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“El mejor equipo de la historia del Baskonia”.
 

Un ‘cinco’ en letras de ORO

Un quinteto y un entrenador de leyenda para celebrar cumpleaños

Carlos Pérez de Arrilucea

‘Benito’, ‘Peras’, el ‘Chapu’, Joe y Luisito. Todos a las órdenes de Dusko. Para el fiel aficionado azulgrana son como de la familia y para los usuarios de EL CORREO DIGITAL constituyen el quinteto histórico y el mejor entrenador de la historia del Baskonia, que esta temporada sopla cincuenta velas. Desde el 19 de septiembre hasta el pasado miércoles, nuestros internautas han seleccionado entre un grupo de cincuenta jugadores y diez técnicos representativos de la historia azulgrana un plantel con letras de oro; Elmer Bennett a los mandos, Velimir Perasovic y Andrés Nocioni en las alas y una pareja interior demoledora formada por Luis Scola y Joe Arlauckas bajo la batuta de Dusko Ivanovic.Más de 6.000 votos emitidos cincelan un equipo de ensueño, imposible de llevar a la práctica. A la cabeza de los más votados, se sitúa Luis Scola (16% de votos). Tras él, el base de Evanston (12%) y el hoy alero de los Chicago Bulls (11 %), seguidos de Perasovic (10 %) y Arlauckas (6%). Muy cerca de ellos, forman un banquillo de lujo otros ilustres como José Manuel Calderón, Essie Hollis, Ramón Rivas, Arvydas Macijauskas o Kenny Green y el técnico Manel Comas.

Elmer Bennett

El líder cercano con dosis ingentes de talento y humanidad.

Llegó iniciada la temporada 1997-98 para sustituir a Tony Smith en busca de «un lugar donde poder ser un jugador importante después de haber llevado una trayectoria de trotamundos». En seis temporadas al timón del TAU se ganó a la grada no sólo por su desbordante calidad sino por una valía humana de muchos kilates. Nada que ver con el tópico que atribuye a muchos jugadores estadounidenses dosis ingentes de divismo y prepotencia.
Desde que marchó, el Buesa Arena se inmola en aplausos cada vez que vuelve como rival. Ahora en Sevilla, donde es tan querido y admirado como en la capital alavesa, ‘Benito’ recuerda con cariño su etapa azulgrana. «El TAU me dio la vida en España y por eso le estaré siempre agradecido al club». Bennett rememora los títulos y las victorias; pero, sobre todo, valora la posibilidad de haber compartido vestuario «con grandes figuras no sólo a nivel deportivo sino también humano». Ya con 38 años, aguanta estoico las preguntas sobre la jubilación.
«Hace poco decía que me la planteaba después de cada temporada. Ahora, voy semana a semana y partido a partido».

Velimir Perasovic

Un talismán en el asalto a los primeros títulos.

En una de las terminales del aeropuerto de Franckfurt y en tránsito hacia San Petersburgo para dirigir al Cibona Zagreb en un amistoso de pretemporada, Velimir Perasovic recibe la noticia de su inclusión en el quinteto histórico del Baskonia como «un honor enorme». «Siempre es grato que la gente aún se acuerde de ti después de tantos años. Es una bonita sorpresa», reconoce ‘Peras’.

La lejanía en el tiempo no borra los recuerdos de la primera vez que desembarcó en Vitoria en la temporada 1993-94. Su llegada coincidió con el ascenso del club hacia los títulos y las grandes noches europeas en la Copa Saporta junto otros ilustres como Marcelo Nicola, Ramón Rivas o Manel Comas, por citar sólo a algunos. De aquellos tiempos data la insistente querencia azulgrana por romper fronteras. «Fue el principio de los grandes éxitos del TAU, cuando comenzaron aquellos recibimientos populares que más tarde se convertirían en algo habitual. Para los que convivimos juntos en aquella época fue como el principio de algo grande; títulos, finales ganadas y perdidas... Fue muy bonito»..

Andrés Nocioni

Una fuerza de la naturaleza sobre la cancha de baloncesto

La NBA no ha cambiado ni sus aficiones ni su carácter. Sobre una cancha de baloncesto continúa siendo un torbellino, ese tipo de fuerza de la naturaleza casi imparable por la que vale la pena pagar una entrada. En sus ratos libres, busca la calma en una actividad tan relajante como la pesca. Desde la populosa Chicago, el ‘Chapu’ Nocioni tampoco olvida sus orígenes ni la pequeña capital alavesa, donde confiesa que vivió «de los mejores años de mi vida». Capaz de levantar un pabellón entero con su arrojo o de prender la mecha de cualquier remontada, el alero de Santa Fe reconoce que «no puedo dejar de acordarme también de todos los muy buenos compañeros que tuve en el Baskonia y que me ayudaron a que las cosas me salieran bien».

Andrés Nocioni fue el primero en abrir la vía baskonista hacia la NBA, una senda que han seguido en un goteo constante José Manuel Calderón, Arvydas Macujauskas, Luis Scola o Goran Dragic. Cuatro años han pasado desde su marcha y nadie se olvida de él. Y en un año de efemérides, Andrés Nocioni manda un afectuoso ‘cumpleaños feliz’ a este Baskonia con medio siglo de vida. «Háganme un lugarcito, que los festejos no me los pierdo», avisa el Andrés ‘Chapu’ Nocioni. ‘Chapu’.

Joe Arlauckas

El espíritu de un ‘bad boy’ en clave azulgrana

Díscolo, un carácter arrollador y genial sobre una cancha de baloncesto. Sus tres temporadas en Vitoria iniciada la década de los noventa han dejado huella en la memoria de una afición que siempre ha sabido reconocer el talento. Un auténtico ‘bad boy’ en versión azulgrana que cerraría su etapa en la capital alavesa protagonizando una guerra abierta con la directiva baskonista. Acabó por marchar al Real Madrid, como antes y después harían muchos otros.

Son avatares del negocio que, pasado el tiempo, provocan sonrisa en Arlauckas. Ya retirado, se pone en contacto con este periódico desde la soleada Carolina del Sur y recapitula con nostalgia de los viejos tiempos. «Hace sólo dos días hable con Ramón (Rivas). Siempre que voy por España intento estar con Pablo (Laso). Fue una época de mi vida fantástica ». Promete una pronta visita a la capital alavesa, donde se siente «como en casa», para celebrar el cincuenta cumpleaños del Baskonia. «Es increíble que la gente todavía me pare en la calle cada vez que voy a Vitoria y que se acuerde de mí. Y que, además, lo hagan con cariño», asegura. Sorprendido por la inclusión en el quinteto de leyenda, cree que «lo más bonito es que la afición te elija en este equipo histórico teniendo en cuenta el número de jugadores de calidad que han Joe Arlauckas. pasado por Vitoria».

Luís Scola

Capitán general experto en el baile cerca del aro

El más votado por nuestros internautas, considerado en su día el jugador más importante en la historia del Baskonia por Josean Querejeta, el mismo que pospuso su sueño de jugar en la NBA para acabar defendiendo la elástica azulgrana durante siete temporadas. Luis Scola es sinónimo de baile de salón en la pintura, de arma ofensiva mortífera pero también de afinidad a los colores del club vitoriano. Creció con la entidad del Buesa Arena en los años del despegue definitivo hasta convertirse en un auténtico capitán general, en la cancha la voz autorizada del vestuario y la imagen corporativa del club. Recién iniciada la pretemporada con Houston Rockets, el ala-pívot porteño considera «un honor» formar parte de este quinteto. «Es algo increíble recibir este reconocimiento de tanta gente». Y el pecho se hincha todavía más ante la posibilidad de «compartir quinteto con semejantes jugadores». «No es cualquier cosa», pondera al argentino.

Otra cuestión es cómo se repartirían los balones semejante cúmulo de anotadores convulsivos. Fiel a las jerarquías, Luis Scola recoge el comentario de Dusko Ivanovic al definir el quinteto como «un poco ofensivo». «Dusko tiene razón. Pero con él seguro que nos pondríamos las pilas y defenderíamos un poco más», rubrica con una sonrisa el albiceleste.

Dusko Ivanovic

Exigencia e identificación plena con la filosofía baskonista

Abrumado. Los homenajes y cualquier exaltación de sus méritos acostumbran a incomodar a Dusko Ivanovic, pero recoge la elección de entrenador del quinteto histórico del Baskonia con satisfacción y no sin cierta sorpresa. Agradece cada uno de los votos, aunque cree que «ha habido tantos y tan buenos entrenadores en este club que cualquiera hubiera merecido esta elección». Echa un vistazo al quinteto y bromea: «Un equipo un poco ofensivo, ¿no?».

Más allá de logros deportivos, el imán del montenegrino con la afición vitoriana y su sintonía con la filosofía baskonista son innegables. Su fórmula del día a día es de simple enunciado, la misma que le permitió dominar con espartana rectitud las riendas del TAU durante el lustro 2000-05 y que ahora vuelve a poner en práctica en el arranque de una segunda etapa en Vitoria. «Intento hacer mi trabajo de la forma más honesta, tratando de sacar en primer lugar lo máximo de mí mismo y después de mis jugadores », explica. Su huella es profunda en un puesto que en el TAU siempre ha sido vital. Pero el montenegrino no olvida otro pilar fundamental del éxito baskonista. «Hay una conexión entre el público y el equipo que es única».