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«El monte está muy seco y, si viniera viento sur fuerte, el riesgo de fuego sería máximo»

La Diputación de Gipuzkoa ha prohibido las quemas rurales como precaución.

JUANMA VELASCO
El calor y la falta de lluvia que se vive en este cálido invierno en Gipuzkoa ha llevado a los responsables de la Diputación de Gipuzkoa a extremar la atención ante el riesgo de fuego en el monte. Y más teniendo en cuenta que el invierno es la época del año de mayor riesgo de incendios forestales. «Si aparece viento sur fuerte, el peligro de que haya fuego en el monte es máximo porque la vegetación está muy seca. De momento, estamos teniendo suerte y no hay por qué alarmarse», aseguran desde la Dirección de Montes de la Diputación de Gipuzkoa.

Según señala Jose Mari Aldanondo, director de Montes del ente foral, «lleva mucho tiempo sin llover y el monte está muy seco. El peligro de incendio forestal que durante el verano existe en el resto del país, en esta época del año ocurre en la cornisa cantábrica. En invierno, las heladas secan la savia de los árboles y toda la vegetación se agosta, pierde el color y se pone amarillenta. Las condiciones para el fuego son óptimas».

Visto lo visto, la Diputación prohibió ayer, jornada en la que se registraron algunas rachas de viento sur, las quemas rurales en todo el territorio. Dicha prohibición se prolongará también en la jornada de hoy como medida preventiva. No en vano, precisamente las quemas agrícolas y de pastos que se descontrolan forman parte de las negligencias que causan la mayoría de los incendios forestales.

Las quemas controladas en Gipuzkoa sólo se pueden ejecutar con autorización previa. «Es algo que tenemos muy controlado -añade Aldanondo-. Una vez que se concede la autorización, además, el mismo día de la quema el agricultor tiene que volver a llamar a un teléfono para confirmar que puede seguir adelante con el permiso, si las condiciones climatológicas lo permiten».

Retenes preparados
La Diputación cuenta con un dispositivo formado por los 17 guardas forestales de la Dirección de Montes -considerados ahora agentes de la autoridad desde la última reforma de la norma foral de Montes en 2006- y por 14 retenes compuestos por 110 voluntarios instruidos para las labores de extinción de incendios y distribuidos por todo el territorio. A ello hay que sumar la media docena de camiones cisterna con cerca de 8.000 litros cada uno. «En épocas de máximo peligro se ponen en alerta para acudir rápidamente a sofocar el fuego», afirma Aldanondo. El objetivo, salvaguardar las 118.000 hectáreas de superficie forestal con las que cuenta Gipuzkoa, el 60% del territorio.
19 de enero de 2007

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