![]() |
|
| a | |
|
|
Por tanto, el movimiento estudiantil empezó de una manera absolutamente ridícula. Los estudiantes se enfadaron profundamente después de este acto de represión injustificada, sin sentido, y decidieron emprender una marcha de protesta para sumarse a otra institucional que conmemoraba el asalto al cuartel Moncada durante la revolución cubana. Así, estando ya las dos marchas unidas, se dirigieron hacia El Zócalo, que es la plaza mayor de la ciudad de México, pero antes de llegar la policía volvió a arremeter contra ellos de manera sumamente violenta. A partir de ahí los actos de protesta se multiplicaron, como acabo de explicar, y la represión se hizo mucho mayor. Hasta el punto de que el ejército tomó las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México y las del Instituto Politécnico Nacional, las dos instituciones de educación superior más importantes del país, de forma absolutamente virulenta, lo que provocó la incorporación al movimiento estudiantil de repulsa no sólo de los estudiantes, que ya pertenecían a éste, sino también de los profesores y de las autoridades universitarias. Y uno de los momentos clave de este movimiento fue una manifestación que pretendía demostrar que no se trataba de organizar «actos de provocación», como suelen llamar los represores a las marchas de protesta -o eso, o dicen que están manipuladas por esas fuerzas oscuras que aparentemente siempre están presentes en la vida de los países, claro-. Sus organizadores decidieron manifestarse silenciosamente, sin emitir consignas contra el gobierno, sin apoyar al régimen cubano ni a los partidos políticos de Izquierda, yendo desde el parque que hay en la Avenida de los Insurgentes, la más grande de México capital, hasta la Ciudad Universitaria. Pues bien, aunque se convierte en uno de los primeros hechos que marcan el despertar de la sociedad civil mejicana, no abre paso a mejores tiempos, ya que las siguientes manifestaciones serán reprimidas nuevamente por el gobierno. Efectivamente, la situación ya resulta catastrófica cuando el 2 de octubre los estudiantes convocan otra manifestación antigubernamental en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, ciudad de México (dicha plaza se llama así porque en ella se encuentran una pirámide azteca, una iglesia de la época colonial y un edificio moderno, con lo cual, de alguna manera están representadas las tres culturas que forman el México contemporáneo); esto es, diez días antes de que comiencen las Olimpiadas en México. Unas Olimpiadas que significaban mucho para el país, puesto que fue el primero del entonces conocido como Tercer Mundo que organizaba unos Juegos Olímpicos. Por eso mismo, México quiso darles un sesgo distinto y hacer que fueran las Olimpiadas de la paz, hasta el punto de que se diseñó la famosa paloma de Picasso para tal ocasión, y que tomaran un cariz cultural, además de que fue la primera vez que se transmitían los Juegos por la televisión en color. Entonces, era una oportunidad que el presidente Díaz Ordaz tenía de demostrarle al mundo que México era un país civilizado, importante, poderoso, capaz de organizar algo semejante y de manera impecable, lo que provocó en él una verdadera obsesión por que todo saliese a la perfección y la comunidad internacional viese con respeto a México el día 12 de octubre, día del descubrimiento de América (todavía no se llamaba Encuentro Entre Dos Mundos). Mas la manifestación anterior
tambaleó todas las expectativas. Como iba diciendo, los
estudiantes se reunieron la tarde del 2 de octubre en aquella
plaza, y estaba terminando ya el mitin cuando de repente se oyó
una bengala y se vieron unas luces en el cielo. Esto hizo que
cuerpos especiales de la policía y miembros del ejército
mexicano dispararan contra la multitud absolutamente indefensa
desde los edificios que rodean la Plaza de Las Tres Culturas,
lo que a su vez provocó, según las estadísticas,
más o menos 300 muertos, cientos de heridos y miles de
detenidos. Por tanto, este hecho se convirtió en un acto
sin precedentes no sólo en México, sino también
en el mundo entero. No en vano, ya había finalizado el
movimiento estudiantil francés de mayo, momento en el
que, por cierto, se inicia mi novela, que a diferencia de lo
ocurrido en México, en Francia, se saldó con un
único muerto como resultado final de todo un año
de enfrentamientos violentos entre la policía y los estudiantes.
Efectivamente, allí hubo 300 mártires indefensos
que fueron acribillados por las balas en un solo día.
Sin embargo, a partir de ese momento, comenzó un reacomodamiento
social, y la presión fue tan grande que, transcurridos
esos diez días, las Olimpiadas se inauguraron con aparente
tranquilidad, al menos desde los medios de comunicación.
|
info@diario-elcorreo.es Pintor Losada 7 Teléfono: +34 1 944870100 / Fax: +34 1944870100 48004BILBAO |