Cabecera del Aula de Cultura Home

D. Emilio de Diego

Presidente de la Asociación de Estudio de la Guerra de la Independencia

España, el infierno de Napoleón. La Guerra de la Independencia

En Bilbao, a 31 de marzo de 2008
Imprimir página 1 de 9   imprimir conferencia
Página: 1 2 3 4 5 6 7 8 9
 
Emilio de Diego

La guerra que estalla a partir de la primavera de 1808, junio, los primeros enfrentamientos armados de cierta entidad antes una insurrección general ya veremos pero ese es un paso previo, tiene sus prodomus más directos en una realidad evidente.

Desde finales del siglo XVIII, la monarquía española, cuyos territorios se extienden tanto a este lado como al otro del Atlántico, es una potencia cuya capacidad para controlar el espacio de soberanía es bastante limitada. En condiciones normales esto le plantea algún problema para mantener el monopolio comercial con el otro lado, como digo, del océano, pero cuando se produce una circunstancia extraordinaria, como es la guerra entre Inglaterra y Francia, prácticamente mantenida sin descanso, salvo el pequeño paréntesis de la paz de Amiens, entre 1802-1803, pues, entonces, las circunstancias van a ser verdaderamente agobiantes para las pretensiones de la monarquía española, porque le viene automáticamente una neutralidad imposible, y de esa neutralidad imposible se sigue el que hay que tomar partido. Tomar partido significar unirse o a Inglaterra o a Francia. Entre 1793 y 1795, después de que la Revolución diera el signo máximo de radicalización con la ejecución del Rey Luis XVI, España entra en una de las alianzas promovidas por los británicos y combate contra los franceses en la primera guerra del francés, que en el País Vasco, precisamente, y en otras zonas fronterizas, tuvo una particular incidencia.

Pero esa experiencia de unirnos a los ingleses para combatir a la Francia revolucionaria se salda con un costosísimo precio, la paz de Basilea, por la que tuvimos que ceder parte de la isla de Santo Domingo, otra serie de territorios, a los ingleses Trinidad, etc. Fue un desastre, digamos. Desde ese momento de 1795, cambiamos absolutamente de estrategia internacional. Carlos IV está decidido a no volver a enfrentarse a Francia. Pero ¿qué significa esto? Pues que si no nos enfrentamos a Francia tenemos que enfrentarnos a Inglaterra. Cualquier paso de aproximación a Francia es automáticamente un gesto de hostilidad para los británicos, y éstos nos van a declarar la guerra. Consecuencia, uniéndonos a Francia aseguramos la parte Europea de la monarquía, la parte, en este caso, peninsular e insular de España; uniéndonos a los ingleses tratábamos de asegurar, sobre todo, la parte americana.

A partir de 1795, en que vamos a entrar en la órbita francesa, el problema viene para aquella América española, para las comunicaciones. Y ya en 1797, el 14 de febrero, sufrimos una enorme derrota frente al cabo San Vicente, que va a ser el primer tiempo, seguido no muchos años más tarde por el segundo y definitivo, en octubre del año cinco, por Trafalgar, a partir del cual las comunicaciones de la metrópoli con América están realmente reducidas a la mínima expresión. Durante todo ese tiempo ¿qué ha pasado? Pues que hemos estado unidos a Francia, hemos seguido una serie de tratados internacionales por los que Francia nos ha ido exigiendo diversas contribuciones, participar en diversos conflictos, ha vendido la Luisiana , ha actuado con nosotros de una manera, diríamos, un tanto prepotente y ateniéndose a los intereses primero del Consulado y más tarde del Imperio.

En 1806, esa situación ha llegado a un límite de exigencia en forma de subsidio, en forma de barcos, en forma de hombres para incorporarse a las tropas napoleónicas, que Don Manuel Godoy, el hombre fuerte de la monarquía de Carlos IV en ese momento, intenta una maniobra de aproximación a Inglaterra, envía a Arguelles a Inglaterra y además decreta la movilización de 50.000 hombres en España, No pudo hacerlo en peor momento. En ese instante, precisamente, Napoleón acaba de derrotar a los austriacos, a los prusianos, a los rusos. Es, realmente, el momento álgido del poder napoleónico en Europa. Pero, ante aquellos movimientos de Napoleón conoce, conoce las maniobras diríamos no oficiales y conoce desde luego la disposición movilizadota de 50.000 hombres. La pregunta es ¿y para qué quiere Carlos IV, o para qué quiere Godoy 50.000 hombres? No los va a emplear contra los ingleses. Los pocos recursos que tenga que se los gaste en barcos. Eso sería coherente con una política antibritánica. Si moviliza 50.000 es que no ofrece la menor confianza, y, desde ese instante, como diría después Metternich, en sus memorias -que entonces es embajador de Austria en París-, desde ese momento, Napoleón tiene decidido respecto a España, intervenir para asegurarse definitivamente el control del país. ¿Cómo? Pues mediante un cambio de monarquía que es una medida que ha ido aplicando en otras zonas, Holanda, Nápoles, etc, y colocar en el trono de España a un miembro de la familia Bonaparte.

Bien, después de decretar el embargo continental en su campaña de guerra contra los ingleses, llevando la guerra al plano económico, ya que la potencia continental difícilmente podía enfrentarse con la potencia marítima y la potencia marítima difícilmente con la continental: cada una dominaba un medio, Napoleón trata de estrangular a los ingleses mediante un bloqueo continental. Bueno, está en condiciones, después del año 7, cuando decreta el bloqueo continental, de poner en práctica esta estrategia. Domina la mayor parte de los puertos de Europa. Si acaso tiene particulares problemas en la zona suroccidental del continente, es en concreto en Portugal, porque Portugal es un aliado tradicional de los ingleses. Entonces, hay que someter Portugal y para someter a Portugal pues se puede contar con la alianza española. ¿Cómo? pues prometiendo que "vamos a repartirnos Portugal", muy bien: tratado de Fontaineblau, de octubre de 1807 y al amparo de ese texto, inmediatamente empiezan a penetrar las primeras tropas francesas en la península camino de Portugal y van camino de Portugal y van tan rápido que el 30 de noviembre ya han ocupado Lisboa, con el auxilio de tropas españolas, dentro del marco de ese acuerdo.

Página: 1 2 3 4 5 6 7 8 9

Conferencias del Aula de Cultura. Año 2009

 


Enrique Pallarés: . La ansiedad. Qué es y cómo manejarla


Fernando Trías de Bes : Qué podemos aprender de la crisis y cómo evitar que vuelva a suceder


Carmen Iglesias : 'No siempre lo peor es cierto. Mitos y tópicos en la Historia de España '


Nuria Roca : 'Los caracoles no saben que son caracoles'


John Carlin : 'El factor humano Nelson Mandela y el partido salvó a una nación'


Bernabé Tierno: 'Fortalezas humanas, educación y valores en la familia'


José Poal Marcet: '¡Llegó la crisis! Claves para entenderla y hacerle frente'


Jaime Peñafiel: 'La mirada y la palabra de Jaime Peñafiel'


Alfonso Mateo Sagasta: 'Las caras del tigre: el sueño de un paraíso sin manzanas. En el centenario de Darwin'


Jordi Garrido i Pavia: '¡Maldito trabajo! Todo sobre el mobbing y el concepto de 'estar quemado'


Aureliano García Manzanal: 'Ghana: educación y desarrollo'




Aula de Cultura
Fundación Vocento


El Aula de Cultura de la Fundación Vocento desarrolla un extenso programa anual de conferencias con el objetivo de contribuir a la difusión de acontecimientos, actitudes y valores que permitan a los ciudadanos desarrollar un juicio crítico sobre los problemas de su tiempo.

Hemeroteca: Guía de conferencias por años, textos íntegros


 [Conferencias del Aula de Cultura 2009]
 [Conferencias del Aula de Cultura 2008-2005]
 [Conferencias del Aula de Cultura 2004-2002]
 [Conferencias del Aula de Cultura 2001-1999]

 

Arturo Pérez Reverte

Pérez Reverte.Conferencias

Espido Freire

Espido Freire Conferencias

Divergencias 'Cultura entre líneas'
Por César Coca, Oscar B. Otalora e Iñaki Esteban