Cabecera del Aula de Cultura Home

D. Ignacio Martínez de Pisón

Escritor

Las pequeñas historias que hacen Historia

En Bilbao, a 28 de enero de 2008
Imprimir página 5 de 7  imprimir conferencia
Página: 1 2 3 4 5 6 7
 
Ignacio Martínez de Pisón

No me puse a escribir la historia de Robles hasta que conocí a su hija. Una serie de casualidades fue la que me permitió localizar a la hija, a Miqui Robles, a la que yo daba por sentado que vivía en el exilio. Sí, todavía estaba viva. Pero los últimos datos de la familia Robles me conducían a México, donde la familia se había instalado, y ahí fue donde la busqué, la busqué a ella, le busqué al hermano, pensando que quizás alguno de los dos todavía podía estar vivo, pero sin saber con precisión si las cosas eran así, si vivían o no. Vivían y la casualidad quiso que finalmente fuera a localizarla; y, para entonces, ya vivía en Sevilla; Sevilla un sitio mucho más cercano y un sitio al que pude acercarme tan pronto como tuve la dirección. Conseguí el teléfono de la hija, Miqui Robles, llamé -era un domingo por la tarde-, y le dije: "Margarita Robles, soy escritor y, en fin, hacía tiempo que venía buscándola; la he localizado y me gustaría preguntarle una serie de cosas sobre su padre. En aquel momento ella se quedó completamente en silencio -hacía sesenta y tantos años que nadie le había preguntado sobre su padre, hacía muchísimo tiempo que nadie se había interesado por aquella vieja historia de la Guerra Civil- y le sorprendió que alguien, tanto tiempo después, mostrara curiosidad por aquello. Al principio le sorprendió mucho, pero muy poco después, creo que ella se quedó entusiasmada ante la posibilidad de rehabilitar la figura de su padre; porque su padre no solamente había sido asesinado, sino que, además, su memoria había sido manchada, su memoria había sido calumniada. Al mismo tiempo que lo habían asesinada, habían hecho correr calumnias sobre supuestas traiciones, calumnias -algunas tan contradictorias o tan inverosímiles como hacer creer que en la Valencia de finales del 36, Robles había sido atrapado mientras hacia señales luminosas al enemigo, cuando el frente enemigo estaba a ciento cuarenta y tantos kilómetros de Valencia; y calumnias todas así de inverosímiles, pero que, a pesar de todo, fueron recibidos con credulidad por las personas a las que interesaba que esas calumnias no lo fueran, sino que fueran verdades.

Yo creo que mi encuentro con Miqui supuso la última satisfacción de su vida, que fue ver cómo se restituía la dignidad a su padre, un señor cuyo nombre había tenido cierta presencia pública cuando ocurrió lo de su muerte, pero que finalmente había sido olvidado por el alubión de los acontecimientos de la historia y había quedado ya relegado a eso, a ser una nota a pie de página, casi siempre mal, puesta en los libros de historia sobre la Guerra Civil. Yo creo que hice una cosa buena, por lo menos con este libro, que fue dar esa última satisfacción a Migui, que para entonces ya estaba muy enferma -tenía un enfisema- y murió, pues, como un año después de que mi libro apareciera; al menos pudo morir, bueno, con la tranquilidad de ver que el buen nombre de su padre se había restituido.

Creo que sólo eso ya valía pena, sólo eso ya justificaba pues que alguien hubiera escrito un libro como el que yo escribí. Fue en aquel momento, digamos, con la investigación del caso Robles, cuando le cogí gusto a investigar, a investigar esa etapa de la historia y cuando, digamos, me acostumbré a investigar archivos, a recabar testimonios de historias curiosas y a, en fin, a ir reuniendo historias que pudieran servirme para comprender mejor el presente a la luz del pasado, casualmente la misma semana que aparecía el libro Enterrar a los muertos, fue cuando me encargaron el guión de Trece rosas. A mí me pareció una ocasión de demostrar que yo no siempre soy anticomunista, es decir, yo puedo escribir una obra, o un libro, en el que los comunistas matan, pero también puedo escribir un guión en el que los comunistas son víctimas. Y que, en realidad, es la historia, es, digamos, el resumen de la historia de las Trece rosas. Las Trece rosas que muchos de ustedes conocerán, supongo, no sé si por la película, o porque se ha contado en muchos suplementos dominicales.

Pues es la historia de trece chicas, la mayoría de ellas menores de edad, que fueron fusiladas en agosto del 39 por el único delito de haber militado durante la guerra en una organización comunista, las Juventudes Socialistas Unificadas; ese fue prácticamente su único delito, porque sus actividades durante la guerra se limitaron a cuidar enfermos, a atender guarderías de hijos de soldados y, en algún caso, a acudir al frente a animar a los soldados. No hicieron nada más. Desde luego, no tenían delitos de sangre. Pero mientras estaban en la cárcel se produjo un atentado, seguramente obra de miembros de las Juventudes Socialistas Unificadas, un atentado en el que murió un oficial de la guardia civil, su hija y el chofer, que fueron salvajemente asesinados, y como una represalia del régimen, pues se cogió a esas 13 chicas, que estaban en ese momento en la cárcel y a cuarenta y tantos chicos también de las Juventudes Socialistas Unificadas y se les sometió a consejo de guerra, se les condenó e inmediatamente se les fusiló.

Aquellos primeros años de la postguerra fueron durísimos para los vencidos, y el caso de las Trece rosas es sólo, pues, uno grano de arena en una playa inmensa; y hay detalles que yo creo que te ponen el pelo de punta. Por ejemplo, investigando aquella historia me enteré de que en realidad las 13 chicas iban a ser 14 chicas, pero cuando llegaron a la cárcel de Ventas con la orden de sacar a las chicas para llevarlas a fusilar, uno de los nombres estaba mal puesto, había confundido el nombre y, entonces, a esa chica no la fusilaron esa noche. La dejaron allí, se llevaron a las 13 las fusilaron. A los pocos días alguien corrigió la errata y, entonces, ya volvieron a por la chica número 14 y la llevaron al paredón y la fusilaron.

Página: 1 2 3 4 5 6

Conferencias del Aula de Cultura. Año 2009

 


Enrique Pallarés: . La ansiedad. Qué es y cómo manejarla


Fernando Trías de Bes : Qué podemos aprender de la crisis y cómo evitar que vuelva a suceder


Carmen Iglesias : 'No siempre lo peor es cierto. Mitos y tópicos en la Historia de España '


Nuria Roca : 'Los caracoles no saben que son caracoles'


John Carlin : 'El factor humano Nelson Mandela y el partido salvó a una nación'


Bernabé Tierno: 'Fortalezas humanas, educación y valores en la familia'


José Poal Marcet: '¡Llegó la crisis! Claves para entenderla y hacerle frente'


Jaime Peñafiel: 'La mirada y la palabra de Jaime Peñafiel'


Alfonso Mateo Sagasta: 'Las caras del tigre: el sueño de un paraíso sin manzanas. En el centenario de Darwin'


Jordi Garrido i Pavia: '¡Maldito trabajo! Todo sobre el mobbing y el concepto de 'estar quemado'


Aureliano García Manzanal: 'Ghana: educación y desarrollo'




Aula de Cultura
Fundación Vocento


El Aula de Cultura de la Fundación Vocento desarrolla un extenso programa anual de conferencias con el objetivo de contribuir a la difusión de acontecimientos, actitudes y valores que permitan a los ciudadanos desarrollar un juicio crítico sobre los problemas de su tiempo.

Hemeroteca: Guía de conferencias por años, textos íntegros


 [Conferencias del Aula de Cultura 2009]
 [Conferencias del Aula de Cultura 2008-2005]
 [Conferencias del Aula de Cultura 2004-2002]
 [Conferencias del Aula de Cultura 2001-1999]

 

Arturo Pérez Reverte

Pérez Reverte.Conferencias

Espido Freire

Espido Freire Conferencias

Divergencias 'Cultura entre líneas'
Por César Coca, Oscar B. Otalora e Iñaki Esteban