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AULA DE CULTURA VIRTUAL

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Transcripción de la conferencia 'Si quieres la paz, busca la justicia'- 3

Si os cuento todo esto es para que comprendáis por qué Manos Unidas nos propone una campaña tan agresiva como la de este año, con carteles que a lo mejor nos chocan. Esta organización se quiere curar en salud, puesto que sabe que detrás de un drama humano hay una situación de injusticia, y entonces quiere dar la verdadera dimensión de nuestra solidaridad: tenemos que resolver problemas concretos, porque si no colaboramos, si no somos solidarios, hombres y mujeres, niños y niñas no se podrán poner de pie y no podrán crecer ni caminar hacia el futuro. Además, esa veta humana hay que mantenerla, pero también tenemos que tener el coraje de indagar las causas, de ir hasta la raíz, y tenemos que unir también nuestras manos, tenemos que unirlas para hacer posible una sociedad nueva, denunciando todo aquello que impida a un hombre o a una mujer vivir según su dignidad, en función de su dignidad de hijos de Dios.

Me gustaría hablaros de tres cuestiones: de la violencia en el mundo, de la paz que es posible y de la paz también como responsabilidad. Os he hablado de guerras porque quiero narraros la desgracia que he vivido, pero estoy seguro de que no soy el único, de que en la sala hay mucha gente, misioneros, voluntarios, que ha podido vivir ese tipo de experiencias. Yo, desde luego, he vivido dos y he estado viviendo hace poco una tercera gota a gota, durante tres años. Si me preguntan qué es lo que me choca de estas guerras, lo primero que les contestaré es que lo más impactante es que no son guerras entre Estados, como estamos acostumbrados a presenciar quizá por los esquemas de las películas americanas que hemos visto, los buenos contra los malos; son guerras en el interior de cada uno de ellos, bien por razones étnicas, bien por razones de tipo religioso, pero siempre por culpa del poder. Tenéis el ejemplo de Somalia, el de Ruanda; ejemplos de luchas interiores en las que los que pagan el impuesto, los que mueren, no son militares, porque no hay confrontaciones entre ejércitos que se quieren destruir, y tampoco son personas de la clase política, que ven las cosas desde muy alto: la que muere es la sociedad civil, hombres, mujeres, niños y niñas que constituyen, según las estadísticas que obran en nuestro poder, el 90% de los muertos entre desplazados y refugiados. Es gente como nosotros, que vive en el campo en su vida normal y que por razones de inseguridad o muere o se tiene que exiliar.

Son guerras que normalmente ocurren en países pobres. Hay una frase muy bonita, muy cruda, que he leído en uno de los informes de Manos Unidas y que viene a decir algo así como que hoy en día las guerras tienen lugar en países periféricos, aunque los intereses que se juegan a menudo corresponden a otros más poderosos, por lo que la lucha se convierte en una masacre entre personas que no se conocen para provecho de personas que sí se conocen, entre países pobres en beneficio de países ricos. Os voy a dar un ejemplo real: a finales de octubre, principios de noviembre del año pasado, en la parte del Congo fronteriza con Uganda, los rebeldes mai-mai, una de las facciones antiugandesas, atacan un destacamento de ugandeses, los matan y recuperan todo lo que ellos llevaban. Pues bien, si eso era el jueves, el sábado, en un pueblo de la región estaban celebrando una boda a la africana, en la que todos participan, todos comen, todos rezan y todos bailan, y cuando estaban en pleno festejo, volvió otra columna del ejército ugandés, rodeó el pueblo, torturó a la gente para investigar dónde se escondían los rebeldes y acabó matando a las 300 personas que estaban allí reunidas. De esto hace dos meses, y la razón fue que entre los camiones que los mai-mai habían robado al ejército ugandés había una camioneta cargada de un mineral que solamente se extrae en esa región y que sirve para fabricar las ojivas de los misiles del ejército americano. Y detrás de dicho mineral está el uranio, el oro, los diamantes, por lo que esta guerra que estamos viviendo es una guerra entre africanos con problemas étnicos serios, pero también con un deseo de construir una nueva geopolítica, de redistribuir las zonas de influencia y los filones de materias primas.

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