| DÍA 38 |
| Desde el Nanga Parbat |

Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.
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Día de cumbre
en el Nanga
24 alpinistas, entre ellos todos los de la expedición de
'Al filo', alcanzaron ayer el C-IV y lanzarán hoy el asalto
a la cima
La 'Diosa desnuda' vivirá hoy una experiencia inédita.
Veinticuatro alpinistas intentarán coronarla en un mismo
día. Siete de ellos serán los miembros de la expedición
de 'Al Filo' que encabeza Edurne Pasaban, nueve de la expedición
aragonesa y siete de la francesa -cuatro franceses y tres porteadores-,
además del colombiano Fernando Rodríguez-Rubio.
Si Hermann Buhl levantara la cabeza no daría crédito.
Ese tramo final que él recorrió en solitario durante
más de 20 horas en 1953 será transitado hoy por
una multitud. Contra todo pronóstico, todos los alpinistas
que salieron del C-III llegaron ayer al C-IV. Alguno con más
problemas que otros pero finalmente nadie pinchó. A primera
hora de la mañana desde el campo base, se podía
distinguir la hilera de puntitos transitando por la travesía
desde el C-IV antes de perderse en la cuenca Bazhin.
Los miembros de la expedición de 'Al Filo' realizaron
la ascensión sin problemas, dentro de lo que eso puede
significar a esas altitudes. Josu Bereziartua explicaba que «hemos
venido muy cargados y ha hecho mucho frío» e indicaba
que el estado de la nieve era bueno, aunque no óptimo.
«Hay nieve costra y si nos salimos de la huella de subida
nos hundimos», concluía.
El tema del frío era el que más preocupaba a los
alpinistas, especialmente a las mujeres del grupo. «Las
tres hemos pasado mucho frío, sobre todo Ester y Marianne»,
explicaba Edurne Pasaban. La catalana y la suiza tuvieron que
darse unas friegas nada más llegar al C-IV para hacer reaccionar
sus dedos, mientras que el problema de la tolosarra era saber
cómo iban a responder los dedos de los pies tras lo que
vivió en el K2 el año pasado y las amputaciones
posteriores que sufrió. «Aunque he sentido frío,
ha ido todo bien, veremos a ver qué pasa esta noche»,
aventuraba.
Marcha nocturna
Y es que uno de los hándicaps a los que ha tenido que
hacer frente Edurne esta madrugada es la temprana hora a la que
han partido para la cumbre: la una de la mañana. Ello le
obligará a realizar prácticamente toda la ascensión
por la noche o a la sombra, ya que al ser la Diamir cara oeste
prácticamente hasta las nueve de la mañana no le
da el sol. Esa hora la han impuesto los porteadores de la expedición
francesa, con experiencia en esta montaña, hasta el punto
de que uno de ellos ya la ascendió hace cuatro años.
Su argumento es que saliendo tan pronto evitan en lo posible marchar
durante el día, cuando las condiciones de la nieve dificultan
mucho la marcha. Y además tienen luna llena, lo que facilita
la ascensión nocturna.
Sin embargo, la opinión de Edurne era radicalmente distinta.
«Ellos incluso querían salir antes, a las doce de
la noche, aunque hemos conseguido retrasarlo una hora. A mí
desde luego no me va a venir nada bien andar tantas horas sin
sol, pero qué se le va a hacer. Así llegaremos prontito
a la cima y bajaremos mejor», se resignaba. «Y desde
luego lo que tengo claro es que mi límite va a ser en cuanto
deje de sentir los dedos. En ese momento me doy media vuelta»,
añadía convencida.
Ester Sabadell también va a tener que afrontar el ataque
a cumbre con un pequeño inconveniente de última
hora. Ayer le bajó la regla. No le tocaba, ya que la última
vez la tuvo hace apenas quince días, pero estos desarreglos
en escaladoras que ascienden a altitudes extremas son relativamente
frecuentes. El principal problema que se le planteó, aparte
de la incomodidad que supone las molestias habituales de la menstruación
a 7.300 metros de altitud, es que los alpinistas toman aspirina
para contrarrestar los efectos de la altitud, medicacion totalmente
contraindicada en mujeres con la menstruación por su condición
de vasodilatador. Tras consultar con Jorge Egocheaga, el alpinista
y médico asturiano le recomendó otros medicamentos
más apropiados y que los expedicionarios llevan consigo.
Sobre al alud
En cuanto a la ubicación del campamento, finalmente lo
han instalado en el mismo lugar en el que estaba el que fue arrasado
por una avalancha hace cuatro días. «Sobre los mismos
restos del alud», según explicaba gráficamente
Edurne Pasaban. La tolosarra explicaba esta aparente contradicción.
«Se ve claramente que fue un alud de placa y una vez que
se produjo la zona no entraña el menor peligro, así
que es el mejor sitio para colocar las tiendas, en la cuenca Bazhin
pero en un sitio muy avanzado, casi debajo del trapecio cimero.
Tenemos las primera rocas casi encima», concluía.
De lo que no tienen que preocuparse es del tiempo. Ayer el día
fue espléndido y todo apunta a que hoy sucederá
lo mismo. Las fuerzas están templadas. Veinticuatro alpinistas
lucharán contra ellos mismos por ascender a la cumbre de
la 'Diosa desnuda'. Edurne Pasaban, en su última comunicación
con el campo base, apenas seis horas antes de iniciar la escalada,
definía perfectamente lo que les espera hasta la cima:
«No se ve difícil, pero sí lejos».
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