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Lunes, 29 de octubre de 2007
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DÍA 2
Desde Islamabad



Fernando F.J. Pérez
Enviado Especial.

Edurne, preparada para partir hacia el Nanga
Gestiones burocráticas y las últimas compras ocupan a la expedición desde su llegada a la capital de Pakistán

EL GRUPO. Marianne, Ester y Edurne, a su llegada a Islamabad / F. J. PÉREZ .
Islamabad ha recibido a la expedición de Edurne Pasaban al Nanga Parbat como lo hace cada año a los alpinistas que se acercan a sus montañas, con hospitalidad, burocracia y un calor agobiante. La primera siempre se agradece y las otras dos se soportan, aunque sin duda la segunda es la que peor se lleva.

El primer problema surgió nada más pisar tierra el pasado viernes en el aeropuerto de la capital paquistaní -cinco y media de la mañana y treinta y cinco grados a la sombra- con la desaparición de uno de los bultos de la expedición. El afectuoso recibimiento de Fida, Hassan y Abdul hizo olvidar la hora larga de cola que tuvo que esperar Edurne para reclamar el equipaje, que finalmente llegó ayer.

Fida es el cocinero de la expedición, un baltí menudo y recio de cuyas buenas artes en la precaria cocina de un campo base puede dar fe la expedición catalana del año pasado a la 'Magic Line' del K2. Él fue el encargado de obsequiar a todos los miembros con unas vistosas y olorosas guirnaldas de flores.

Hassan, otro baltí cuyo aspecto desgarbado en absoluto corresponde con su fortaleza física, ejercerá de nuevo de porteador de altura para el grupo. Su buen trabajo en la expedición al G-I y G-II de 2003 y en la del año pasado al K2 le ha servido para convertirse casi en un fijo de los proyectos de 'Al Filo...' en Pakistán.

Abdul es el shirdar y guía de la expedición, que en el Nanga Parbat, al no estar en zona militarizada, ejerce también de oficial de enlace, responsabilidad reservada a militares en las expediciones que acuden al Karakorum. Este hunza, la región del Nanga, es el único de los tres al que no conocían lo expedicionarios, pero un día de trabajo ha servido para ganarse su confianza. Reservado pero diligente y eficaz, nunca pronuncia una palabra de más y durante la organización del centenar de bultos en que se ha distribuido todo el material de la expedición - a razón de 25 kilos cada uno- fue capaz de acertar el peso de casi todos ellos simplemente sopesándolos con sus manos. Y en los pocos que erró nunca lo hizo por más de un kilo.

Permisos y compras

Tras organizar el viernes las cargas, el sábado llegó el turno a los trámites burocráticos y a las últimas compras, principalmente de los productos perecederos para la cocina. Edurne y Josu Bereziartu se repartieron la labor. La tolosarra, como jefa de la expedición, tuvo que acudir personalmente al Ministerio de Turismo, donde fue recibida en su décima planta (es uno de los escasísimos rascacielos de Islamabad) por el Asistente Jefe del ministro, Saleem Haamed.

En su pequeño y desordenado despacho, entre montañas de carpetas y documentos, Edurne tuvo que escuchar del Asistente, un vehemente y simpático anciano, cómo le explicaba casi metro a metro la ruta por la que ascenderán el Nanga, para despedirle con un paternal exhorto a que tome todas las precauciones posibles, sin duda llevado por la falta de costumbre de ver a mujeres ante tales retos, y menos aún como jefas de expedición.

Estampada por fin la indispensable firma del Asistente en el permiso, la siguiente parada, tan obligada como ésta, estaba al otro lado de la ciudad, en la agencia Askari Aviation. Se trata de una empresa privada del Ejército paquistaní encargada de los rescates en helicóptero a la que el Gobierno obliga a pagar a todas las expediciones seis mil dólares (4.800 euros) por adelantado en concepto de señal por si hay que realizar una evacuación de urgencia. Si no hay rescate, Askari devuelve el dinero, salvo una pequeña cantidad por «gastos de gestión».

Como no podía ser de otra forma, en cuanto el teniente coronel retirado Ulyas Ahmad Mirza, director de marketing de la empresa, fue informado de la presencia de Edurne Pasaban salió a recibirle personalmente e interesarse por el estado de sus dedos tras el rescate del año pasado en el K2. Como para no acordarse. La evacuación de Edurne y Juanito reportó a las arcas de Askari 20.000 dólares (16.000 euros). Al menos, la conversación sirvió a Edurne para lograr un buen descuento en el helicóptero de Skardu al campo base de Broad Peak que utilizará si finalmente intenta el segundo ochomil. Una educada negativa a la obligada invitación de un te puso fin a las gestiones burocráticas.

El día se completó con la visita al bazar Raja el mayor de la vecina Rawalpindi -antigua capital de Pakistán- donde hizo algunas adquisiciones de última hora y en el que horas antes Josu Bereziartu había realizado el grueso de las compras en compañía de Fida.

 

Galería de fotografías
La ruta de ascenso GRÁFICO
El equipo de Edurne GRÁFICO
La expedición
Josu Bereziartu Marianne Chapuisat
Ester Sabadell Iván Vallejo
La expedición de Edurne Pasaban la completan Josu Bereziartu, Marianne
Chapuisat, Ester Sabadell e Iván Vallejo.