| Los vascos
consumen 2,5 veces más recursos que los
que permitirían un desarrollo sostenible
La 'huella ecológica'
es de 4,66 hectáreas por habitante, cuando
debería ser de 1,9. El transporte, una
de las principales amenazas.
IÑIGO
URRUTIA
Si todos los habitantes de este mundo tuvieran
iguales hábitos de consumo que los ciudadanos
vascos, harían falta dos Tierras y media
para satisfacer las necesidades de la Humanidad.
Dicho de otro modo, nos estamos comiendo el planeta.
Esta es la conclusión del estudio sobre
la «huella ecológica» que ha
elaborado la Unidad de Economía Ambiental
de la UPV para el Gobierno Vasco.
La huella es el compendio de los consumos de
energía, suelo, alimentación y de
la cantidad de residuos que generamos en Euskadi.
El viceconsejero de Medio Ambiente, Iñaki
Ezkurra, fue ayer categórico al afirmar
que «la economía y la sociedad vascas
muestran un comportamiento insostenible»,
de modo que si no se corrigen drásticamente
nuestros hábitos, «no va a haber
planeta» para las generaciones futuras.
La huella ecológica es un indicador global
de impacto ecológico que mide el consumo
de recursos y la generación de residuos
per capita. En Euskadi esa huella es de 4,66 hectáreas
por habitante -más del doble de la media
mundial-, cuando debería ser de 1,9 hectáreas,
que sería la superficie del territorio
ecológicamente productiva necesaria para
producir los recursos que consume y asimilar los
residuos que genera. En esa extensión se
produciría un desarrollo sostenible.
Deuda ecológica creciente
A medida que se supera, crece el déficit,
la deuda ecológica. veintiún países
superan superan el déficit ecológico
del País Vasco, que es algo mayor que el
de España.
El viceconsejero de Medio Ambiente, Iñaki
Ezkurra, y el director general de la sociedad
pública de gestión ambiental Ihobe,
Txetxu Aurrekoetxea, presentaron ayer en Bilbao
el estudio y anunciaron el inicio de una intensa
campaña de sensibilización ciudadana.
La razón estriba en que la deuda ecológica
crece año tras año: desde 1997 en
un 4,12%, y aumentará en un 23% para el
año 2020, si no cambian los hábitos
de consumo.
Los principales componentes de la huella ecológica
vasca son la superficie necesaria para absorber
las emisiones de CO2, con 2,17 hectáreas
por habitante y la superficie para cultivos (1,10).
Les siguen la superficie asociada al consumo de
productos del mar (0,58); los productos forestales
(0,50), la actividad ganadera (0,26) y el terreno
construido (0,05).
Por actividades, el transporte se sitúa
como la «mayor amenaza» y principal
factor del déficit ecológico al
ser una de los principales causantes de la absorción
de CO2 (0,50 hectáreas).
El responsable de Ihobe, también mostró
su preocupación por la evolución
del impacto de la actividad humana en el entorno
en los últimos años y que, a su
juicio, refleja una grave «injusticia»
y una muestra de «insolidaridad».
Ejemplo de ello es que los vascos consumen diez
veces más recursos que los ciudadanos de
Mozambique.
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