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Lunes, 29 de octubre de 2007
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DÍA 33
Desde el Nanga Parbat



Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.

Un viaje pagado hasta la cumbre
Las expediciones comerciales son cada vez más habituales en los 'ochomiles', incluido el Nanga

Edurne Pasaban, en el campo base, sobre el que se descubre el arco iris. / F.J.P.
· Intento de cumbre de dos expediciones

Las expediciones comerciales son una plaga que se extienden como la espuma año a año por todos los campos base de los 'ochomiles'. Se pusieron de moda en el Everest en la década de los noventa, y hasta ahora se habían circunscrito a la montaña más alta del planeta, pero en los últimos años se dejan ver prácticamente en todos los 'ochomiles'. Incluso el año pasado llegaron hasta el K2, aprovechando el cincuenta aniversario de su primera ascensión, una montaña tradicionalmente 'vetada' para estos grupos por su dificultad.

¿Y en qué se diferencia una expedición comercial de las otras que intentan una gran montaña? Principalmente en dos aspectos. Por un lado, los clientes se limitan a pagar una cantidad de dinero, normalmente bastante alta por cierto (hasta 60.000 euros en el caso del Everest), y la agencia se encarga de todos los trámites y organización de la expedición. Y por otro lado, el uso masivo (abusivo según muchos) de porteadores o sherpas, que son los encargados de equipar y preparar la ruta y los campos de altura a los 'clientes' y luego de acompañarlos a la cima.

En mucho casos, la tercera característica es el uso, también masivo, de oxígeno artificial. En el Everest, por ejemplo, cada cliente suele usar seis bombonas en la jornada de ataque a cumbre, desde el collado Sur. Otro ejemplo: el año pasado en el K2, del casi medio centenar de personas que hicieron cumbre más de treinta utilizaron bombonas de oxígeno. Pero quizá lo más sangrante de todo es su utilización en otras montañas de menor altitud, en las que ni tan siquiera en su primera ascensión, allá por los años cincuenta, se empleó, como en el Cho Oyu, el otro 'ochomil' comercial por excelencia.

Este año, en el Nanga Parbat, también se ha dado cita una expedición de este tipo, de origen francés. La integran seis alpinistas y cinco porteadores. En general, el resto de expediciones suelen mirar con recelo a estos grupos. Es una especie de confrontación sorda pero palpable entre una concepción tradicional de acudir a la montaña y otra más acorde con los tiempos que corren, en los que todo, o casi todo, se puede conseguir con dinero.

En el caso del grupo francés es lo que se podría denominar una expedición comercial 'pobre', en el límite entre la tradicional y la comercial pura. Sin embargo, si que ofrece algunos de los peores 'tics' de estas últimas, como unos clientes que adolecen de la necesaria concepción de equipo como para afrontar una montaña de la envergadura del Nanga Parbat.

Galería de fotografías
La ruta de ascenso GRÁFICO
El equipo de Edurne GRÁFICO
La expedición
Josu Bereziartu Marianne Chapuisat
Ester Sabadell Iván Vallejo
La expedición de Edurne Pasaban la completan Josu Bereziartu, Marianne
Chapuisat, Ester Sabadell e Iván Vallejo.