|
Bueno, yo, desde luego, prefiero seguir en esta estupidez de tener muchas ganas de vivir, de contagiar a la gente mi optimismo y de saber que, al final, las cosas que se han hecho en este mundo, que yo sepa, han sido por locuras de gente que ha creído. El señor Edison estuvo ahí hasta que dio con la bombilla; Patarroyo sigue ahí hasta que encuentra la vacuna contra la malaria; los científicos; cualquiera sigue ilusionado, tenaz y poco visionario, pero, al final, se consiguen las cosas. Esa locura necesaria en la sociedad de hoy.
Necesitamos gente no adocenada, gente que vaya abriendo camino. Entonces, como el tema fundamental, fortalezas humanas y educación. La palabra educar tiene dos acepciones, la palabra educare significa proporcionar con el ejemplo, ser ejemplo vivo de aquellas virtudes que queremos desarrollar. Si tú quieres que tu hijo aprenda a ser esforzado, desde pequeñito enséñale que las cosas hay que conseguirlas con esfuerzo y, lógicamente, da tu ejemplo de ese esfuerzo. Educamos con el ejemplo y la otra parte de la educación, hay que activar y desarrollar siempre lo mejor de cualquier ser humano.
Lo que importa, fundamentalmente, es que nosotros seamos conscientes de que vamos a poder seguir aumentando y de que si somos capaces de visualizar lo mejor, de creer en nosotros mismos y de contagiar esa ilusión, aquello que pensamos va a ser una realidad, con más facilidad.
Cuando hablamos de la familia, que es el proyecto más antiguo convertido en realidad permanentemente y hemos visto porque nos han dado datos de la necesidad de ayudar a esas familias que no tienen prácticamente nada en países como el nuestro que por suerte todavía tenemos muchísimas cosas. Yo no tengo más remedio que insistir que cada uno de nosotros piense en qué medida yo puedo hacer algo a mi edad, con los medios que tengo, para que este mundo mejore un poco. A lo mejor, cambiar de actitud, pero nunca quedarnos quietos.
Y en el caso de las familias, yo quiero hacer una mención especial a los abuelos, las abuelas. Sabemos que en este campo, sobre todo porque trabajan marido y mujer, hay muchos abuelos y abuelas que están ahí. Pues bueno, decir que en estos momentos más que nunca, evidentemente no tienen que agobiarse, tampoco hay que cargarles todo el trabajo, pero son determinantes en la familia. Estoy seguro que Acción Familiar tiene muy en cuenta a los abuelos porque forman parte muy importante. La vida es una rampa muy empinada y necesitamos subir esa rampa y estar permanentemente en acción, también aunque tengamos más años. Te jubilarás, dejarás de tener esa actividad, pero tienes que tener otra actividad que te ilusione, y seguramente en la familia, el trabajo que puedan hacer los abuelos, la colaboración por los hijos, por los nietos, pues eso hay que saberlo disfrutar.
Os voy a dejar cinco reflexiones que yo los estoy llevando a mi vida y que os aconsejo, como los cinco dedos de la mano, y que vienen muy bien para que las familias se den cuenta de que en la familia habría que activar estos cinco poderes también. Primero, somos lo que vivimos, ¿estás viviendo de verdad? ¿vives? ¿o estas viviendo o muriendo en vida porque te quejas de todo, porque te lamentas, porque nunca estás contento con nada? ¡Qué difícil es contentar a quien no se va a contentar. No está viviendo, vive por tanto, dedicate a vivir. Punto dos, disfruta de todo, sé un disfrutador. Hay que disfrutar de las cosas. Actitudes conscientemente positivas. Punto tres; tienes que convertir tu vida en amor, tienes que ser amor, amor a lo que haces y para quien lo haces; ama, ¿no amas? Mala cosa. Punto cuatro, tenemos que, al mismo tiempo que amamos, ir dejando lo mejor de nosotros mismos, haz el bien que puedas; punto cuatro. Y el punto quinto, sé creador, crea algo a tu alrededor, cualquier puede ser creativo.
|