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Veo que está el auditorio lleno, y eso siempre es bueno Yo no sé si es bueno que yo esté aquí o no; yo siempre digo que el fotógrafo nunca debe ser el protagonista. Ahora me siento un poco extraño dando todas estas conferencias y contestando preguntas sobre los piratas; nunca pensé que estos hombres, que estos piratas, que llevo años siguiendo, se fueran hacer tan famosos y en cierto modo me fueran a mí hacer famoso. Y sigo pensando que este no es mi lugar; pero, bueno, estoy aquí para contaros un poco, lo poco, no sé, diría que sé de Somalia, y lo que he aprendido de África en estos cinco años que llevo viviendo por allí.
Estos días estoy leyendo en la prensa demasiadas tonterías. Me molesta que se presente un poco a los somalíes, a los africanos, casi como bárbaros, como desalmados, como ogros que se comen a los blancos; y he venido aquí para contaros la realidad de otra forma, mi punto de vista, y no sé, espero satisfacer vuestra curiosidad. Llevo dadas muchas entrevistas; casi siempre me preguntan lo mismo y, curiosamente, cuando hay una conferencia me encuentro con que la gente de la calle es la que tienen las preguntas más originales.
Así que, bueno, empezaré con un resumen de estos cinco años en África. Yo viví en Ruanda durante dos años y yo cubría la región de los Grandes Lagos. Estamos hablando de Ruanda-Burundi, Uganda y República Democrática de Congo. Lamentablemente, es una de las regiones de África que tiene los récords posiblemente más sombríos de la historia moderna. El conflicto del Congo, del que aquí no se habla en absoluto, es el conflicto más mortífero del planeta después de la Segunda Guerra Mundial, donde mueren 38.000 personas al mes. Aunque aquí no se hable, es un país totalmente violado y desangrado por muchos países occidentales que van allí a obtener los recursos minerales y se los llevan a bajo precio. Estas mismas empresas que se llevan los recursos sufragan a las guerrillas para que los provean de coltán, de diamantes, de tantalita, de muchos minerales; y estas hablando de 38.000 personas muertas al mes, que es una brutalidad. Desde el 98 han muerto más de cinco millones de personas. Eso hace que conflictos como los de Afganistán o Irak sean una broma al lado de lo que sucede en Congo.
Después tenemos Ruanda, donde todos sabréis que sucedió un genocidio en el 94, en el que se mataron 800.000 personas en cien días a golpe de machete; estamos hablando de 333 personas por hora. Es algo increíble. Donde los padres podían matar a los hijos, o a los hermanos, a las mujeres, los vecinos. Y Burundi, un conflicto también que, desde el 93, han muerto más de 300.000 personas y de lo que tampoco se habla mucho. En Kenia hubo una crisis en enero del año pasado. Como sabréis, Kibaki estaba a punto de perder las elecciones y dio un pucherazo y se calentaron las cosas y acabó muriendo muchísima gente. Curiosamente, es el país más desarrollado de África del Este. Yo que había cubierto los peores países de África del Este, me encontré en el país más desarrollado, las cosas más brutales que he visto junto con Somalia. Y, después, tenemos Comoros, también la invasión de una isla. Son tres islas, en una isla un tipo se autoproclamó Presidente y no le gustó mucho a la unión central de Comoros, ni le gustó mucho a la Unión Africana.
La Unión Africana, aparte, ha sido totalmente inoperante en todos los conflictos en los que ha participado. Así que decidieron tomar la isla por la fuerza y hubo un desembarco, en plan el desembarco de Normandía, pero en una pequeña isla en el Índico y es un poco también lo que yo os voy a enseñar de Comoros. Y después en Etiopía, donde conviven como en tantos países africanos una clase alta y una clase muy baja.
Bueno, os voy a contar un poco cuál es mi relación con Somalia y por qué he escrito este libro. A mí, cuando me liberaron, hubo varias editoriales que me ofrecieron escribir un libro. Una de ellas me ofreció escribir un libro sobre piratería y yo podría haber escrito un libro, simplemente, dando muchísima información que ni siquiera yo me creería entonces; decidí no hacerlo. Seguro que habrá alguno que lo hará, pero si algo me ha dicho mi experiencia, trabajando en Somalia, es que me puedo creer muy poco todo lo que viene de allí. Yo mismo, cuando voy a Somalia, me cuesta muchísimo el conseguir información de primera mano. Los Somalíes te cuentan lo que tu quieras por 50, 100, 200 dólares y es un poco lo que pasa cuando leéis cosas sobre Somalia. Estas cosas provienen de fuentes muy poco fiables y normalmente funcionan así. Vosotros cuando leéis las informaciones de Somalia; no es que un periodista se vaya a Somalia a recabar esas informaciones; ese periodista hace alguna llamada telefónica, que tiene un chaval local que te va a contar la feria según a él le interese y según el dinero que tu le pagues; y si le pagas más, te cuenta la historia más sensacional del mundo y tú te quedas muy contento, tu periódico también; pero, bueno, a vosotros os va a llegar una información que no es lo que está pasando allí.
Entonces, bueno, yo decidí aceptar otra oferta que fue “cuéntanos tu secuestro”, a mí mi secuestro me interesa bastante poco, la verdad, lo que me interesa de mi secuestro lo que puede tener en común con otros secuestros, tanto secuestros terrestres como marítimos. En el fondo, son un poco lo mismo. El fin siempre es económico y, además, ese secuestro me iba a dar pie a hablar de muchas cosas de las que no se está hablando en absoluto. Estamos hablando de lo que sucede en Somalia, en realidad. Seguramente estos días habréis escuchado, visto y leído, miles de noticias hablando de la piratería, pero no habréis escuchado ni visto ni leído un solo análisis serio de lo que es la piratería en Somalia y de cuál son los problemas de aquel país, de lo que está pasando en la capital, por ejemplo, de lo que pasa en Putlandia, o lo que pasa en Somalia, lo que pasa en la Somalia central y del Sur. Porque ni siquiera os han dicho que hay varias regiones diferentes, dos de ellas Somalilandia y Putlandia que tienen sus propios gobiernos semiautónomos y otra zona que tiene unos conflictos internos brutales de los que nadie ha hablado.
Bueno, para eso he escrito yo ese libro, para que sepáis, a los que os apetezca leerlo, de qué estamos hablando. Yo fui secuestrado por esta gente, y aun así he intentado hacer un análisis, digamos objetivo. Yo no creo mucho en la objetividad, pues, digamos, objetivo, entonces, de lo que está pasando en Somalia bajo mi punto de vista, y que no se coja el rábano por las hojas, que no se simplifiquen las cosas, que no se dividan los personajes de esta película entre buenos y malos. Porque, bueno, aquí los somalíes están siendo presentados como unos animales desalmados, prácticamente come hombres.
Yo, leyendo lo que leo, a veces me da la sensación, prácticamente de que ponen a los blancos en una olla y los cocinan. Y, no; las cosas no son así, las cosas no son tan simples. La gente se comporta de una manera determinada por las circunstancias en las que vive, y yo creo que no soy sospechoso de defenderlos; les guardo el más profundo de mi rencores por lo que me hicieron, por haberme privado de mi libertad durante 40 días, y por haber causado el sufrimiento de mi familia y de los míos. Pero, bueno, he hecho el esfuerzo de intentar también ponerme en su pellejo, y de pensar si yo hubiera nacido a lo mejor en una nación que lleva 18 años en guerra, cómo me hubiera comportado; si yo hubiera crecido con un kalashnikov al hombro, qué hubiera hecho; si toda mi familia se dedicara a este tipo de negocios como la piratería, yo también seguramente me dedicaría a ello.
Estos piratas que veis, por ejemplo, en general son gente muy joven. A mí mismo me mantuvieron secuestrados, o sea, desde chavales de 15 años, a lo mejor, hasta los líderes, que eran de treinta y pico; y esos son los ancianos. Tenemos que tener en cuenta que la esperanza de vida en Somalia es muy corta y lo que ellos, por ejemplo, es una sociedad dividida en clanes que todo lo deciden los líderes que son los ancianos de los clanes y estos ancianos muchas veces son gente de treinta y tantos años, cuarenta; porque, como digo, la esperanza de vida es bastante corta.
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