PARIS / AGENCIAS
Lo que los investigadores de Marsella llaman un "regulador de flujo óptico" es un automatismo que permite mantener ese flujo a un valor constante. Si el insecto cambia de velocidad, también cambiará su altura de vuelo para así mantener constante la relación entre ambas magnitudes.
Cuando el insecto se enfrenta a un fuerte viento en contra vuela a menor velocidad y su regulador le exige reducir la altura, para mantener de esta forma el valor de referencia.
La investigación explica así por qué los insectos descienden cuando enfrentan viento en contra y se elevan cuando hay viento a favor, así como la razón por la cual las abejas aterrizan a pendiente constante y se ahogan al cruzar aguas en reposo.
Las neuronas detectoras del movimiento, ocultas en la 'cabina de pilotaje' del insecto, constituyen la base de su comportamiento, precisó el equipo de científicos.