| DÍA 10 |
| Desde el Campo Base |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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Rakel Pérez viajará
mañana a España tras ser evacuada ayer del campo
base
Las radiografías que le practicaron en Gilgit confirmaron
la rotura de cadera de la alpinista donostiarra
La escaladora donostiarra Rakel Pérez tardará en
olvidar su 28 cumpleaños. Finalmente fue el de su evacuación
desde el campo base del Nanga Parbat tras el accidente que sufrió
en el campo I al caerle un bloque de hielo.
El helicóptero le trasladó hasta Gilgit, la ciudad
más importante de la región, a 400 kilómetros
del Nanga Parbat, donde las radiografías confirmaron que
sufre una rotura de cadera y hoy será trasladada, también
en helicóptero, hasta Islamabad, donde mañana viajará
en avión a España.
Este es el relato frío y aséptico de la jornada
que tuvo ayer la escaladora guipuzcoana. Sin embargo los matices
del día convierten lo vivido por Rakel y su marido Willy
Barbier desde que las aspas del helicóptero sobrevolaron
el CB en una pequeña odisea.
Para empezar, la pareja se quedó sin probar el pastel
que había preparado el cocinero de su expedición,
Hameed, para celebrar su cumpleaños. Pero es que las aeronaves
se adelantaron más de hora y media sobre el horario que
les habían dicho y poco después de las siete de
la mañana ya remontaban el glaciar de Diamir.
Inicialmente, Willy había sido informado de que la nave
iba a ser el modelo ruso MI-18, un helicóptero de transporte
de tropas con capacidad de sobra para trasladar a la pareja. Sin
embargo, los que aparecieron fueron dos 'Lama', un pequeño
modelo sin apenas sitio para más de una o dos personas,
además de los pilotos. Estos helicópteros viajan
siempre de dos en dos en zonas montañosas por motivos de
seguridad.
El primero aterrizó en medio del CB y cuando Rakel fue
subida al aparato surgió el primer problema. Su lesión
le obligaba a estar tumbada y recta y no daba de ancho, por lo
que tuvo que flexionar rodillas y cadera. Su gesto de dolor mostraba
claramente su sufrimiento, aunque más tarde Manuel Vázquez
explicaría que pese a la incomodidad de la postura, Rakel
nunca corrió peligro de agravamiento. «La postura
era incómoda y ella estaba dolorida, pero nunca corrió
peligro. Si hubiese visto la menor posibilidad de agravamiento
de la lesión inmediatamente habría interrumpido
la evacuación», explicó.
El helicóptero
Así que con Rakel dolorida pero a salvo, el helicóptero
despegó para dejar sitio al segundo, en el que se debía
de subir Willy, pero que, ante la sorpresa general, inició
las maniobras de despegue en cuanto montó el auxiliar de
vuelo que había viajado en la primera nave. En un primer
momento, los gestos de los presentes para que descendiese de nuevo
no hicieron mella en los pilotos, pero el gesto de rabia de Willy
lanzando la mochila contra el suelo les hizo cambiar de opinión
y bajaron a por él.
Tras casi dos horas de viaje llegaron a Gilgit, donde Rakel,
dolorida del viaje, fue ingresada en el hospital de la ciudad.
Allí, las radiografías confirmaron el diagnóstico
avanzado en el CB: rotura de cadera. El plan inicial era que ayer
mismo volase hasta Islamabad, pero las gestiones con el seguro
se retrasaron y ese vuelo se llevará a cabo hoy, para volar
mañana a España.
Inolvidable hospital
Ese atraso hizo vivir a Willy y Rakel la segunda aventura del
día: su estancia en el hospital. «Esto hay que vivirlo
para creerlo, las condiciones del hospital son indescriptibles.
Con decirte que los que han venido a atenderla para hacerle las
radiografías traían el delantal lleno de sangre
y con trozos de carne creo que te lo digo todo», relataba
Willy al explicar la odisea vivida. «Así que lo que
queremos es salir de aquí cuanto antes». Finalmente,
el helicóptero estaba preparado para la tarde, pero la
falta de luz retrasó el vuelo a hoy.
Desde España, el Gobierno de Aragón, patrocinador
de la expedición en la que estaban Rakel y Willy, se ofreció
para hacerse cargo de la alpinista herida en cuanto ésta
llegue al aeropuerto de Barajas y, posteriormente, correr con
todos los gastos de su recuperación.
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