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Lunes, 29 de octubre de 2007
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DÍA 20
Desde el Campo Base



Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.

Las largas garras de 'El Ogro'
La primera ascensión al Baintha Brakk, que intenta escalar el equipo de Alberto Iñurrategi, constituye una de las mayores odiseas del alpinismo

'EL OGRO', objetivo del grupo de Iñurrategi. / 'AL FILO'.
· A 6.200 metros en el flanco oeste

Una montaña de más de siete mil metros llamada 'El Ogro' y dos hombres intentando descender de ella durante siete largos días, uno con las dos piernas rotas y otro con varias costillas fracturadas. No es la sinopsis de ninguna película de acción. Es el comienzo de la odisea que vivieron en el Baintha Brakk (7.285 metros, Karakorum) dos de los mejores escaladores de la historia, Doug Scott y Chris Bonington , tras ser los primeros hombres en alcanzar su cima, el 13 de julio de 1977.

Desde entonces, y antes que ellos, decenas de expediciones han codiciado esta cima, que sólo se ha logrado una vez más, en 2001, y por otra vía distinta a la de los ingleses, que aún no ha sido repetida y en la que en estos momentos se encuentran inmersos Alberto Iñurrategi, José Carlos Tamayo y Jon Beloki.

El Baintha Brakk es uno de los muchos 'sietemiles' que se encuentra en el corazón del Karakorum, un coloso de roca y hielo caracterizado por su doble cima, dos picachos casi inaccesibles. Una vez satisfecha la fiebre de los 'ochomiles', los mejores alpinistas de la época comenzaron a girar su vista hacia esos picos, no tan renombrados pero mucho más difíciles. Un de ellos fue el Baintha, que los primeros británicos que lo intentaron bautizaron con el expresivo nombre de 'El Ogro'.

Media docena de expediciones lo intentaron en los primeros años de la década de los setenta, pero todas se estrellaron con las dificultades técnicas de la montaña y con una meteorología que no daba muchas opciones. Hasta que en 1977 se acercó a 'El Ogro' el grupo de escaladores probablemente más potentes que se podía reunir en ese momento, los británicos Mo Anthoine, Paul Braithwaite, Clive Rowland, Nick Estcourt, Chris Bonington y Doug Scott.

Primero lo intentaron por el gran pilar central, un espolón de granito de casi kilómetro y medio de alto, pero se quedó en tentativa cuando una roca desprendida dislocó la cadera a Braithwaite. Mintras tanto, los otros cuatro lo intentaban por el flanco oeste, un caos de roca, hielo y seracs por el que lograron alcanzar el collado oeste, a 6.400 metros de altitud. Tras un intento fallido a la cima principal, parten hacia la cumbre oeste Scott, Bonington, Anthoine y Rowland. Tras subirla, se animan a seguir hasta la principal, y rapelan hasta el collado que hay entre las dos, donde vivaquean en una cueva excavada en la nieve.

Al día siguiente, Anthoine y Rowland desisten. Scott y Bonington se enfrentan en solitario, al pico principal. A punto de anochecer alcanzan la cumbre y para cuando comienzan a bajar ya es de noche. En uno de los primeros rápeles «para alcanzar el pitón de la fisura tuve que desplazarme hacia la izquierda. Coloqué mi pie derecho contra la pared, pero en la oscuridad lo puse sobre una placa de hielo; de repente mi pie resbaló y me encontré colgado al final de la cuerda. Tuve que realizar un péndulo con violencia hasta el lado opuesto de la 'goulotte', 30 metros más allá. ¿Boom! Gafas rotas y cada hueso del cuerpo maltrecho... así pues a partir de entonces ese iba a ser un nuevo juego con nuevas restricciones para ganar». Y esas nuevas restricciones eran la pierna derecha y el tobillo izquierdo rotos. Vivaquean como pueden en una repisa y, a la mañana siguiente, continúan el descenso, con Bonington cargando de Scott a la espalda en muchos tramos. Dos días de tormentas les obligan a refugiarse en la cueva de nieve del collado, donde por suerte Anthoine y Rowland les han esperado.

Continúan los cuatro el descenso, en el que Bonington se fracturó varias costillas. Scott realiza los últimos 5 kilómetros hasta el campo base -donde habían dado a todos por muertos- arrastrándose sobre rodillas y manos. Pero el destino aún les guardaba una última sorpresa. En el traslado en helicóptero de Scott, la nave se estrella en el aterrizaje, afortunadamente sin víctimas, pero que impide la evacuación de un debilitado Bonington, que debe hacer todo el camino a vuelta a pie.

 


Galería de fotografías
La ruta de ascenso GRÁFICO
El equipo de Edurne GRÁFICO
La expedición
Josu Bereziartu Marianne Chapuisat
Ester Sabadell Iván Vallejo
La expedición de Edurne Pasaban la completan Josu Bereziartu, Marianne
Chapuisat, Ester Sabadell e Iván Vallejo.