| Ornitólogos
alertan de que nuestros hijos no verán las aves
Patos, pelícanos,
cisnes, gaviotas, gorriones y hasta 100 especies
fijas y accidentales de aves que reposan cada
día en los humedales pueden desaparecer
del paisaje vizcaíno
CHELO
DONOSTIA. EFE | 27/11/04
Claman en el desierto. Las instituciones se
muestran comprensivas a las propuestas de ornitólogos
vizcaínos para que no se vayan, tal vez
definitivamente, las aves marinas de los principales
humedales de Vizcaya (Playa de la Bola y Lamiako),
pero ninguna puede, por el momento, evitarlo:
Tal vez -advierten con pena- nuestros hijos no
las llegarán a ver.
Son patos, pelícanos, cisnes, gaviotas,
gorriones y hasta 100 especies fijas y accidentales
de aves que reposan cada día en los humedales
vizcaínos de Lamiako (Leioa) y en Playa
de la Bola (Getxo), ante el asombro de paseantes.
Pero los planes previstos en ambas zonas podrían
disuadirlas en su vuelo, según explicaron
a Efe desde la Sociedad Ornitóloga Lanius.
Dos espacios muy pequeños que tienen un
gran valor, desde el punto de vista estratégico,
dentro de la Ría del Nervión, considerada
aún hoy el eje principal migratorio del
Cantábrico.
Dos zonas del Abra, donde las aves hacen sus paradas,
dentro de las rutas migratorias de avefrías,
ostreros, correlimos y zarapitos, en algún
caso especies casi extinguidas y hace muy poco
recuperadas por la mejora de la calidad de las
aguas en el estuario del Nervión.
Solo en la minúscula playa de la Bola,
en Getxo, que según Lanius podría
quedar afectada por las obras de infraestructura
para el atraque de cruceros turísticos,
previstas para agosto de 2005, se concentra un
festival de aves que suscitan el asombro de paseantes,
que cuentan por sus teléfonos móviles
lo que acaban de ver.
Juan García Astigarraga, ingeniero y miembro
de la Sociedad Ornitológica, explica que
temen por el futuro de este lugar: "Por algún
lado habrá que ampliar carreteras, aparcamientos
y demás, y tememos que ello va a tener
un impacto muy negativo".
La Bola se ubica al lado del Puerto Deportivo,
donde atracarán los cruceros. Y se temen
lo peor: "Ahí hay que ampliar. Y ya
con el colapso de tráfico que hay actualmente...¿Dónde
irán los taxis, camiones, autobuses?. Por
algún lado van a meter una carretera y
un aparcamiento. ¿Donde?. Pues...seguramente
en La Bola".
Lamiako, en Leioa, es una antigua marisma que
podía ser recuperada. Aquí está
previsto se construya una estación depuradora,
un puente, un bigegorri y pase el tranvía,
dentro del Plan Territorial parcial del Bilbao
Metropolitano, en el que están integradas
todas las instituciones.
Aquí los amantes de las aves proponen recuperar
una parte de la antigua marisma y desplazar unos
metros hacia atrás la carretera de la Ría,
que une Getxo con Bilbao. Astigarraga asegura:
"Sería un espacio impresionante. Desde
el primer año recuperaríamos aves
a manta. Son dos biotopos distintos. Uno más
fangoso pero los dos relacionados con el agua".
No han perdido la esperanza y sueñan con
estos planes: Recuperada la marisma de Lamiako,
quedaría una pequeña reserva que
"no tendría nada que envidiar a Txingudi",
en Guipúzcoa.
Desde el año 2000 han venido presentando
a todas las instituciones locales, provinciales,
autonómicas y a todos los partidos políticos
vascos los correspondientes informes técnicos,
el catálogo de aves, las alternativas fáciles,
"sin apenas inversiones" -dicen- para
preservar los dos humedales.
Con sede en Bilbao, la Sociedad Ornitológica
Lanius, que agrupa a más de sesenta socios
en Vizcaya, detalla en sus informes que sus propuestas
se han presentado en los Ayuntamientos de Getxo
y Leioa, Gobierno Vasco, Puerto Autónomo
de Bilbao, Departamento Foral de Obras Públicas,
Consorcio de Aguas, Demarcación de Costas,
y Bilbao Ría 2.000.
Admiten lo inevitable: El progreso ha venido transformando
el Abra, con la construcción del Puerto,
empresas e infraestructuras. Pero se resisten
a perderlo todo y claman: quedan estos dos puntos
en donde las aves todavía hacen una parada
técnica.
Sus propuestas son aceptadas con amabilidad por
las distintas instituciones "pero todas se
declaran incompetentes. Y ya no sabes donde ir",
explica G. Astigarraga.
Desgranan sus proyectos: "Con unas simples
boyas desde la casa del pescador de Arriluce hasta
la primera escalerilla que hay por el Muelle de
Las Arenas, quedaría una zona de resguardo
y de protección para que las aves tengan
una zona de descanso y que nadie las moleste",
en alusión a los mariscadores que ocupan
la zona.
Miran a los otros territorios vascos de Guipúzcoa
y Alava, donde consideran se han hecho las cosas
bien: Plaiaundi y Txingudi (donde incluso dentro
de la reserva hay un campo de rugby) y la recuperación
de las charcas de Salburúa. "Esta
es la referencia. Aquí se ha creado una
reserva fantástica".
"Lo que no se puede es pelotear de una administración
a otra, sin dar soluciones. Echamos de menos que
nadie lidere una cosa de estas, aunque a todos
se les llena la boca con el medio ambiente, pero
nadie sabe nada. Esto no es un charquito, es algo
más".
Incluso invitan a cualquier político a
hacerse "una bonita foto", porque merece
la pena: "Desde luego no es pedir mucho.
Son 4 metros cuadrados".
Concluyen: "No es una zona de gran valor.
No cuesta nada. No requiere inversiones... Pero
quizá es eso lo que perjudica la supervivencia
de los humedales". EFE
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