Ahora he descubierto Twitter, en media hora solucionas un montón de contactos que no podrías
Félix Linares: ¿Qué es lo que te dicen? ¿Cuáles son las cosas que más te insultan o más te elogian?
Arturo Pérez-Reverte: Lo bueno de tener fama de duro es que no se atreven de insultarte cara a cara. Lo que más, para mí lo más importante que me pasa tanto por escrito como en persona es el que te viene y te dice yo le llevo leyendo hace 10 años, 15 y usted ha influido en mi vida, usted me ha descubierto libros, me ha descubierto ideas, me ha hecho valorar cosas que a lo mejor no valoraba, le empecé a leer a usted con 12 años en El Semanal y ahora le leo los libros, o sea usted ha ayudado a conformar mi mundo y, entonces, hablan contigo y a veces cuando tengo tiempo, respondo, pero por desgracia, claro no puedo, yo recibo 500 cartas mensuales, no puedes, quisieras y no puedes… Ahora he descubierto Twitter y en media hora solucionas un montón de contactos que no podrías, hago lo que puedo, pero claro hay gente, y gente que se ofende y te insulta, le mandé a usted en febrero y no me ha contestado, sus libros nunca me han gustado, lo va a leer su madre, un tipo que en su carta te decía, es usted maravilloso, lo adoro, pero es que no puedo, es que si yo me dedicara a contestar el correo, no podría trabajar ni vivir. Pero esa gente cuando te dice algo y tomas un café con ellos cuando tienes ocasión y te das cuenta de que te hablan de los personajes, y te das cuenta de que forman parte de sus vidas, de que lo que tú hiciste, lo que salió de tu cabeza, lo que tú inventaste como un argumento narrativo, para ellos les ha conformado la vida, no tu sólo pero formas parte de su punto de vista, porque ese personaje llegó en el momento adecuado y lo dirigieron de una manera adecuada y eso te hace que te sientas muy bien y eso me ocurre mucho. También está el que te dice, usted no me gusta. Bueno, pues me alegro.
Félix Linares: Bueno, de alguna manera estás alterando la realidad, todos los creadores acabéis alterando la realidad.
Arturo Pérez-Reverte: Sí, pero sabes qué pasa, yo creo que no sería una definición exacta, yo creo que buena parte de los creadores, los que hacen o lo que hacemos es proyectar su punto de vista sobre la realidad, la realidad es esta, esta es una botella de agua, eso es indiscutible, pero el creador lo que dice esta es una botella de agua, el hecho es esta botella de agua con etiqueta marca tal… Es bueno que esté llena o, bueno, que esté vacía, está fría o está caliente… El escritor lo que hace es que sobre la realidad objetiva sobre los hechos sobre el mundo real te está proyectando su manera de mirar, su punto de vista, y eso lo cruzas con el de otros autores, y eso creo que es la literatura justamente. La literatura es enseñar a mirar, es mirar el autor y, al mismo tiempo, enseñar a mirar a la gente, proponer alternativas, proponer miradas, es decir, cuando yo fui a un sitio que se llama Ir Salic en la costa de Asia hubiera sido un sitio normal, una playa normal, si no hubiera sido que allí estuvo Troya, entonces la Eliada de Homero me ayudó a amueblar el paisaje, yo amueblé Ir Salic con la palabra Troya y con mis traducciones infantiles en el colegio. Cuando voy en Florencia estoy viendo a Maquiavelo, cuando voy a París… Entonces, justamente lo que hace el libro bueno, y un libro cuando es bueno, cuando condiciona, porque Agatha Christie fue buena para mí porque Rogelio Ackroyd fue una historia que marcó mi vida como escritor, por ejemplo, luego es un libro bueno, entonces, lo que hace el libro es que le da una herramienta al lector para enriquecer la realidad la cual va asistir de todas formas, y eso está muy bien, por eso es tan peligroso decir es un libro bueno o malo, bueno o malo para quién, es que Marcial Lafuente Estefanía puede ser muy bueno para mucha gente y te lleva a otros libros. Es tan importante el libro, la historia, el proporcionar a la gente esas herramientas que te permiten enriquecer ampliar, alimentar, justificar su vida. Es como la religión, yo no soy un tipo religioso, en absoluto, además estoy preparando un artículo sobre eso en El Semanal, que seguro voy a tener una polémica tremenda, pero me apetece y lo voy hacer, será en un par de semanas, es como en la religión, yo no soy en absoluto religioso, lo era cuando era niño, fue educado en una familia católica pero la vida que llevé cuando fue Ulises miré arriba yo no veo, en Sarajevo cuando veía a los niños degollados y las mujeres violadas pues no veía muy claro, pero ¿qué pasa? Yo en La piel del tambor hablo de la religión, hablo de los curas y hablo de ellos bien. ¿Por qué? Porque, a mí una Iglesia no me consuela, pero mientras haya un hombre o una mujer que entre a esa Iglesia y se arrodille y el estar allí arrodillado, lo consuele, lo justifique, mientras haya un cura que cogiéndote la mano mientras mueres te ayude a dar el salto con más serenidad, está justificado que haya religión que haya curas y entonces, sin yo necesitarlo en lo personal, comprendo que hacen falta, es también que comprendo que hace falta que la iglesia católica que es parte de nuestra cultura, de esa civilización occidental como es el latín, el griego, y el islam y la Biblia debiera estudiarse en los colegios no como religión sino como cultura, historia de la cultura occidental que forma parte de la nuestra, es decir, que cualquier elemento puede ser útil a la gente y la literatura es uno de los grandes herramientas de los cuales el hombre puede consolar, justificar, comprender, moverse por el mundo, por eso muchas veces me pregunto cómo se las arreglan los que no leen. A veces me pregunto cuando todo se va al diablo, cuando viene el dolor, la soledad, cómo hace la gente que no lee, la gente no estúpida, al estúpido le da igual, pero el lúcido que no lee, cómo hace para sobreponerse y soportar el dolor, la soledad y el verse enfrentado a la realidad de la vida.
Félix Linares: No lo sabemos.
Arturo Pérez-Reverte: Allá ellos. Yo tuve la suerte de que tuve los libros.
Félix Linares: Los tenemos. |