annapurna. ¿Cuando vives esas situaciones no tienes ganas de tirar la toalla?

-Muchas, muchas. Y sobre todo después del K2, de la pérdida de Manel (de la Matta, muerto el año pasado en el K2) y de Christian... ufffff. Lo he pasado muy mal. Pienso muchísimo en ellos y en todas estas cosas que hacemos y al final dices 'si hacemos esto es porque nos gusta, no por los demás'. Perder un amigo duele mucho y te das cuenta de que valoras otras cosas. A Christian le conocía mucho y siempre le estaba escuchando que iba a dejar esto ya. Y mira, en el último, lo que le ha pasado.

-Pero aquí estás, y has elegido el Nanga Parbat. ¿Por algo en especial?

-Es un cúmulo de circunstancias. En primer lugar porque por el tiempo que necesitaba para recuperar los pies tenía que ser un 'ochomil' de verano, en Pakistán. Y aquí me quedan el Nanga y el Broad. Y el Nanga es una montaña que me gusta. Ya antes de ir al K2 con Juanito habíamos hablado de venir aquí.

-Es otra montaña cargada de historia, como el K2, aunque los riesgos aquí son distintos. Allí era la dificultad técnica de la montaña y aquí es el peligro de las avalanchas. ¿A qué temes más?

-Desde luego, más a los peligros del Nanga, a las avalanchas. Sobre todo porque pensaba encontrarme una montaña más fácil de la que he encontrado, por lo cargada de nieve que está. Ya me habían dicho que este año había nevado mucho en Pakistán, pero no me imaginaba que iba a estar así. Son muchas cosas como para tomarla en serio. Primero, por el mal tiempo con el que nos ha recibido, luego con un campo base lleno de nieve que no nos esperábamos, con el asunto de Rakel, y por último ver una montaña así. Uffff, dices 'ostras, estamos otra vez ante un gran montañón, nada fácil y que se va a tener que trabajar bastante'. Técnicamente no creo que es difícil, pero está muy cargada y da mucho respeto.

«Esto va para largo»

-¿El hecho de que hayas anunciado que luego vas al Broad te presiona?

-No, en absoluto. Porque estos días me estoy dando cuenta de que el Nanga nos va a llevar mucho más tiempo del que pensábamos. Nos vamos a centrar en hacer un buen trabajo aquí, porque aun no está equipado el campo II y nos va a costar muchísimo llegar hasta él. Y de allí para arriba hay mucha, mucha nieve. Hay más trabajo del que nosotros pensábamos en principio. No me presiona acabar pronto. ¿Que lo hacemos y hay ánimos?, pues bueno, se va, pero creo que esto va para largo.

-O sea que...

-Mira, hay que saber dosificar. Yo siempre pienso que hay dos personas dentro de mí. Una que dice que ya basta de 'ochomiles' y otra que, cuando se pone aquí, en el campo base, le entra un fanatismo y unas ganas que se comería el mundo. Y a veces pienso que por eso subo a las montañas, porque tengo esa parte de mí que me da muchísima fuerza para hacer cosas. Entonces cuando estoy perfecta y los ánimos están superarriba pienso 'dos ochomiles no, cuatro sí podría', aunque luego sale a relucir la otra parte que dice que hay que ir con la cabeza bien amueblada porque esto no es tan fácil.

-¿Y tampoco le presiona que haya otras mujeres también en esta carrera de los 'ochomiles'?

-Para nada. Si sintiera que quiero ser la primera y tuviese envidia de que otras tengan más 'ochomiles' que yo, lo diría. Pero no lo siento, de verdad. Me da igual. Es más, ojalá Gerlinde [Kalterbrunner, austriaca que también tiene siete ochomiles como Edurne] que ahora está en el G-II y luego se va también al Broad, consiga esas cumbres. Hasta casi prefiero que vaya por delante. Porque creo que mucha presión y mucho de lo que siento se trasladaría a otro sitio.

-¿Existe competitividad entre vosotras?

-Nooo... Qué va. Conozco mucho a Gerlinde. Alguna vez hemos coincidido e incluso hablamos en su día de venir juntas al Broad, lo que pasa es que cada una tenía sus planes y no hemos podido coincidir. Pero si no, no habría ningún problema. De verdad. Si deseara que alguna mujer saldría adelante con el tema de Los Catorce, esa es Gerlinde. Ojalá los consiga terminar. Lo digo de verdad.


Galería de fotografías
La ruta de ascenso GRÁFICO
El equipo de Edurne GRÁFICO
La expedición
Josu Bereziartu Marianne Chapuisat
Ester Sabadell Iván Vallejo
La expedición de Edurne Pasaban la completan Josu Bereziartu, Marianne
Chapuisat, Ester Sabadell e Iván Vallejo.