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Lunes, 29 de octubre de 2007
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Nanga Parbat
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DÍA 5
Desde Chilas



Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.

En medio de la Pakistán profunda
Chilas, el último pueblo camino del Nanga Parbat, es la capital de la zona más conservadora del país

EN MARCHA. La expedición, camino del Nanga Parbat. / F. J. PEREZ
· Por fin se inicia la marcha

La expedición paró a comer en Bisham, un pueblo reducido a una calle polvorienta y maloliente abrasada por el calor del mediodía. El grupo acumulaba ya seis horas y media de traquetreo por la Karakorum Highway y la perspectiva de otras tantas horas de carretera tras el almuerzo hasta Chilas no invitaba a llenar el estómago. Al menos, el restaurante del hotel Continental -nombre un tanto pretencioso- era un pequeño oasis en medio de este desierto.

Tras la comida, de vuelta al minibús, Abdul, el guía, natural de Chilas, se acercó a Edurne más serio de lo habitual y le ofreció, en su correcto inglés, un pañuelo típico del país, como los que las mujeres utilizan para cubrirse.

-«Toma, Edurne. Es un regalo».

-«Muchas gracias, Abdul», contestó la alpinista. El guía llevaba otros dos pañuelos, uno para cada una de las mujeres de la expedición.

Pero Abdul, serio, continuó «por favor, cuando lleguemos a Chilas, cubriros con los pañuelos y poneros pantalones largos. La gente allí no está acostumbrada a ver mujeres así y es lo mejor para evitar problemas», sentenció.

Y mujeres «así» es Edurne con camiseta y pantalones pirata. Pero eso es demasiado en Kohistán, una de las regiones cuna del integrismo en Pakistán y centro actual de las mayores revueltas religiosas que se producen en el país. Gilgit, la mayor ciudad de la región, sin ir más lejos, ha permanecido casi dos semanas, hasta hace unos días, bloqueada y aislada del resto del país para sofocar la enésima rebelión chií que padecía.

Hablamos de una zona donde las mujeres no existen, al menos en la calle, y las poquísimas que se ven sólo muestran los ojos a través del velo, cuando no llevan burka. Los extranjeros son recibidos con recelo, y eso que son la principal fuente de ingresos gracias a las montañas que le rodean.

Su exclusivismo se refiere incluso a los paquistaníes de otras regiones. Así, no son pocas las expediciones al Nanga que se han visto envueltas en polémicas porque entre los porteadores había hombres de otros valles, divergencias resueltas incluso a golpe de daga en las primeras épocas de la conquista de 'La Montaña Desnuda'. Aún hoy no es extraño ver a diamires con el rifle al hombro y la canana llena de balas en la cintura. Es sin duda la zona más salvaje de Pakistán y uno de los mayores problemas políticos del presidente Musarraf.

El Nanga Parbat

Al margen de estas incidencias, que ya sólo llama la atención a quienes arriban al lugar por primera vez, la jornada del martes discurrió para la expedición de 'Al Filo...' al Nanga Parbat en medio del tedio. Los poco más de cuatrocientos kilómetros entre Islamabad y Chilas costaron casi trece horas de Karakorum Highway, sin contar las paradas, que discurrieron entre la incomodidad del viaje y la belleza de los cañones y valles que ha creado al cabo del tiempo el río Indo, uno de los ejes vertebradores sobre los que discurre la geografía y la historia del Tíbet, India y Pakistán.

Al menos, el viaje tuvo la recompensa final de mostrar a los expedicionarios el objetivo que les ha traído hasta aquí. Haciendo honor a su nombre de 'montaña desnuda', el Nanga Parbat se exhibió sobre Chilas, aún a cientos de kilómetros, altiva y mágica.

Galería de fotografías
La ruta de ascenso GRÁFICO
El equipo de Edurne GRÁFICO
La expedición
Josu Bereziartu Marianne Chapuisat
Ester Sabadell Iván Vallejo
La expedición de Edurne Pasaban la completan Josu Bereziartu, Marianne
Chapuisat, Ester Sabadell e Iván Vallejo.