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AULA DE CULTURA VIRTUAL

 

PRESENTE Y FUTURO EN EL TRATAMIENTO DE LA DIABETES

Fernando Gómez Peralta

3 de noviembre de 2003



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Por ello, en los últimos años se está progresando extraordinariamente en avances técnicos que permitan dar una información más completa de lo que en realidad ocurre con el tratamiento que estamos utilizando. El sistema del que yo les voy hablar es una realidad actual y presente. En el futuro, sin duda, espero que haya otros incluso más cómodos y que aporten más información. Se trata de un sistema de utilización profesional, puesto que no es útil para las personas con diabetes debido a que, entre otras cosas, todavía no nos permite obtener una información en tiempo real de los niveles de glucemia que está analizando. A pesar de ello, nos aporta muchísima información. Consta de un pequeño sensor flexible y de un monitor también del tamaño aproximado de un buscapersonas que constantemente va midiendo glucosa en el líquido intersticial del tejido subcutáneo. Insisto en que es un elemento de utilización profesional. El paciente se lo coloca, se lo lleva, hace vida normal y sigue su tratamiento habitual durante tres días o más, y de forma constante el aparato va guardando y analizando datos de sus niveles de glucemia. Al cabo de ese tiempo vuelve a la consulta y lo descargamos. El sistema nos permite hacer informes y obtener muchísima información tanto gráfica como estadística. Las indicaciones para hacer un estudio de este tipo son muchísimas: desde personas con diabetes que no están bien controladas hasta otros casos más puntuales, como pueden ser personas que sufren hipoglucemias nocturnas no reconocidas, embarazadas con diabetes que requieren un control estricto de su glucemia o personas que utilizan una de esas bombas de infusión continua de insulina y quieren ajustar todavía más el tratamiento. La verdad es que nuestra experiencia inicial con estos sistemas es muy buena, sobre todo durante la noche, para saber qué está ocurriendo realmente durante este período o durante los períodos posteriores a las comidas, puesto que nos permite ajustar de una forma más fina el tratamiento. Consta de un sensor de pequeño tamaño (del tamaño de una moneda de diez céntimos), el monitor, un sistema para colocar el sensor, un puerto para descargarlo y un software que nos permite analizar los datos. Aunque, de hecho, puede hacer hasta 288 análisis, en realidad analiza constantemente, pero obtiene niveles de glucemia 288 veces al día, con lo cual nos permite hacer una película de lo que realmente está ocurriendo en esta persona a lo largo de 72 horas o más.

 

Me interesa resaltar el siguiente punto especialmente, puesto que se trata de un avance real, palpable y ya probado en otros países; sobre todo en Estados Unidos, donde lleva aproximadamente dos años comercializándose con una experiencia notablemente buena. Se trata de los nuevos tipos de insulina. En particular, les voy hablar de uno que, insisto, estará disponible en el mercado español muy pronto. Es la insulina glargina. Desde el punto de vista histórico, y si bien la diabetes es una de las enfermedades conocidas desde más antiguo, no fue hasta el siglo XX, concretamente hasta 1923, cuando se logró descubrir y aislar la insulina por primera vez. En los últimos años no sólo hemos dispuesto de la insulina humana, sino que además la hemos modificado para mejorar sus características y hacerla parecerse más a lo que buscamos, que es la producción pancreática normal. En concreto, se han creado análogos de insulina. En los últimos años, de hecho, hemos podido utilizar análogos ultrarrápidos de insulina y, en los próximos meses, vamos a poder utilizar análogos ultralentos. Lo que pretende la insulina glargina es que la absorción sea mucha más lenta que la obtenida con las insulinas actuales, pero también mucho más homogénea. Para eso se ha modificado de modo que, al cambiar su PH, que es más ácido, forma microprecipitados en el tejido donde se inyecta. Posteriormente, estos precipitados han de ser disueltos para que puedan ser absorbidos por los capilares de esa región. El abanico que tenemos ahora consiste básicamente en insulinas ultrarrápidas o muy rápidas, como son esos análogos; las insulinas de acción corta o las que actualmente llamamos rápidas; y las insulinas de acción intermedia o lenta (la insulina NPH, que es la base de casi todos los tratamientos actuales). De lo que estamos hablando es de una insulina de larga duración (24 horas), pero, sobre todo ­y esto es lo más importante si cabe­ con un perfil de acción homogéneo y constante a lo largo de su absorción. ¿Qué nos permite esto? Si lo comparamos con la insulina que pretendemos sustituir en este caso, que es la insulina NPH, evitamos esos picos que ocurren con la NPH, además de ganar horas de actividad. Esto se va a traducir fundamentalmente en que las personas que la utilicen ­las personas con diabetes que utilizan insulina, en su mayoría personas con diabetes tipo I y también personas con diabetes tipo II que utilizan sobre todo tratamientos combinados o regímenes complejos con insulina­ puedan poner la insulina basal en una sola inyección, evitando ­y esto resulta casi más importante que la comodidad de la inyección única­ la presencia, sobre todo durante la noche, de hipoglucemias, que son tan desagradables y potencialmente peligrosas. En el caso de personas con diabetes tipo I, se va a poder poner una inyección basal homogénea sin picos y en una única inyección. A esta pauta se añadirán insulinas ultrarrápidas para cubrir las necesidades metabólicas de las ingestas.


Quiero hablarles también de algo que está muy presente en los medios de comunicación: las nuevas vías de administración de insulina. Como todos ustedes saben o se imaginan, la inyección de insulina es en sí mismo un procedimiento agresivo. A pesar de que han mejorado notabilísimamente los sistemas de administración, no deja de ser un procedimiento ­aunque mínimamente­ doloroso que, además, se repite día tras día durante muchos años. Por ello se están buscando otras vías de administración. Desgraciadamente, la insulina es, como he comentado antes, una hormona, y muchas hormonas son desactivadas al intestino si se intenta sendar por vía oral de forma normal. Si bien se está trabajando experimentalmente en insulinas de administración oral, hoy por hoy es inviable esa administración. Por esta razón, en los últimos años, al menos tres grandes laboratorios están ultimando la posibilidad de presentar en el mercado insulinas administradas en forma de inhalación. Quiero señalar que no se trata de un spray nasal, sino que es algo bastante más complejo. Es un sistema similar al que utilizan las personas con asma, para administrar estos fármacos lo que hacen es utilizar por ejemplo pequeños dosificadores que consiguen que inhalemos. La persona con diabetes inhalaría la insulina, que sería absorbida no a nivel nasal, sino a nivel pulmonar. Actualmente, estos sistemas se están probando, y lo que se está comprobando es que se trate de una vía de administración segura que no se traduzca en problemas para el tejido pulmonar en el que es absorbido, que no es un tejido fisiológicamente preparado para esta función. También lo que se está buscando es que tengan una eficacia, una reproducibilidad en la absorción similar a la que tenemos con la vía subcutánea. Esperamos que este tipo de insulinas sea, al menos, parecido a este sistema y, en algunos casos, que sea una vía útil.



 

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