| DÍA 9 |
| Desde el Campo Base |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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El grupo se arma de paciencia
La prematura y accidentada visita que tuvieron que hacer el sábado
Edurne Pasaban e Iván Vallejo al campo I sirvió
a los dos 'ochomilistas' para más cosas que para participar
en el rescate de Rakel Pérez. Las conclusiones fueron varias
y, por lo que han explicado, ninguna demasiado positiva.
En primer lugar, la peligrosidad del campo I quedó evidenciado.
«Ya nos habían comentado que lo mejor que podemos
hacer es evitarlo siempre que podamos y utilizarlo apenas como
depósito de material, y desde luego es lo que vamos a hacer
salvo que encontremos un lugar que nos ofrezca una absoluta garantía»,
indicaba la alpinista tolosarra.
También destacaron el pésimo estado de la nieve.
«La teníamos por encima de la rodilla y era como
sopa. Subir por ahí era jugarse el tipo. Y por lo que pudimos
ver, toda la montaña está parecida», añadía
Iván Vallejo.
Para completar este panorama tan poco alentador, la expedición
recibió ayer el primer parte meteorológico. La humedad
hasta por lo menos el viernes no bajará ningún día
del noventa por ciento, lo que significa precipitaciones seguras.
Sin embargo la temperatura en la cumbre no es inferior a quince
grados bajo cero, que es muy alta a estas alturas de temporada.
Paradójicamente, este hecho, que pudiera parecer beneficioso
y que combinado con el anterior indica que la zona todavía
se ve afectada por el monzón, es otro peligro en la montaña,
ya que las altas temperaturas impiden asentar la nieve y se convierten
en una fuente de avalanchas.
Ayer mismo, sin ir más lejos, a primera hora de la tarde,
un gran alud barrió toda la parte inferior de la ruta,
justo el tramo que discurre entre el glaciar y la zona donde se
ubica el campo I. La rotura se produjo en un corredor paralelo
al de Kinshofer, a la izquierda, pero alcanzó de lleno
la vía. El mismo lugar por el que ayer casi una veintena
de personas transitó para participar en el rescate de Rakel
Pérez.
Así las cosas, lo único que les queda a Edurne
y compañía es armarse de paciencia y tomarnos las
cosas con tranquilidad. «Con estas previsiones y lo que
vimos el sábado cuando subimos hasta el C-I sería
una tontería, cuando no una locura, intentar algo en la
montaña», sentenciaba ayer la tolosarra. «Ahora
mismo, en la montaña no hay zona segura, así que
lo mejor es esperar tranquilamente en el campo base a que las
cosas mejoren» apostillaba Josu Bereziartu.
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