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AULA DE CULTURA VIRTUAL

'LA LISTA NEGRA
Los espías nazis en España
D. José María Irujo

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Pues bien, terminada la misma, este hábil comerciante alemán dirigió Sofindus, un gigantesco grupo de empresas nazis en España en el que se camuflaron como ejecutivos decenas de espías por toda la geografía española. Las empresas de Bernhardt lo abarcaban todo: bancos como el Deutsche Bank, aseguradoras como Plus Ultra, mataderos o empresas navieras y mineras, que eran muy importantes en aquella época porque abastecían de wolframio a la maquinaria de guerra alemana y demás (entonces, los principales suministradores en Europa de wolframio, mineral clave en aquella época para construir los carros de combate y la maquinaria antiaérea alemana, eran España y Portugal). Sus hombres se lanzaron a los montes españoles, sobre todo a Galicia y Salamanca, y compraron a precio de oro a las familias de la zona todo el wolframio que conseguían extraer trabajando día y noche. Al grito de &laquo;&iexcl;hay oro en Barilongo!&raquo;, centenares de familias de Galicia se echaban al monte y extraían el mineral con picos y palas hasta que caían extenuados. Por aquel tiempo, por varios toneles de wolframio se podían conseguir hasta 1000 pesetas de las de entonces, lo que significaba una pequeña fortuna. Sin embargo, la alegría de las familias humildes gallegas que fueron en busca del wolframio duró poco, porque Franco concedió a la familia asturiana Fierro y a algunos socios gallegos la explotación de las minas. Por eso mismo, los pobres buscadores de este mineral tuvieron que pasar a la clandestinidad.

Ahora bien, la mayoría de los españoles no llegó a conocer la existencia de este imperio económico alemán tan importante en la España de los años 40, porque era una especie de Caballo de Troya dentro de nuestra propia economía que inquietaba muy seriamente a los Aliados. En aquella época, los españoles identificaban a la Alemania de Hitler únicamente con su dirigente, con su dictador, y con la División Azul, pero el poder económico realmente nació en España. Era un auténtico misterio y un secreto guardado por muy pocos que estaba muy bien camuflado, y lo cierto es que este comerciante alemán del que les hablo, que no era más que un testaferro, un hombre de paja de los nazis, ayudó a Franco a ganar la guerra, como ya les he comentado. Es más, como Franco había creado en el año 1939 una ley de salvaguarda de la economía nacional, por la cual ninguna empresa extranjera podía tener más del 25% del capital en España, Bernhardt y sus hombres se dedicaron entonces a buscar testaferros españoles que figuraran como propietarios de muchas de estas empresas para intentar burlar la ley y conseguir hacer crecer su imperio económico en España. Según la documentación que he consultado en el Ministerio de Asuntos Exteriores, entre algunos de los testaferros más relevantes estaba José María Martínez Ortega, conde de Argillo, padre de Cristóbal Martínez Bordiú, el yerno de Franco, que aceptó gustoso su papel de hombre de paja para encubrir los intereses nazis en España. El resto también eran personas influyentes y relacionadas con el régimen de la época que camuflaron tanto empresas mineras como navieras, cuyos barcos suministraban víveres y material a los submarinos alemanes. Y las protestas de los Aliados, que aparecen en los archivos una y otra vez, no sirvieron de nada.

Por otra parte, las compras de oro también fueron un asunto relevante; de hecho, la historia de que los republicanos se habían llevado el oro de España no es ninguna fantasía, es absolutamente cierta. Cuando las tropas de Franco entraron en Madrid, encontraron en los sótanos del Banco de España un solo lingote de oro porque los republicanos se lo habían llevado todo y lo habían trasladado a Moscú. Franco hizo compras muy importantes de oro en aquella época; 67 toneladas fueron compradas, en concreto, a los bancos suizos, que sin ningún pudor lo estaban comprando a su vez a Alemania, que por su parte lo estaba obteniendo en los bancos centrales de toda Europa que iba invadiendo: en Holanda, en Italia y en Francia.

Pero &iquest;quiénes eran estos espías nazis que trabajaban en España? La verdad es que sería prácticamente imposible describirlos a todos, puesto que estamos hablando de centenares de personas; no obstante, algunos jugaron un papel realmente significativo en la propaganda nazi. Por ejemplo, el jefe de prensa de la Embajada alemana. Era un personaje fascinante e interesante del que se ha hablado muy poco. Se llamaba Hans Lazar y tenía una especial peculiaridad: era judío. Había nacido en Turquía, pues su padre se había trasladado para trabajar como traductor en la embajada alemana de ese país, y allí fue uno de los firmes propagandistas del Anschluss, de la anexión de Austria por parte de Alemania. Posteriormente viajó a Madrid y allí ejerció como periodista durante la Guerra Civil, con lo que, como decía hace un momento, acabó logrando ser el jefe de prensa de la Embajada de Alemania en dicha capital. Es un personaje realmente fascinante, porque según toda la documentación de la época y todos los testimonios que he recogido, era el hombre más influyente y más poderoso de la colonia alemana en Madrid. En aquella etapa de carencias tremendas, durante la que no había prácticamente comida, las cartillas de racionamiento estaban a la orden del día mientras Lazar daba fabulosas fiestas en su casa de la Madrid. Estaba casado con una condesa rumana, la baronesa de Petrino, y con los bienes y el dinero que manejaban esas 350 empresas alemanas en España consiguió comprar las voluntades de periodistas muy influyentes de la época.


 

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