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AULA DE CULTURA VIRTUAL

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Transcripción de la conferencia de Javier Echeverría- 4

La tercera gran propiedad diferencial entre el tercer entorno y los otros dos es que el primero y el segundo son entornos físicos, materiales. La fisis es condición sine qua non de la construcción de los recintos y de los espacios donde se desarrollan actividades sociales, sean éstas comercio, trabajo, entretenimiento, ocio, etc. El Tercer Entorno, en cambio, es un espacio informacional. Aquí, para hacer cosas no hay que trasladar objetos físicos: carteras, maletas, arados, camiones, automóviles..., ni tan siquiera nuestro cuerpo; lo único que se traslada a través de las redes telemáticas son los bits, los flujos electrónicos. Así que para hacer cosas no hay que moverse físicamente, sino informáticamente: lo que movemos es la información. De ahí la importancia de dicho término; he empezado hablando de 'autopistas de la información', de 'sociedad de la infomación', y ahora comprobamos, efectivamente, que estamos ante un espacio informacional. Cabe hablar, por tanto, de 'educación informacional', de 'medicina informacional', de 'infobanca', de 'infocomercio', etc.

Y derivada de esta última surge la cuarta propiedad: la electrónica. Estos flujos informacionales son posibles porque los electrones, con sus movimientos, los transportan. El segundo entorno, por el contrario, es mucho más mecánico: nos movemos mecánicamente por la ciudad; se mueven coches, se mueven trenes... Aquí, los electrones se mueven porque cambian de carga y, en dichos cambios, transmiten bits.

Estas dos últimas propiedades ya no son matemáticas, sino físicas. Desde mi punto de vista, las primeras son más importantes porque son más generales.

Hay una quinta propiedad: la representacional, cuerpo frente a representación. En el primer y segundo entornos tenemos que estar presentes corporalmente para hacer cosas: trabajar, comprar, vender, entretenerse, dar una conferencia, dialogar, etc. No sólo tenemos que venir a un recinto como esta sala de conferencias, estar a corta distancia y rodeados de objetos materiales, sino que también tenemos que estar presentes físicamente. Para ir a la compra o a cubrir nuestro puesto de trabajo tenemos que desplazarnos. En el Tercer Entorno, sin embargo, basta con estar representados electrónicamente; por lo tanto, funciona mediante representaciones, y no mediante cuerpos. Si yo hablo por un teléfono móvil, lo que fluye es una representación digital y electrónica que es transmitida a la antena que está en el monte; ésta la transmite al satélite y llega al destinatario en tiempo real, casi instantáneamente. Así, mi voz es una voz electrónica, no física; es decir, una representación artificialmente construida de mi voz. Y lo mismo sucede con la imagen y con los textos. En la televisión, por ejemplo, es exactamente igual: cuando nos encontramos con alguien que sale con frecuencia en ella ósupongo que a ustedes les habrá pasadoó vamos a saludarle como si fuera amigo de toda la vida, y no es así. Lo único que vemos es la representación de esta persona; el ser físico, corpóreo, es completamente diferente de la representación construida en televisión, o de Internet. Esto también ocurre en asuntos monetarios: una cosa es el dinero físico, corporal, contante y sonante, que se toca, y otra bien distinta, el dinero digital electrónico, que no se toca, sino que fluye por las redes telemáticas y me permite, por eso mismo, hacer operaciones en un cajero electrónico. Es lo que hacen quienes invierten en Bolsa, por ejemplo.

La sexta y última propiedad es el tiempo. En el primer y segundo entornos es condición sine qua non la simultaneidad, la sincronía, mientras que el tercero es multicrónico; es decir, que para hacer cosas en éste no hace falta simultaneidad. Aparte de que hayamos venido todos aquí, a este recinto, y de que estamos a pequeña distancia debemos permanecer de tal a tal hora, durante un intervalo de tiempo concreto, y tiene que haber simultaneidad corporal entre todos nosotros; sin embargo, en el nuevo espacio social yo podría haber dado una videoconferencia; estaría grabada y ustedes podrían verla cuando les apeteciera. En este ámbito, la interacción se puede producir con simultaneidad o sin ella, y esto es una gran novedad. El construir una sociedad que desde el punto de vista temporal no esté basada en la sincronía es muy importante, por ejemplo, para asuntos como el teletrabajo o trabajo en red, porque significa que, en este caso, los trabajadores del Tercer Entorno no tendrán que juntarse durante una jornada laboral para hacer cosas: uno trabajará en tal momento, el otro, después... Así que la noción del tiempo creada en la sociedad industrial desaparece; no incluye jornada de trabajo alguna, ni mucho menos, claro está, días laborales y festivos: uno trabajará media horita por aquí, tres horitas por allá..., igual estando de vacaciones también trabaja un rato... Por tanto, se crea una estructura del tiempo productivo, del tiempo laboral o educativo, completamente diferente a la estructura de los intervalos en los que niños y trabajadores -el comprador y el vendedor, o el que está en la ventanilla del banco y el cliente- tienen que estar simultáneamente presentes para hacer la actividad correspondiente. Obviamente, lo de la puesta y la salida del Sol también es irrelevante por completo. Es fundamental en la sociedad rural y en la urbana, pero en el Tercer Entorno funciona las 24 horas del día y 365 días al año, y, además, intensamente. Como cualquier usuario de Internet sabe, se aprovechan las horas en las que, según la diferencia horaria con Estados Unidos, la red funciona mucho mejor para enviar los mensajes; por eso, a las dos del mediodía, hora española, cuando en Norteamérica son aproximadamente las 7 de la mañana, la red se colapsa inmediatamente. Así que el funcionar en los momentos adecuados -a horas un tanto intempestivas; por la noche, por la mañana, etc.- es una particularidad de dicho Entorno.

Habría más cosas que comentar, pero prefiero detenerme en la siguiente cuestión para ejemplificar y justificar que el espacio informacional, telemático, electrónico, tiene su propia estructura matemática, física; luego tiene su propia estructura epistemológica. Si quiero acceder a dicho espacio tengo que hacerlo a través del teléfono móvil, o a través de la pantalla de televisión, o a través de la tarjeta de crédito, o a través del ordenador conectado a Internet; si no, no hay tal acceso. Por tanto, hay que saber manejar las interfaces propias de este espacio, así como hay que aprender a andar por el campo o aprender a conducir en coche para andar por la ciudad. Debemos saber manejar unos artefactos tecnológicos, como Internet, y si no, seremos unos auténticos discapacitados. Pero lo auténticamente grave es criar niños y niñas que no saben desenvolverse en este Entorno, lo que me da pie a enlazar mi discurso con otro tema que quería comentarles.

Si estamos ante un nuevo espacio social, que lo estamos, esto, lógicamente, también repercute en la educación. Hace falta una política educativa adecuada a éste; es decir, los padres educamos a nuestros hijos para que sepan andar, para que sepan hacer sus necesidades, para que sepan comer, para que sepan respirar, toser, para que sepan correr, para que sepan caerse; todo esto es aprendizaje de capacidades y de habilidades propias del primer entorno, y eso se hace en el ambiente familiar, en primer lugar, y, a continuación, en la escuela. Además, las ciudades van a seguir existiendo, con lo cual también tenemos que educar a los niños para vivir en la polis; enseñarles Matemáticas, Física, Historia, Geografía, las costumbres, la escritura, alfabetizarlos, etc. Así que, por derivación, también hay que educar a nuestros hijos para que sepan manejarse en el Tercer Entorno. Nosotros ya somos caso perdido, pero a ellos hay que educarlos en este ámbito, puesto que van a vivir de pleno en la sociedad de la información, no sólo en una sociedad rural, industrial, mercantil o urbana, en las que nosotros vivimos y hemos vivido desde siempre. Que aprendan a jugar con los videojuegos, que es muy buena cosa óotro asunto es que esos videojuegos sean violentosó; que empiecen a manejar enciclopedias en cederrón, que aprendan a "navegar" por Internet, a salir en televisión, a manejar los teléfonos móviles; es decir, que se familiaricen con este nuevo espacio. El problema es desarrollar una política educativa para lograr todo esto; una política que, por cierto, no debe darse en escuelas, colegios o universidades -centros pertenecientes al segundo entorno, ya que se trata de recintos donde estudiantes y profesores coinciden en tiempo y en espacio-, sino que debe generarse en aulas o campus virtuales, para lo que hay que enseñar a profesores y estudiantes a moverse en dicho espacio electrónico. Y, a pesar de la dificultad, lograrlo es condición imprescindible para encarar el futuro; aquellas sociedades que no desarrollaron sistemas educativos, que no levantaron escuelas en los pueblos o en las ciudades, se quedaron fuera de la sociedad industrial, porque siempre ha sido necesario, para participar de ella, estar alfabetizado, por lo menos en lo referente a un trabajo administrativo, de gestión, de servicios, e incluso en el trabajo productivo más directo. Por tanto, si la actividad económica, laboral, la riqueza, se trasladan al Tercer Entorno, aquella persona que no esté capacitada para hacer cosas en este nuevo espacio social sufrirá la misma marginación que sufrieron los ámbitos no industrializados.

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